lunes, 30 de diciembre de 2013

Ciclo de cine japonés: 13 asesinos


Para finalizar el año, os traigo la segunda crítica de este ciclo de cine japonés. Si de la primera, "La espada oculta", destacaba su aire costumbrista y su apuesta por una historia centrada en los personajes y sus situaciones, "13 asesinos" no podría ser más diferente. El mismo título lo dice.


En cierto modo, es una película curiosa, pues desde aproximadamente la media hora, cuando se va planteando la situación, se tiene una idea de lo que va a pasar durante el resto del filme. En mi caso por lo menos, acerté plenamente. Así que no es un filme que brille por su originalidad. Su argumento puede resumirse en una simple frase: 13 samurais quieren matar a un joven señor a causa de su crueldad. No hay más, y sin embargo, te deja durante las dos horas que dura anclado frente a la pantalla.


El director, Takashi Miike, ha tenido varios aciertos a la hora de plantear la historia que quizá lo explique. En primer lugar, ha dividido la película en dos partes muy diferenciadas, cada una de las cuales ocupan aproximadamente una hora del filme. La primera sirve como preludio a la matanza: se presentan a todos los personajes y se explican el trasfondo y los motivos que les llevan a actuar de esa manera. Bastante diálogo, algunas escenas cargadas de brutalidad y muchos planes de batalla. La segunda mitad es un festival de sangre y cadáveres que rinde homenaje a los títulos más legendarios del cine de samuráis. Paradojicamente, el segundo acierto es que no se ensañan. No hay suelos repletos de vísceras, ni (demasiadas) cabezas volando, ni muertes grotescas. Ni las hay ni son necesarias.



Por último, hay otros dos factores que ayudan mucho a disfrutar la película. La batalla está rodada a la perfección, hasta tal punto que es imposible perderse un detalle de lo que está pasando, aunque hayan 10 personas peleando casi juntas. Muchos directores de Hollywood deberían tomar nota. Y algo que a mi personalmente me encanta en los filmes de este tipo: las luchas épicas. En "13 asesinos", con poco más de una decena de samuráis peleando contra nada más y nada menos que 200 enemigos, está muy presente.


Mi puntuación:


9

martes, 24 de diciembre de 2013

5 recomendaciones (III)

1. La Caza



De lo mejorcito que se ha estrenado (en España) este año. Película danesa que ha recibido muy buenas críticas, siendo premiada en Cannes y con nominaciones en un buen número de premios. No es para menos. El argumento (del que no voy a decir absolutamente nada) es muy bueno, y trata un tema muy delicado desde un punto de vista poco habitual. Engancha hasta el último minuto, con el añadido de que para el espectador es prácticamente imposible no solidarizarse con el protagonista, interpretado de forma magistral por Mads Mikkelsen, un actor habitual en producciones de EE.UU. que aquí, con un papel protagonista muy dramático, demuestra que puede interpretar más personajes que los matones que suelen endosarle en Hollywood. Un auténtico lujo de película.


2. No tengas miedo



Los que me conocen se extrañarán muchísimo cuando vean que en esta lista se encuentra una película española, pero es que es imposible no reconocer que, proceda de donde proceda, "No tengas miedo" es un muy buen filme. No es perfecta, por supuesto, tiene sus lagunas, pero la forma en que trata un tema como este, los abusos sexuales, merece un reconocimiento. Y es que el director Montxo Armendáriz no busca el morbo, el camino más fácil, sino que relata cómo una joven reconstruye su vida después de años de pesadillas. Michelle Jenner encarna a la perfección el papel protagonista, y, al igual que con el personaje de Mads Mikkelsen, es imposible no empatizar con ella. Una buena opción para reconciliarse con el cine español, y hablo desde la propia experiencia.


3. 28 días después



Cambiamos completamente de tercio. Quizá algunos la conozcan: "28 días después", una película de zombies que no son zombies. Junto a su excelente secuela, "28 semanas después", dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo, y "El resplandor", mi película de terror favorita. Hay que tener en cuenta también que tener detrás de las cámaras a un director como Danny Boyle es un valor seguro, y más para un filme de este género. Por si fuera poco, el reparto (vivo), tiene nombre como Cillian Murphy, Naomie Harris, Christopher Eccleston o Brendan Gleeson. Este último protagoniza una escena difícil de superar en cuanto a visceral, la de su transformación en "zombie". Probablemente en un futuro no muy lejano realice una crítica doble de esta y la secuela, porque desde luego se lo merecen.


