viernes, 20 de febrero de 2015

Indiana Jones: cine a latigazos.

Estas últimas semanas he aprovechado para darle un repaso a dos de las sagas más míticas de la historia del cine, además de ser referencias absolutas en sus respectivos géneros: Indiana Jones y Star Wars (la trilogía original, de la que hablaré otro día), ambas con unos cuantos denominadores comunes, por cierto. El motivo es que hacía muchos años, tantos que apenas recordaba algunos retazos sueltos de aquí y de allá, desde que las vi por primera vez, y ya iba siendo hora de "recuperarlas". 

No creo que casi piense lo contrario cuando digo que las tres películas de Indiana Jones (la última no cuenta) ocupan el pedestal más elevado en el panteón del cine de aventuras. La razón, sencillísima, es que esta saga lo tiene todo, absolutamente todo, lo que se le podría pedir a un clásico del género, por mucho que busquéis en otro sitio. Son películas divertidísimas, monstruosamente entretenidas y por si fuera poco bien hechas. Da igual que la mitad de las situaciones que plantea son inverosímiles, porque en ningún momento se pretende serlo. Del mismo modo que últimamente me quejo mucho del surgimiento cual conejos de filmes de superhéroes innecesarios que intentan aportar seriedad donde no se puede, en Indiana Jones tanto Spielberg como George Lucas, las mentes pensantes detrás del arqueólogo más temerario en este mundo eran conscientes de que estaban haciendo una versión muy libre de James Bond.
Si tuviera que escoger solo una de las trilogía, tarea difícil como pocas, es posible que me decantase por la última, Indiana Jones y la última cruzada, dada la presencia del personaje más divertido de la saga junto a Indy, el padre del arqueólogo interpretado por Sean Connery, que además es también el que cobra más trascendencia además de los villanos y líos amorosos de turno. En este último apartado también ganaría, pues, y a pesar de que la "mujer Jones" de la primera entrega, Marion Ravenwood, hace sus méritos, (no hablemos de Willie Scott en la segunda, la peor con diferencia), ninguna le hace sombra a Elsa Schneider.

Pese a todo, elegir una sola de la trilogía no es hacerle justicia a las demás. El templo maldito pese a la ya mencionada nefasta protagonista femenina, da un giro mucho más oscuro que funciona fantásticamente, y En busca del arca perdida puede que sea la más completa de las tres, con muchas de las escenas más legendarias de toda la saga. Es más, aunque todas ellas sigan historias del todo independientes (salvo algún que otro guiño), y puedan verse en el orden que uno quiera, no tendría mucho sentido separarlas y juzgarlas en solitario en vez de como una única trilogía.
Steven Spielberg es reconocido casi por unanimidad como uno de los mayores directores de los últimos cincuenta años, pese unos cuantos resbalones y películas francamente flojas realizadas en su carrera, pero las de Indiana Jones se encuentran entre sus mejores por una sencilla razón, que además ahora se está viendo que no es tan fácil: compaginar buen cine con entretenimiento absoluto. Tampoco quiero decir que sea cine de autor, pero Indiana Jones une ingredientes de gran película con una intencionalidad que no es otra que divertir y hacer una historia que sin importar sus contradicciones y lo absurda que sea, te impida moverte de tu asiento. Muchas lecciones daría esta saga a los estudios más comerciales de hoy en día.


martes, 17 de febrero de 2015

Las mejores películas de Clint Eastwood (I)

Uno de los directores (y actores, no lo olvidemos) vivos con una trayectoria más impresionante, más respetados del mundo del cine y, en mi opinión personal, uno de los mejores autores de cine dramático de los últimos veinte años, como mínimo. Pese a todos estos calificativos, le ocurre lo mismo que a prácticamente cualquier realizador con una amplia filmografía, unos altibajos más o menos pronunciados en sus obras, alternando filmes tirando a flojos con auténticas obras maestras. Para una carrera tan dilatada como la suya, he preferido dividirla en lo realizado los últimos veinte años y antes de esta fecha. Hoy, las cinco mejores de su filmografía reciente.

Gran Torino
La culminación absoluta del genio narrativo de Eastwood, y probablemente la que aúna lo mejor que tiene como director. Toma una historia basada en una premisa a priori sencilla y con poca tela que cortar y hace de ella una maravilla cargada de profundidad, hermosa pero no excesivamente sentimentalista y utilizando, tal y como suele hacer en otras películas, a dos personajes alrededor de los que giran todos los acontecimientos haciendo de la relación entre ambos el pilar principal de la trama. 

Sin embargo, es muy probable que sin la genialidad de Eastwood como director Gran Torino perdería casi todo su encanto. Precisión milimétrica en cada plano y cada escena, sin que ninguno sobre y siempre contándonos algo importante de la historia. Una pequeña gran película

Cartas desde Iwo Jima
En un mismo año Clint Eastwood acometió la hazaña pocas veces repetida (al menos yo no se de ninguna) de filmar un acontecimiento, en este caso la famosa Batalla de Iwo Jima, desde dos puntos de vista, el japonés y el estadounidense. Paradójicamente, esta última versión, Banderas de nuestros padres quedó mucho peor parada que la otra, y es poco recomendable. En cambio Cartas desde Iwo Jima traslada al cine bélico lo mejor del estilo cinematográfico de su director, contándonos una historia a través de una elocuencia monstruosa en cada uno de sus fotogramas.

Melancólica y bella a la vez, Cartas desde Iwo Jima es una de las mejores películas bélicas realizadas en las últimas décadas, aunque lamentablemente suela ocupar un escalón inferior a otros clásicos. Además de que no son muchos los filmes estadounidenses que abordan este conflicto desde el punto de vista de los perdedores, lo bien que está trasladada a la pantalla la angustia de sus protagonistas y el excelente relato de la batalla la convierten, en mi opinión, en un título imprescindible.

Mystic River
Una de las características del mejor Eastwood es el plasmar historias enfoncándolas desde una perspectiva poco amable centrada ante todo en sus protagonistas. A la vez, consigue que el espectador empatice con sus personajes, siempre profundamente humanos, por muy desagradable o antipáticos que puedan ser. Es en gran medida por esta razón que se puede considerar a Mystic River uno de los mejores thrillers de lo que llevamos de siglo.

Siguiendo a sus tres protagonistas, amigos de la infancia que una vez adultos han tomado caminos muy diferentes, Clint Eastwood nos plantea el dilema de tener que perdonar y compadecer a unos personajes a los que se puede comprender con mucha facilidad, cada uno de ellos con cualidades y sus problemas personales. No puede faltar la mención a su notabilísimo elenco de protagonistas, formado por tres grandes actores como son Sean Penn, Tim Robbins y Kevin Bacon.

Million Dollar Baby
Podríamos considerarla la hermana de Gran Torino con la que comparte un argumento planteado y desarrollado de forma casi igual pero con diferentes circunstancias y personajes. Si tuviera que elegir, diría que esta es un poco inferior, aunque no por mucho, ya que ambas tienen tanto en común que si te gusta una te gusta otra, y viceversa. 

Million Dollar Baby tiene todas las cualidades que se podrían esperar en un drama de personas. Te ofrece bucear en la personalidad de sus protagonistas, sufrir y alegrarte con ellos hasta que, quizá lo realmente importante de estos filmes, uno pueda comprender por qué actúan de una determinada forma. Muy intensa y con un final desgarrador, todo ello contado con la particular mirada cercana de Clint Eastwood.

El intercambio
Palidece si la comparamos con las demás que aparecen en esta lista, pero a la vez no podía faltar. Pese a que se apoye más en el desarrollo de los acontecimientos que en profundizar en sus personajes (de hecho si obviamos a su protagonista apenas lo hace), como historia El intercambio es interesantísima, y no se hace nada larga, todo gracias a su ágil narración y a la prácticamente inmediata conexión emocional que hace con el espectador.







miércoles, 4 de febrero de 2015

Héroes y villanos (I)

Comenzamos otra pequeña mini-sección que, como otras que he hecho anteriormente, publicaré una vez por semana y tendrá una duración aún sin definir. Su temática, el propio título lo dice: un recorrido en dos direcciones distintas, uno fijándonos en aquellos villanos que, por un motivo u otro, me parecen memorables, y grandes héroes que el cine ha dado de sí. Todo ello descartando a superhéroes y supervillanos, y personajes que  deben la mayor parte de sus méritos a 'agentes externos', sin depender de su propia maldad o sus propios méritos.