4. Llamando a las puertas del cielo



Siendo concisos, "Llamando a las puertas del cielo" es como una película de Tarantino, o más bien Guy Ritchie, a la alemana. Tiene todo lo que caracteriza al cine de estos dos geniales directores: diálogos, los líos argumentales, personajes bien construídos, y, por supuesto, escenas de acción. Lo mismo de la historia que se cuenta, la de dos enfermos terminales de personalidades muy diferentes que deciden escaparse del hospital y vivir la vida loca (o lo que les queda de ella). Y de paso, cumplir con aquellos deseos que no habían sido capaces de cumplir en vida. Muy destacable el dúo protagonista, formado por Jan Josef Liefers y Til Schweiger, que más recientemente se ha hecho conocido a nivel internacional por su participación en filmes como (curiosamente) "Malditos Bastardos".


5. Midnight in Paris



Antes de decir nada de esta película, tengo que confesar que prácticamente soy un profano del cine de Woody Allen, pues de su extensa filmografía únicamente he visto tres películas. También hay que decir que las tres me han gustado, y bastante, pero con diferencia "Midnight in Paris" es mi favorita. Muchos críticos dicen que es, junto a "Match Point", lo mejor que el neoyorquino ha hecho en la última década, y razón no les falta. Un reparto excelente, una comedia limpia, sin excesos y bien repartida a lo largo del metraje para no aburrir. Una historia original sin llegar a la extravagancia, y, una de las cosas que más valoro de esta película, un ambiente muy bien conseguido, el de ese París de los años 20 poblado de grandes genios de todas las artes. Para no perdérsela.

sábado, 14 de diciembre de 2013

El Hobbit: La Desolación de Smaug


La sombra de "El Señor de los Anillos" es muy alargada. Esa es una de las conclusiones que he sacado una vez que salí del cine, satisfecho, pero sin poder evitar comparar esta segunda entrega de "El Hobbit", con la ya legendaria adaptación de la mayor obra de Tolkien.


Sin embargo que nadie se asuste, pues eso no significa que "La desolación de Smaug" sea, por méritos propios, un filme sobresaliente. Supera con creces el nivel de la anterior película, ese que tantos y tanto criticamos por sus canciones y ese 'aire Disney' que tenía en algunos momentos. En esta película, todos los fallos más visibles de la anterior prácticamente desaparecen. y son sustituidas por una historia mucho más oscura, con nuevos personajes muy bien desarrollados que se unen a los que ya conocíamos, y, por supuesto, más escenas de acción.


Vayamos por partes. Los que criticamos a Peter Jackson (yo entre ellos) por su empeño en sacar una trilogía de un librito que apenas tenía una cuarta parte de las páginas de "El Señor de los Anillos", hemos visto como, después de dos películas, su decisión ya está justificada. Es cierto que en "Un viaje inesperado" la ausencia de batallas y de escenas trascendentales hacían que llegase a resultar un pelín tediosa, sobre todo en su primera mitad. En "La desolación de Smaug" no hay lugar para el aburrimiento, desde el primer minuto, con un interesante y curioso flashback, hasta un final realmente memorable. También hay que tener en cuenta que Peter Jackson ha optado por acelerar la primera hora de la película para apostar por darle más minutos a las escenas en el interior de Erebor y a los sucesos que, mientras tanto, se desarrollan en Esgaroth, la Ciudad del Lago.



Hay que reconocer también que el director ha acertado dándoles a los elfos del Bosque Negro un tono mucho más oscuro que la presencia casi etérea que tenían en "El Señor de los Anillos". Un rey, Thranduil, muy diferente a Elrond y Galadriel: maquiavélico, orgulloso e incluso siniestro. Lástima que tenga tan pocos minutos en pantalla, porque es un personaje muy interesante, y además muy bien interpretado por Lee Pace. También volvemos a encontrarnos con un viejo conocido: Legolas, que tiene más protagonismo del que muchos imaginamos cuando se anunció su regreso. Sin embargo, este Legolas tiene poco que ver con el de "El Señor de los Anillos" (aparte de su habilidad pasmosa con el arco). Es mucho menos simpático, más irreflexivo, y mucho más 'cafre' que aquel elfo que surfeaba por las murallas de el Abismo de Helm. No es ni mejor ni peor, simplemente se le ha adaptado a esta película. Otra de las novedades, Beorn, tiene una aparición poco más que testimonial.