Para arrancar esta sección, una de las ramas más jugosas del fascinante mundo de los villanos: psicópatas y asesinos en serie, una de las categorías de personajes que más grandes nombres ha dado a la historia del cine. Me dejaré alguno importante con toda seguridad, y otros de películas que no he visto, así que no os escandalicéis si no véis alguno en vuestra opinión imprescindible.

Hannibal Lecter
Uno de los personajes más inolvidables que el cine ha dado a luz, en buena parte por culpa de Anthony Hopkins y su simplemente perfecta interpretación de este famosísimo caníbal. Mirada de depredador, presencia imponente y una inteligencia muy por encima del común de los mortales son su tarjeta de presentación, a los que se puede añadir unos modales paradójicamente exquisitos y unos gustos culinarios un tanto cuestionables para retratar a un personaje único en su género y magnificencia. 

John Doe
 Un peso pesado en el universo de los villanos cinematográficos. Aparece muy pocos minutos en pantalla (algo similar al caso de nuestro amigo Lecter en El silencio de los corderos), pero sólo con eso deja una impresión difícil de olvidar. Metódico, muy imaginativo y con una crueldad y frialdad prácticamente inimaginable. La escena de su aparición, después de que su presencia sobrevuele casi toda la película hasta entonces, es, en una sola palabra, impactante. Fue interpretado por Kevin Spacey en una de las obras maestra de Fincher.

Jack Torrance
No podía faltar a la cita. Como no he leído el libro aún, no estoy del todo seguro de hasta que punto es un psicópata auténtico, dada la conocida 'influencia maligna' del Hotel Overlook, pero importa poco. Dotado de un encanto especial... ¿A quién vamos a engañar? Este personaje está, simple y llanamente, absorbido por su locura hasta tal punto que intenta matar a su mujer y su hijo derribando una puerta a hachazos y perseguirlos a través de un hotel que no es precisamente pequeño. Y claro, le interpreta Jack Nicholson, un actor que con solo sonreir da miedo.

Anton Chigurh
Este señor tan simpático, de apariencia nada tranquilizadora y que emplea un arma de lo más peculiar, quedaría sinceramente en calzoncillos si lo comparamos con los tres titanes que le preceden, pero al igual que ocurría con ellos su presencia impregna toda la película, en su caso No es país para viejos, haciendo gala de una extrema sangre fría al asesinar a sus víctimas. Por si fuera poco, es insistente, muy insistente, tanto como para ser capaz de perseguir a su objetivo a través de unos cuantos estados.

Max Cady
Hablaba de la persistencia de Anton Chigurh. Pues bien, este elemento es incluso peor, y con métodos menos sofisticados. La 'ratita' Nick Nolte puede dar buen testimonio de ello. No es un lumbreras, pero compensa su falta de inteligencia con unas condiciones para predicar el mal, el caos y la destrucción muy respetables. Como para meterse con él. 

Amy Dunne
Su presencia le parecerá discutible a alguno, pero como al fin y al cabo los hombres y las mujeres somos iguales, tenía que hacerle hueco a una representante del género femenino. Y aunque no fuera así, Amy Dunne se merecería un puesto de honor en el salón de la fama de los villanos. Llamarla mujer fatal se queda corto. Ha devorado a cuantos hombres ha conocido en su vida y creo que ninguno en esta lista podría alcanzarla si hablamos de sus 'cualidades' manipuladoras. Casarse con ella es sinónimo, como mínimo, de vida destrozada.

George Harvey
Mucho menos conocido que los antes mencionados, y considerablemente menos espectacular. Pero como se suele decir, hay veces en que lo que aparentemente normal puede ser lo más terrorífico, y este asesino pedófilo con aspecto de no haber roto un plato en su vida lo es, creedme. Tiene una larga lista de víctimas en su haber, todo ello con el único propósito de satisfacer su necesidades más salvajes. Por suerte, sufre un final a la altura de sus crímenes.

Baek Han-song y Kyong-chul
Por supuesto, no podía faltar la presencia asiática en esta lista, honor que el corresponde a dos personajes interpretados por un mismo actor, el gran Choi Min-sik, y que he unido por su similitud. Uno de ellos es un asesino indiscriminado de mujeres sumamente cruel; el otro, un profesor pedófilo. Esquivos, sádicos y desconocedores del arrepentimiento, como demuestran hasta sus respectivos finales: uno guillotinado, el otro asesinado por los padres de los niños a los que mató.




domingo, 1 de febrero de 2015

Jason Bourne y las sagas de acción.

El cine de acción puro nunca ha sido uno de mis géneros favoritos. Por supuesto, hay buenas películas de este tipo, y casi nunca le hago ascos a las escenas de acción que aparecen en numerosos títulos, pero cuando más del 50% de lo que ocurre se basa en escenas de peleas y persecuciones, me atrae bastante poco. Una de las escasísimas excepciones son las tres últimas películas de la saga de James Bond, las protagonizadas por Daniel Craig (básicamente porque no he visto las anteriores), todas las cuales he visto en más de una ocasión, pero por lo general no muestro especial interés por ver muchos títulos de esta clase.

Sin embargo, esta semana me decidí por fin a ver de una vez por todas una de las sagas de acción más famosas e importantes de lo que llevamos de siglo: la trilogía de Jason Bourne. Para ser más exactos, son un total de cuatro películas, pero la última tiene un protagonista distinto a las anteriores, además de desviarse del rumbo tomado por sus predecesoras, y ya la había visto cuando se estrenó (soy así, empiezo las cosas por el final). Pese a que su argumento no aparenta tener nada especial. y ciertamente no lo tiene, la saga está muy bien considerada por su calidad técnica y por la influencia que ha tenido en el género desde el estreno de su primera entrega en el año 2002.
Para qué os voy a mentir, he disfrutado mucho las tres películas. Ninguna de ellas se hace pesada, está bastante bien equilibrada y tiene poco que envidiar a las más recientes de James Bond (aunque no dejen de ser inferiores). Tal y como esperaba, el trabajo detrás de las cámaras es notable, haciéndose evidente de forma muy especial en las numerosas escenas de persecuciones y peleas, siempre claras y fáciles de seguir. La historia, que se desarrolla de forma lineal a lo largo de las tres entregas, cumple con su función en este tipo de producciones, resulta convincente y a falta de elementos que la hagan destacar apuesta por una coherencia muy sana que le hacen tener pocas fisuras (para lo habitual en otros títulos del género).

Tampoco me quejaré de su protagonista, Matt Damon, un actor que nunca ha sido santo de mi devoción, encuadrado en la categoría de intérpretes con un registro poco amplio, pero que suelen ser sinónimo de solidez. Además, para un personaje de esta clase, del que no se requiere un despliegue espectacular de sus capacidades como actor, el bueno de Damon es una opción mucho mejor que otros de los que se consideraron en su momento para dar vida a Jason Bourne (Russell Crowe o Sylvester Stallone, entre otros).
Con todo, la trilogía también peca de algunos de los 'errores' habituales en el cine de acción, uno de ellos el desfile de buenos actores interpretando a personajes poco más que intrascendentales, siendo los casos más flagrantes los de los tres asesinos enviados tras Bourne en cada una de las películas, respectivamente Clive Owen, Karl Urban y Edgar Ramírez. De hecho, además del propio Bourne, apenas hay personajes que tengan una auténtica trascendencia en la trama, siendo quizá el único y más destacable el de su 'interés amoroso' (vamos, su novia), la actriz alemana Franka Potente, protagonista de  Corre Lola, corre. Llama la atención también que el único personaje además del propio Bourne que aparece en las tres películas, el interpretado por Julia Stiles, tras pasar por las dos primeras con una relevancia casi nula en la última película, cuando parece que va a adquirir más peso en la historia, termina desapareciendo como si nada.

Pero, a pesar de sus fallos, si os gusta el cine de acción y aún  no habéis visto esta saga, haceros un favor. Y aunque no os guste, sigue siendo una buena opción  si buscáis una película entretenida.



sábado, 31 de enero de 2015

El mejor cine de 2014 (II)

La semana pasada fue el turno de aquellas películas que, sin llegar al top 10, hicieron los méritos suficientes para considerarlas entre las mejores del 2014. Ahora sí, estas son en mi opinión las mejores obras estrenadas en España a lo largo del año pasado.