Entre los nuevos, hay tres personajes que, por su peso en la historia y por cómo el guión los trata, merecen una mención especial. En primer lugar, Bardo, un humano de la Ciudad del Lago que en la novela de Tolkien gozaba de mucha menos importancia que en la película. Además, se le ha dotado de un trasfondo que le da mucha más credibilidad, y por si fuera poco, la actuación de Luke Evans es más que notable. Una grata sorpresa. La elfa Tauriel, por su parte, no había hecho más que generar polémica entre los seguidores más puristas de la obra del escritor sudafricano, debido a que era un personaje completamente nuevo, del que no se hacía ni siquiera una breve mención en ninguna de las novelas. No obstante, después de la sorpresa inicial por la noticia, muchos comprendimos que la decisión estaba motivada por la necesidad de incluir un personaje femenino en una historia que carecía completamente de ellos. El resultado es muy satisfactorio, por diversos motivos. Por último, llegamos a una de las estrellas de la trilogía, y una de las mayores incógnitas de esta entrega: Smaug. El dragón, cuya apariencia era un completo misterio hasta ahora, es, simplemente, impresionante. Además, al contrario de lo que muchos temíamos, aparece durante bastante tiempo, y protagoniza, junto a Bilbo y los enanos, una larga escena a la altura de "El Señor de los Anillos".



Por supuesto, los efectos visuales son excelentes. Es cierto que algunas secuencias vistas en pantalla grande llegan a ser mareantes, pero eso no es algo exclusivo de esta película. El Bosque Negro a más de uno le recordará a Fangorn; las arañas tienen poco que envidiar a la terrorífica Ella-Laraña que le hizo la vida imposible a Frodo; la Ciudad del Lago transmite a las mil maravillas la sensación de ser una población en decadencia; y el interior de Erebor, que ya pudimos ver brevemente en la primera película, casi le hace sombra a las Minas de Moria. Casi.


Puede que "La desolación de Smaug" no alcance las expectativas de todos los que esperaban algo más similar a "Las dos torres", pero, igual que dije al principio, es por sí misma una película sobresaliente, que no solo consigue hacernos olvidar la relativa desilusión que para muchos de nosotros fue "Un viaje inesperado", sino que va de cabeza a ser una de las mejores de este año. Para el recuerdo quedan varios excelentes personajes, un puñado de escenas memorables (el encuentro de Gandalf en Dol Guldur con un viejo conocido; la huida en los barriles; la perfecta media hora final), y una calidad visual al alcance de muy pocas películas.


Mi puntuación:


9,5




miércoles, 11 de diciembre de 2013

Ciclo de cine japonés: La espada oculta + El ocaso del samurái



Doy comienzo a este ciclo de cine con una crítica doble. Si lo he hecho así es por una razón muy simple: ambas pertenecen al mismo director, Yoji Yamada, y son muy similares en varios aspectos. Además, forman parte de una "trilogía" en la que, aunque no haya ningún punto de unión ni argumental ni de personajes, tienen en común el tema que tratan.

"El ocaso del samurái" y "La espada oculta" son, como podréis imaginar leyendo los títulos o viendo los carteles de ambas, películas de uno del subgénero más conocido del cine japonés: los samuráis. No hay más que echar un vistazo a varios de los filmes del gran maestro del país del sol naciente, Akira Kurosawa: "Los siete samuráis", "Yojimbo", "Ran",... Algo similar a la costumbre que existe en España de hacer películas basadas en la Guerra Civil.

Ambos filmes se desarrollan en el mismo periodo histórico, aproximadamente a mediados de siglo XIX, una época en que la sociedad cerrada y tradicional de Japón comenzaba a experimentar una serie de profundos cambios que la llevarían en menos de cien años a convertirse en una potencia mundial. Sin embargo, ni en "El ocaso del samurái" ni en "La espada oculta" es este el tema principal, y solo es visible por la presencia de armas de fuego, en especial en la segunda, en la que se toca de forma algo superficial la confusión y el deshonor que suponían para los guerreros samuráis las nuevas tácticas de guerra.


Dije al principio del artículo que las dos películas son muy similares en varios aspectos. Argumentalmente, por ejemplo, es tal el parecido entre ambas que hay momentos en los que da la impresión de estar viendo el mismo filme. En ambos, los protagonistas son samuráis de bajo rango, no muy bien considerados en su comunidad y con cierta habilidad en el manejo de las armas. Además, los dos tienen en común el deseo, en un principio oculto, de casarse con una mujer que, por distintos motivos, les resulta inalcanzable. Y, por si fuera poco, en distintos momentos de la historia se ven obligados por su clan a enfrentarse a sendos criminales que a priori son mejores guerreros que ellos. No obstante, hay diferencias tanto en el desenlace como en el desarrollo de la historia.


Otro aspecto a resaltar del estilo de Yoji Yamada, además del ritmo lento habitual del cine japonés (y de otras películas orientales), es la maestría con la que logra plasmar la sociedad de la época, el comportamiento de los personajes dependiendo de su posición, la importancia más que conocida del honor para los samuráis y la vida cotidiana de aquellos tiempos. Ambas películas, a pesar de su ritmo tranquilo y de no tener una historia especialmente original o impactante, consigue captar la atención, y no llega a aburrir en ningún momento. Sin embargo, los que esperen un filme repleto de combates de katanas se van a llevar una enorme decepción.


Mi puntuación:


El ocaso del samurái: 8


La espada oculta: 7,75


domingo, 8 de diciembre de 2013

Ciclo de cine japonés



Después de tantear varias opciones, he decidido dedicar el primero de mis ciclos personales de cine a las obras provenientes de este país asiático. ¿El motivo? Hasta ahora solo he podido ver unos pocos filmes procedentes del País del Sol Naciente, y me he quedado con las ganas de profundizar más en las películas producidas allí. Probablemente en el futuro realice otro ciclo de cine chino y, por supuesto, de cine coreano, que en esta década ha experimentado un enorme crecimiento.

Está claro que el gran referente del cine japonés de todos los tiempos es el legendario Akira Kurosawa, pero en esta lista voy a centrarme más en filmes estrenados a partir de los años '80, aunque dos de los que voy a visionar pertenecen a este director.

1. Kagemusha: la sombra del guerrero (Akira Kurosawa, 1980)

2. Ran (Akira Kurosawa, 1985)

3. Hana-Bi (Takeshi Kitano, 1997)

4. El verano de Kikujiro (1999, Takeshi Kitano)

5. Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000)

6. Dolls (Takeshi Kitano, 2002)

7. Zatoichi (Takeshi Kitano, 2003)

8. La espada oculta (Yoji Yamada, 2004)

9. 13 asesinos (Takashi Miike, 2010)

10. Confessions (Tetsuya Nakashima, 2010)

Además de estas, que iré comentando conforme las vaya viendo, es probable que también hable de otras dos películas que ya he visto anteriormente, "Despedidas", ganadora del Óscar a mejor película de habla no inglesa en 2008, y "El ocaso del samurai", también de Yoji Yamada.

Esto no significa que, entre una crítica y otra, no vaya a seguir publicando otro tipo de artículos. Además, es muy probable que me lleve cierto tiempo terminar este ciclo. Prisa no hay ninguna. Espero que os guste esta idea, y estoy abierto a cualquier propuesta.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Ciclos de cine

Este post es simplemente para informar a mis lectores de como voy a 'estructurar' este blog a partir de ahora. Desde que empecé con este proyecto hace más de un año he ido escribiendo a intervalos, con meses en los que apenas publicaba nada. Como habréis visto, últimamente he intentado poner nuevos artículos una vez a la semana, con el fin de conseguir aunque sea un mínimo de regularidad.

Lo que quiero decir es lo siguiente: voy a comenzar una nueva sección  bastante más amplia que las que tengo hasta ahora ("5 recomendaciones" y "Confesiones de un cinéfilo") cada una con un función muy concreta. Ambas se van a mantener, y el sistema seguirá siendo como hasta ahora. Se intentará publicar un artículo de cada sección una vez al mes. Aparte, seguiré publicando mis listas y alguna crítica de estreno.

Lo que voy a comenzar, como dice el título de este mensaje, son Ciclos de cine. Básicamente, consistirá en proponer varias películas, entre 6 y 10, con un tema, director, nacionalidad o época en común. Cuando se me ocurra uno, pondré la lista de las películas que tengo intención de visionar para este ciclo y las comentaré cada vez que lo haga. Las listas pueden ser, por ejemplo, de cine japonés, de filmes de David Cronenberg, basados en la II Guerra Mundial, de comienzos de los años 90'. Por supuesto, junto a las que voy a ver, hablaré de las que ya haya visto con anterioridad.

Además, cualquiera puede proponerme temas o películas.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Confesiones de un cinéfilo. Capítulo III

No podemos negarlo: el cine de superhéroes se ha convertido en uno de los géneros (o subgéneros, según para quién) que más le gusta al gran público. No es de extrañar, si se tiene en cuenta que suele unir en uno a varios tipos de cine diferentes (acción, ciencia ficción, aventuras,...) y que la mayoría de sus películas son aptas para toda clase de públicos.

El cine de superhéroes desde sus inicios, y por lo menos en la industria norteamericana, ha estado íntimamente ligada a los dos titanes del cómic de Estados Unidos: DC y Marvel. Sin embargo, resulta curioso que, mientras la Casa de las Ideas no despegó en la gran pantalla hasta el inicio del milenio, en esta última década parece haberle comido terreno a su gran rival. Todo comenzaría a finales de los años 70, con el estreno de la legendaria "Superman", a la que seguirían otros cuatro filmes antes de que se le uniera el otro gran icono del mundo del cómic: Batman, quien tomaría el testigo del kryptoniano durante la década de los 90 con cuatro películas que corrieron diferente suerte.