1. Perdida
Fincher haciendo lo que mejor sabe hacer. En un gran año de cine, Perdida escala al primera puesto gracias a un thriller que tiene todo lo que debería tener una película del género. Atmósfera opresiva, una historia llena de giros sorprendentes, una inmensa interpretación de Rosamund Pike y soberbia dirección de David Fincher, moviéndose como pez en el agua en su habitat natural.

2. Interstellar
Otro de los mejores directores de la década, Christopher Nolan, y su aparentemente inagotable fuente de talento nos trajeron una (otra en realidad) maravilla de la ciencia ficción. Grandilocuente como la historia que cuenta, Interstellar nos lanzaba a las profundidades del espacio en la que posiblemente sea la película más completa de la filmografía de su director. Lo tiene todo para convertirse en una de las grandes referencias del género.

3. El lobo de Wall Street
Una de las películas con las que más me he reído en mi vida, y con eso lo digo todo. Scorsese y DiCarpio, una de las más fructíferas alianzas cinematográficas del siglo, olvidaban todo el sentido de la decencia y la serenidad para lanzarse a una locura de casi tres horas sin ningún orden ni concierto. ¿Y qué?
4. Winter Sleep
La 'joya oculta' del año (y había varias candidatas) es esta película turca que, pese a que su larguísimo metraje y su temática hará que muchos la miren con recelo, es una grandísima obra maestra en todos sus aspectos. Magníficos diálogos y una impresionante disección psicológica de sus personajes que he visto en muy pocos filmes, además de ser visualmente un portento.

5. The Wind Rises
Uno de los mayores genios que el cine ha dado en las últimas décadas ponía el broche de oro a una impresionante carrera alejándose del tono más infantil de otras de sus películas y del onirismo de El viaje de Chihiro y La Princesa Mononoke (indiscutiblemente sus mejores obras) con su filme más 'serio' y realista, sin por ello abandonar todos los elementos que le han hecho convertirse en una leyenda del cine de animación.

6. Orígenes
Si hasta hace unas pocas semanas no conocía a Mike Cahill, gracias a sus dos únicas películas dirigidas hasta el momento, Orígenes y Otra Tierra ha hecho que en adelante vaya a seguir su carrera con mucho interés. Con un peculiar estilo narrativo, Orígenes relataba una sencilla historia de ciencia ficción con altísimo componente humano repleta de momento memorables.

7. Enemy
Director de las muy recomendables Incendies y Prisioneros, el canadiense Denis Villeneuve firma un thriller desconcertante con una fuerte atmósfera que requiere un segundo visionado casi obligatoriamente. Una de las mejores interpretaciones de Jake Gyllenhaal y una historia sorprendente cercana a la psicodelia de Cronenberg. 


8. Snowpiercer
Muy pocos directores habrían logrado un resultado como el que Bong Joon-ho ha alcanzado con una historia de estas características. Brillantemente filmado, a simple vista Snowpiercer podría parecer una película con pocos alicientes. Nada más lejos de la realidad. Mucha personalidad en este excelente filme coreano en el que quizá importen más las formas que el contenido.

9. Coherence
En este año cargado de grandes títulos de ciencia ficción, una de las 'revelaciones' inesperadas es esta compleja pero sencillísima historia de la que cuanto menos sepáis, mejor. No pasará a los anales de la historia y destaca poco en la mayoría de sus aspectos más allá del argumento, pero su premisa es de lo más original que encontraréis en los títulos más recientes del género.

miércoles, 28 de enero de 2015

El mejor monólogo de la historia del cine

Sí, de acuerdo, con el título estoy exagerando, pero al fin y al cabo el número de grandes monólogos del cine reciente pueden contarse con facilidad. Muchos pensaréis automaticamente en el legendario "You talkin' to me?" de Taxi Driver, que sí, es muy bueno, y hasta hace unos días lo consideraba el mejor que el cine (hablo siempre del cine contemporáneo) había dado. Curiosamente, el que le ha quitado el puesto es un monólogo que pronunció un actor que, durante unos años, fue considerado el heredero del propio Robert De Niro: Edward Norton.