En el año 2000 llegaría a los cines "X-Men", la primera gran saga (aunque antes se había estrenado "Blade", no tuvo la misma suerte) de Marvel. Su rotundo éxito, en una época en la que el cine vivía una profunda evolución (el inicio de lo que yo llamo la era de los 'efectos visuales'), fue el principio de una creciente oleada de películas basadas en conocidos personajes de la editorial. El Spider-Man de Sam Raimi, Hulk, Los Cuatro Fantásticos, la fallida Daredevil. No obstante, el hecho de que los derechos de cada uno de estos superhéroes estuviesen repartidos entre diferentes estudios (Sony-Spiderman, FOX-X Men, Universal-Hulk) impidió que se materializase la posibilidad de crear un Universo Marvel que los uniese.


Hasta el 2008. Ese año llegaría a los cines la primera piedra angular del que sería el gran proyecto de Los Vengadores: Iron Man. A lo largo de los siguientes 4 años se prepararía el terreno para la gran apuesta de La Casa de las Idea, mediante diferentes largometrajes de varios de sus personajes: Thor, el Capitán América, Hulk,...



Mientras tanto, la respuesta de DC tenía nombre y apellido: Christopher Nolan, quien, con su trilogía de El Caballero Oscuro, se convertía en el único contrapeso al dominio de Marvel durante la década. El "Watchmen" de Zack Snyder, aunque en mi opinión sea fantástica, no consiguió los resultados económicos esperados.


Como decía, el estreno de "Los Vengadores" (y esto es a lo que voy con este artículo), convertida en la tercera película más taquillera de la historia, hizo que a los directivos de los grandes estudios se les dibujara en los ojos el símbolo del dólar ante la perspectiva de poder explotar una muy prometedora gallina de los huevos de oro. En este 2013 se han estrenado un total de cuatro filmes de este género: "Iron Man 3", "El Hombre de Acero", "Lobezno Inmortal" y "Thor. El Mundo Oscuro". Cifra que iguala, si no me equivoco, el año en que más películas de superhéroes se han estrenado, 2011.



Lo que ocurre es que en los próximos años esta cifra podría dispararse, a juzgar por el número de proyectos que ambos estudios se traen entre manos, estén confirmados o sean meros rumores (con fundamento, eso sí). Ya tenemos en escena a Los Vengadores, tanto conjuntos como en solitario (Iron Man, Thor, Capitán América), Spider-Man y las tres vertientes de X-Men (la generación antigua, la nueva, y Lobezno individualmente). A esto, hablando por parte de Marvel, habría que añadirles Guardianes de la Galaxia (una gran incógnita),  Ant-Man, el reboot de Los Cuatro Fantásticos, el Doctor Extraño, Daredevil,... DC aún está en fase de lanzamiento. Lo que parecía que iba a ser únicamente una secuela de "El hombre de acero" se podría convertir casi en una plataforma de despegue para la Liga de la Justicia. Superman, Batman, Wonder Woman, Aquaman, Flash o Linterna Verde podrían contar (en el caso de los dos primeros es un hecho) con su propia saga cinematográfica.


Con todo esto a lo que quiero llegar es a la siguiente pregunta: ¿Hasta dónde va a llegar esta "fiebre superhéroica"? ¿Qué ocurrirá cuándo la audiencia se canse de ellos, si es que lo hace? Lo que está claro es que, mientras les resulte rentable, vamos a seguir viendo películas de este género durante muchos años. Y, personalmente, mientras mantengan el nivel de calidad que hemos visto recientemente, no tengo ninguna objeción. Hasta que termine saturado de ellos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Las 7 mejores interpretaciones de Brad Pitt

Aunque para gran parte del público sea casi más conocido por su 'faceta' mediática, lo cierto es que William Bradley Pitt, nacido en Oklahoma hace 49 años, es mucho más que un icono de la cultura estadounidense de las dos últimas décadas. Desde que a principios de los 90 se diese a conocer como un actor de enorme versatilidad y mayor eficacia, se ha consagrado como uno de los mejores intérpretes de una generación a la que también pertenecen actores de la talla de Johnny Depp, Russell Crowe, Tom Cruise o Robert Downey, por solo mencionar a lo más conocidos.