Claro que un gran monólogo no sería tanto sin una gran película detrás, y en este caso nos referimos a uno que aparece en una joya relativamente poco conocida, La última noche, dirigida por Spike Lee. De este filme podríamos decir, para resumir, que es uno de los más cínicos que he visto en los últimos meses, y una buena muestra es su escena cumbre, unos cortos pero magníficos minutos en los que el personaje de Edward Norton, un traficante de drogas a punto de entrar en la cárcel, habla consigo mismo en un cuarto de baño, criticando con una amargura casi palpable a todos y cada uno de los grupos que habitan en Nueva York, para terminar arremetiendo contra los demás personajes.
Aunque esta entrada la he escrito con la intención de mencionar únicamente este excelente monólogo, no puedo desaprovechar la oportunidad para recomendar esta película, título muy especial por su planteamiento, directo y firme en todo momento, por un notabilísimo desarrollo de personajes que hace que, si bien el de Edward Norton es el protagonista principal, conozcamos bien a varios de sus compañeros, y por unos diálogos cargados de agilidad e intensidad.

domingo, 25 de enero de 2015

El mejor cine de 2014 (I)

Bastante entrado en el primer mes del año, y con algunas películas por ver (Relatos salvajes o Magical Girl, entre otros) llegó el momento de revelar cuáles han sido, en mi opinión, los mejores títulos que se han estrenado en España a lo largo del pasado 2014. Unas pocas se han quedado a las puertas, y ordenarlas ha sido difícil, pero finalmente me he decidido por un total de 18 filmes siguiendo mi opinión personal como único criterio.

11. A propósito de Llewyn Davis
La unión en una misma película de tres elementos con los que, en el mejor de los casos, no me llevo muy bien (a saber, los hermanos Coen, los filmes de temática musical, y el country), me hacían temer un soberano tostón antes de verla. Para mi sorpresa, y sin ser una película que pasará a los anales de la historia, me encontré con una notabilísima obra de personajes, con buenos personajes, buen ritmo y buena historia. 

12. La venus de las pieles
El bueno de Roman Polanski ha demostrado sobradamente en más de una ocasión que las adaptaciones cinematográficas de obras teatrales son un valor seguro en sus manos. Lo hizo en Un dios salvaje La muerte y la doncella, y en esta nueva película vuelve a deleitarnos con un huracán interpretativo, formado en esta ocasión por Mathieu Amalric y Emmanuelle Seigner, una ingeniosa historia contada con muchísima agilidad y, por si fuera poco, divertida.

13. La isla mínima
Seguramente, la mayor sensación del cine español este año, y por buenos motivos. Un thriller policíaco ambientado en la época de la transición, de atmósfera muy conseguida y contado con absoluta maestria. Tiene muchas similitudes (aunque está lejos de su nivel) con una de las mejores películas de su género que se han hecho, la coreana Memories of Murder, pero se nota que busca su propia personalidad y eso siempre hay que aplaudirlo.

14. Ida
Mucho se ha hablado de esta producción polaca que ha dado muy buenas impresiones a la crítica. Sin compartir la euforia de muchos, lo cierto es que su calidad técnica es excelente. Poesía visual y magnífica fotografía para contarnos una historia de sabor añejo que, sin ser lo más original que ha dado el cine, enamorará a más de uno, de la misma manera que puede aburrir soberanamente a muchos otros. Con todo, no puedo dejar de recomendarla.

15. El Gran Hotel Budapest
Si Wes Anderson ya era un director con una cantidad considerable de fans, El Gran Hotel Budapest ha incrementado su número exponencialmente. Aunque las enormes expectativas que tenía en ella hicieron que después de verla me sintiese ligeramente decepcionado con ella, como comedia funciona muy bien, y dosifica mejor que Moonrise Kingdom el humor a medio camino entre lo absurdo y lo infantil propio de su creador. 

16. Alabama Monroe
En unos años en que el cine europeo sigue demostrando que goza de muy buena salud, para que una película destaque por encima de otras tiene que hacer auténticos méritos. Alabama Monroe, sin ser especialmente sobresaliente en otros aspectos, emociona muchísimo con una historia a la vez hermosa y amarga, un drama romántico en el que la música tiene un especial protagonismo y con unas interpretaciones de su dúo protagonistas excelentes.

17. Un toque de violencia
Recientemente estamos viendo cómo en el cine chino comienzan a surgir algunos nombres que, tímidamente, intentan asaltar el trono de los dos grandes maestros del gigante asiáticos, Zhang Yimou y Wong Kar-wai. Aunque a día de hoy la tarea sigue pareciendo misión imposible, al menos estos 'aspirantes' nos dejan interesantísimas obras, como ha sido este año Un toque de violencia, una cruda y nada amable recopilación de historias que reflejan la oscuridad de una sociedad dominada por la corrupción.