En esta lista hago un repaso de las que, en mi opinión, son los mejores personajes que ha interpretado a lo largo de su dilatada carrera. No ha sido fácil, y se han quedado fuera de la selección películas como "12 monos" que también merecían un puesto aquí. Como suelo hacer, advierto que esta es solo mi opinión personal, no una valoración objetiva según la calidad de cada una de sus interpretaciones:

1. Tyler Durden; El Club de la Lucha



Una de mis películas favoritas y, junto a la legendaria "Pulp Fiction" lo mejor que el cine de los 90 dio de sí (que fue mucho). Además, es el título más destacado de la filmografía del gran David Fincher (ya hablé de ella en mi artículo sobre este director). En la que sería su segunda película juntos, vimos a un Brad Pitt completamente desatado, encarnando a uno de los personajes más locos y geniales que he visto en un película. El actor ya demostraría posteriormente (y antes en "12 monos") que este tipo de papeles le vienen como anillo al dedo, dándole una enorme vitalidad y credibilidad a un personaje que solo un puñado de intérpretes podrían encarnar con la misma eficacia que él. Por si fuera poco, dejó una larga lista de frases geniales: "Únicamente cuando se pierde todo somos libres para actuar"; "Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos"; "Tienes que considerar la posibilidad de que a Dios no le caes bien";...


2. Teniente Aldo Raine; Malditos Bastardos






Como no podía ser de otro modo, bajo las órdenes de Quentin Tarantino vimos a un Brad Pitt similar en varios aspectos al de "El Club de la Lucha" o "Snatch". El Teniente Aldo Raine, líder de los 'Bastardos' que sembraron el terror en la Francia Nazi, nos permitió ver al Brad Pitt más bruto y cruel (al estilo Tarantino, claro), cortando cabelleras y grabando esvásticas a punta de cuchillo. Además, en esta película se benefició del duelo interpretativo que sostuvo durante la segunda mitad del filme con Christoph Waltz, duelo que, aunque no siempre es cara a cara, se intuye antes de que se produzca su encuentro.

3. Mickey O'Neil; Snatch



Como ya hiciese en "El Club de la Lucha", Brad Pitt volvería a enfundarse los guantes de boxeo para interpretar a este irlandés de modales poco refinados y habla ininteligible. De la mano de Guy Ritchie (otro aficionado del boxeo, como ya vimos en "Sherlock Holmes") el de Oklahoma formaría parte de esta genial historia al más puro estilo 'british'. Aunque el reparto en general cumplió con creces su trabajo, el de Pitt demostraría que esta clase de personajes son su especialidad, y que pocos actores hay que puedan interpretarlos como él.


4. Seven; Mills



Entrando ya en sus papeles más dramáticos, no podemos dejar de mencionar la película que probablemente le lanzó a la fama internacional, entre otras. En la primera de sus tres colaboraciones con Fincher, Brad Pitt se convirtió en un joven y poco experimentado policía que, por desgracia para él, se encuentra con la ardua y nada agradable labor de investigar una serie de crímenes atroces cometidos por un personaje misterioso. Por suerte, contaría con la inestimable ayuda de Morgan Freeman, formado así un tándem que, sin ser espectacular a nivel de interpretación, cumplió con creces en un papel nada sencillo.


5. Babel; Richard Jones


Dirigido por González Iñárritu, en "Babel" Brad Pitt tendría un papel que, siendo menos protagonista (aunque no por ello de menor peso) que en las anteriores películas, sacó a relucir su faceta más 'triste' y desesperada. De hecho, si he incluido aquí este filme en concreto no es porque su interpretación aquí sobresalga sobre las demás (de hecho, no es el mejor actor de la película), sino porque es una muestra de su versatilidad como actor. También sería la primera vez que compartiría cartel con Cate Blanchett.


6. Quemar después de leer; Chad Feldheimer



De nuevo, volvemos con el Brad Pitt más histriónico y desatado, el que se dejó ver en "Quemar después de leer", comedia negra (con demasiados altibajos, todo hay que decirlo) de los hermanos Coen. En ella, Pitt sería lo mejor de toda la película junto a Frances McDormand, con quien comparte buena parte de sus escenas, y sin duda protagoniza muchos de los mejores momentos del filme. Como en "Malditos Bastardos" tendría un mucho más breve pero también interesante duelo con otro gran actor, John Malkovich.


7. El curioso caso de Benjamin Button; Benjamin Button



Un por momentos irreconocible Brad Pitt se enfrentó en "El curioso caso de Benjamin Button" al reto de interpretar a uno de los más peculiares personajes que el cine ha visto, al menos en la década pasada. Como muchos sabréis, Benjamin Button es un hombre con la extraña 'cualidad' (llamadlo como queráis) de tener un ciclo vital invertido: nació siendo anciano para ir rejuveneciendo con el paso del tiempo hasta morir como bebé. Hay que decir que Brad Pitt superó la prueba con nota, construyendo un personaje muy creíble en todos los momentos de su vida, ayudado, por supuesto, por una de las mejores transformaciones con maquillaje que he visto.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Tres películas de Alejandro González Iñárritu

Junto a Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu es uno de los directores de cine mexicanos más reconocidos a nivel internacional en nuestro días. Curiosamente, en toda su carrera únicamente ha dirigido cuatro largometrajes, siendo nominado a los Premios Óscar nada más y nada menos que en otras tantas ocasiones. Por ahora, he visto tres de estas: "Amores perros", "21 gramos" y "Babel". Únicamente tengo pendiente, "Biutiful", protagonizada por Javier Bardem, su última película estrenada.

Aunque no tan famoso como otros realizadores, Iñárritu es uno de los directores de nuestros días con un estilo más característico, hasta tal punto que en sus tres obras que antes he mencionado se pueden encontrar sin ninguna dificultad un gran número de aspectos en común. Crudo, profundo e intenso son los calificativos que pondría a su particular forma de hacer cine.

(Advierto que más de una vez me veré obligado a dejar escapar algún spóiler de las películas)


Historias paralelas y cruzadas:


Es lo que más llama la atención a 'simple vista' cuando uno termina de ver cualquier  de las películas de Iñárritu: todas ellas (cuando digo todas me estoy refiriendo a todas las que he visto, por supuesto) tienen más de una línea de desarrollo, tanto temporal como espacial y argumental. Sus obras cuentan historias de personas que, por una razón u otra, se ven involucrados y/o tienen alguna repercusión en las vidas de los otros protagonistas. De hecho, en las tres películas que he mencionado antes casi podríamos decir que son varias historias independientes con un nexo entre ellas, nexo que, aunque puede parecer pequeño, tiene una importancia enorme. Por ejemplo, en "Amores perros" un joven que escapa en coche de sus perseguidores conduciendo a gran velocidad choca contra el vehículo de una modelo que resulta ser la protagonista de otra de las historias.  En "Babel", las tres historias incluso se desarrollan en tres continentes distintos. También hay diferencias: en "21 gramos" la estructura de la películas es, digámoslo así, circular, porque en ella las líneas de desarrollo están intimamente conectadas. De hecho, es la más 'compacta' de las tres películas, la que tiene a sus personajes en una relación más estrecha y no simplemente casual. Además, tiene el añadido de que su trama da constantes saltos en el tiempo, del pasado al futuro. "Amores perros" y "Babel", en cambio, tienen un desarrollo lineal, aunque la segunda mezcla los tres argumentos, algo que no ocurre en la primera, donde cada una de las historias se relata como si fuese una película diferente. No es tan difícil de entender como parece.



Más crudo imposible:


No tengo ninguna duda en afirmar que los filmes de Iñárritu se cuentan entre los más duros (por su argumento) que he visto. Muy pocas películas ("American History X" o "Revolutionary Road" también están a un nivel similar) muestran aspectos tan sórdidos y, por qué no, deprimentes de la vida humana. La desesperación, la culpa y la pérdida son solo algunos de los temas que el director mexicano a tratado. Por si fuera poco, los presenta sin ningún tipo de condimentos narrativos. La palma se la lleva "21 gramos". Con entender el significado del título ya os podéis hacer una idea de por donde van los tiros con esta película: 21 gramos es, según se menciona varias veces en el filme, la cantidad de peso que pierde una persona en el preciso momento en que muere. Tampoco "Amores perros" queda demasiado lejos en cuanto a crudeza se refiere. En consonancia con el tipo de argumento, los personajes de Iñárritu son personas en situaciones que a nadie le gustaría vivir: una madre que pierde a su marido y a sus dos hijas en un accidente; un joven que ve como el castillo de naipes que había construído con sus sueños se derrumba en un instante... Desde luego, no son filmes que recomendaría a personas con tendencias depresivas.



Actuaciones impactantes:


Evidentemente, para que personajes de tal profundidad como los que crea el director mexicano sean creíbles, es necesario que los encarnen actores de grandes dotes interpretativas. Sin duda, este es otro de los grandes aciertos de Iñárritu: la elección del reparto. Para empezar, solo hay que tener en cuenta que entre "21 gramos" y "Babel", nada más y nada menos que cuatro actores fueron nominados a los premios Óscar, además de otra buena ración de nominaciones en otros premios de gran prestigio. Naomi Watts, Sean Penn y Benicio del Toro en "21 gramos"; Rinko Kikuchi, Cate Blanchett, Adriana Barraza y Brad Pitt en "Babel"; Gael García Bernal o Emilio Echevarría en "Amores perros"... Cualquiera de estas impresionantes interpretaciones podrían ser perfectos ejemplos del nivel de los personajes de Iñárritu.


jueves, 17 de octubre de 2013

5 recomendaciones (II)

De nuevo, os traigo una selección de algunos de los filmes que más me han gustado de todos los que he visto recientemente. Algunas de ellas son mucho más conocidas que otras. Una ni siquiera pudo verse en los cines españoles. Una lista con títulos muy diferentes, para todos los gustos, que recomiendo a los amantes del buen cine.