18. Dos días, una noche
Una de las mejores formas de identificar a un gran actor es cuando aparecen en una película mediocre o que por sí sola tiene poco de especial. Este es el caso de la francesa Marion Cotillard en este filme en el que su interpretación está muy por encima de una película que, por si fuera poco, no tiene nada de malo. Su descomunal trabajo encarnando a una madre depresiva a punto de perder su trabajo es fácilmente una de las más desgarradoras de todas las que hemos visto este año, y una de las mejores interpretaciones de esta grandísima actriz.


viernes, 23 de enero de 2015

La fascinación de lo desconcertante

¿Cuál debería ser el criterio a seguir a la hora de calificar a una película de obra maestra? Esta es una pregunta que en más de una ocasión me he hecho, especialmente justo después de ver un filme especialmente bueno que te hace preguntarte si sobrepasa la línea nunca inmóvil que separa lo excepcional del resto. Como siempre digo, cada uno puede pensar lo que quiera al respecto, pero dado que este es mi blog y algo tendré que escribir para introducir esta crítica, mi creencia es que para considerar obra maestra una película tiene que unir una calidad técnica incuestionable, un argumento sólido e interesante en todo momento y algo que la haga destacar sobre las demás. Y, claro está, que te guste.

En esta últimas semanas estoy comenzando a ponerme al día con la obra de uno de los más grandes directores de cine de todos los tiempos, el sueco Ingmar Bergman (quien, por si alguno se lo pregunta, sigue vivo), y entre varias obras generalmente notables, si tuviera que destacar una de las que he visto hasta este momento, sería Persona, uno de los títulos más desconcertantes que he visto, y que a la vez produce una fascinación única.
Protagonizada por dos de las actrices habituales en los filmes de este extraordinario realizador, Liv Ullmann y Bibi Andersson, Persona es, simplemente, una película difícil de explicar con palabras, dado que gran parte de su fuerza se la debe a una atmósfera inquietante a unos niveles altísimos, que arranca en sus primeros minutos con unas secuencia de imágenes y escenas que no parecen tener relación con el resto de la historia (yo al menos no he encontrado el sentido, y sinceramente no lo veo necesario), y prosigue en una suerte de película de intriga con un alto contenido psicológico y, como es habitual en la filmografía de Bergman, hurga en las almas de sus protagonistas. Aún así, no es tan existencialista como otros de sus filmes.

El motivo de la excelencia de Persona no es otro que el de crear una obra redonda, sin ninguna arruga ni nota discordante, con dos protagonistas de las que uno termina sin saber qué pensar de ellas y un argumento que te dejará pensando durante mucho tiempo, sea por encontrarle un sentido o simplemente por el mero placer de rememorarla. Bergman hace uso de un despliegue sensacional de primeros planos y escenas de muchísimas intensidad narradas con una ritmo pausado que, en una película como esta, crea aún más intranquilidad. No se si se puede decir que es uno de los mejores títulos de la historia, pero en mi opinión no puede estar muy lejos de ellos. 

martes, 20 de enero de 2015

El cine de Stanley Kubrick II

Siguiendo con el repaso a la filmografía de este director, si hace dos semanas hablaba de su faceta más crítica, concretamente con el belicismo, en esta entrada me centraré en otra vertiente, la de sus thrillers, de alto contenido psicológico, filmes siempre cargados de mucha tensión y que tienen la virtud de desconcertar al espectador gracias a su peculiar narrativa. Estos tres títulos son además mis tres favoritos personales de toda su obra.
La naranja mecánica, una película inmortal y única en su especie, probablemente sea a la vez el filme más completo de Kubrick, y a la vez uno de los más ambiguos, siendo el único de su filmografía que me cuesta situar en un género concreto. La historia, basada en una novela de Anthony Burgess (gran parte de sus películas son adaptaciones de novelas), caótica como pocas, nos lleva junto a su protagonista, Alex DeLarge, y un grupo de pandilleros un tanto peculiares.

Mediante escenas impactantes, varias de ellas iconos de la historia del cine, y una narración bastante perturbadora, Kubrick consiguió crear una obra difícil de juzgar dada su inmensa personalidad. Pese a todo, es una de mis películas favoritas del director, y sin duda una de las mejores.
La mejor película de terror de la historia. Como ya he comentado en alguna otra ocasión, no hay ningún título de este género que consiga dar la misma sensación que El resplandor. En ella, Kubrick dio una lección magistral de cómo usar toda una gama de recursos fílmicos con el fin de crear una atmósfera tan opresiva como esta, lo que da como resultado una película en la que la inquietud es una constante desde el minuto 1.

Aunque técnicamente superada por los impresionantes efectos (más aún para la época en que se hizo) de 2001, y al mismo nivel que La naranja mecánica, El resplandor fue probablemente la culminación como director de Kubrick, después de varias décadas explorando todos los géneros cinematográficos. 
Desafortunadamente, Eyes Wide Shut es más conocida por ser la última película de Kubrick y por las controvertidas escenas de la logia que por su valor cinematográfico, siendo un más que decente punto final para la obra del director. Igual que las dos anteriores, es una película muy inquietante, en esta ocasión más por la incertidumbre que se tiene en todo momento que por lo que se ve. Deja muchas preguntas sin responder, y aunque la escena ya mencionada es la que provoca más impresión, tiene algunas más dignas de ver por su alta tensión.




jueves, 15 de enero de 2015

Birdman, o las muy esperadas virtudes de Iñárritu

Un nombre ya bastante conocido en el mundo del cine, Alejandro González Iñárritu era un director que en mi caso ya hace un tiempo que superó la línea que separa a los cineastas dignos de una atención y seguimiento especial del resto. Su deprimente aunque a efectos puramente fílmicos brillante "trilogía" conformada por Amores perros, 21 gramos y Babel me gustaron, mucho, tanto por la profundidad dramática de sus historias como el buen uso que hacía de actores y personajes con mucho potencial. Ahora, unos cuantos años después de su últimos largometraje Biutiful, el director mexicano regresaba con una película muy diferente a las anteriores, pero que esperaba con muchísimas ganas desde hace meses. Y ciertamente, Birdman ha alcanzado e incluso superado todas mis expectativas.

Con un humor muy negro y tremendamente irónico en situaciones concretas, Birdman es, al igual que sus anteriores películas, una historia de personas, y en concreto de algunos aspectos poco amables de esta a la que llamamos raza humana. Una historia que, con paso firme, sin titubeos ni (lo más importante) impedimentos, nos lleva al interior de un teatro de Broadway en el que una fracasada ex-estrella de Hollywood interpretada por un tal Michael Keaton prepara una obra con la que espera volver a llamar la atención del mundo. 
Rodada de una manera inusual (toda la película está montada como un único plano secuencia), y dotada de una fotografía y puesta en escena excepcional, Iñárritu también se atreve a hacer de este filme una suerte de patada en el estómago a la industria cinematográfica de Estados Unidos mediante un buen número de referencias directas o indirectas. Y es que, muy a cuento de lo que decía hace dos artículos, Birdman es una de esas películas que demuestran que cuando se le da más importancia a su lado artístico que al comercial, el cine es capaz de maravillas como esta.

El reparto, lleno de grandes nombres, se luce. Otra de las virtudes de su director, que en todas sus anteriores películas ha demostrado estar más que capacitado para arrancar enormes interpretaciones a su elenco (Gael García Bernal, Sean Penn, Rinko Kikuchi, Naomi Watts,...). Si bien Birdman gira en torno al personaje de Michael Keaton, y es por tanto este actor el que más oportunidades tiene de brillar delante de las cámaras, y ya lo creo que lo hace, todos los secundarios, Edward Norton, Emma Stone, la propia Naomi Watts, Zach Galifianakis, Andrea Riseborough o Amy Ryan, tienen al menos una o dos escenas en las que lucirse, y todos y cada uno de ellos aprovechan la oportunidad con creces. Tan importante como esto es que dichos personajes tengan, además, su papel en la trama.

Mentiría si no dijera que Birdman es candidata directa a convertirse en una de mis películas favoritas. El virtuosismo de Iñárritu, este gran director que no quiere dejar de crecer con cada película, nos ha dejado un título para la posteridad, uno de los ejemplos de cine más puro y auténtico que se han hecho en los últimos años.