1. Inseparables



Uno de los directores más controvertidos de las últimas décadas es, sin duda, David Cronenberg, una de mis mayores debilidades cinematográficas. Aunque entre el público general no es tan conocido como Spielberg o Tarantino, ha sido autor de un buen número de películas que todo aficionado al cine disfrutará. Su estilo ha evolucionado mucho desde sus inicios. Hace más de 25 años estrenaba un título que sigue siendo toda una referencia en el género del terror más repulsivo, "La mosca". En años más reciente ha trabajado en proyectos dramáticos. Por poner un ejemplo, una de mis películas preferidas, "Promesas del este", Sin embargo, más allá de sus películas más conocidas este canadiense nos ha dejado un buen número de filmes nada despreciables, y que se pueden contar entre los más extraños que el mundo del cine ha visto, como "eXistenZ" o "El almuerzo desnudo". "Inseparables" no estaría en este grupo, aunque su argumento no sea demasiado convencional. Aquí, Cronenberg cuenta la historia de dos hermanos, gemelos aunque con personalidades muy diferentes. Uno es un hombre seguro de sí mismo, mujeriego y con don de gentes; el otro, retraído y mucho más difícil de tratar. Ambos hermanos son ginecólogos reconocidos, con una reputación impecable. Sin embargo, como tantas veces ha ocurrido, las mujeres y las drogas hace que su hasta entonces 'mundo perfecto' (al menos para uno de ellos) se derrumbe. Genial interpretación de Jeremy Irons interpretando a ambos gemelos.


2. El hundimiento





Si hiciésemos una lista con todas las películas que se han hecho sobre o relacionadas con la II Guerra Mundial, ocuparía unas cuantas páginas, como mínimo. Desde Iwo Jima a Stalingrado, pasando por Normandía y, como no, el holocausto, hay pocos temas de este conflicto que no se hayan tocado en algún filme. Los más famosos que nos han llegado provienen de Hollywood, pero en otros países que vivieron la guerra también han aportado su grano de arena (o más que un grano) a transmitir una visión de lo que fuese el enfrentamiento más global de la historia desde un punto de vista más allá del norteamericano. Italia (La vida es bella), Japón (La tumba de las luciérnagas), Alemania,... Precisamente de este país, donde este capítulo de la historia comenzó, proviene "El hundimiento". ¿Y quién es el protagonista de esta película? Nada más y nada menos que Adolf Hitler, a quien encarna de forma brillante el suizo Bruno Ganz, en una de las mejores interpretaciones de un personaje histórico que he visto. A través de la experiencia de su secretaria, "El hundimiento" relata los últimos días de vida del Fuhrer, con los soviéticos a las puertas de Berlín, hasta el suicidio del líder nacionalsocialista. Lo que más llama la atención de este filme es el retrato, basado en testimonios reales, de su personalidad, el contraste entre sus ataques de ira en los consejos de guerra y el trato amable y familiar con que se dirigía a las personas más cercanas a él.


3. La muerte y la doncella



Dirigida por el reconocido director franco-polaco Roman Polanski, esta películas es similar a su última película estrenada hasta la fecha, "Un dios salvaje". Al igual que esta, "La muerte y la doncella" es una adaptación de una obra de teatro y se desarrolla también en un espacio de tiempo muy reducido, una sola noche. Además, la mayor parte de la historia ocurre en el mismo escenario, y no aparecen más que tres actores, todos ellos con su importancia en la trama. El argumento es sencillo. Un país, que por diferentes motivos se supone que es latinoamericano, acaba de salir de una larga etapa de gobierno autoritario, y como suele ocurrir en estos casos, comienza el juicio de las personalidades relacionadas con el antiguo régimen. Un hombre destacado en este proceso es el abogado Gerardo Escobar (Stuart Wilson), casado con una mujer (Sigourney Weaver) que años antes fue torturada por su relación con la resistencia. Ahora, una noche en su casa se presenta su marido con un el Doctor Miranda (Ben Kingsley) quie, según ella, fue uno de sus torturadores. A pesar de lo que pueda parecer por la historia, merece la pena.


4. El profesional (Leon)



Luc Besson fue el precursor, y en algunos casos también mentor, de una generación de directores franceses que desde hace unos años están dirigiendo importantes producciones en Hollywood que poco o nada tienen que ver con lo que estamos acostumbrados a ver en las películas del país vecino. El propio Besson en la década de los 90 llevó a cabo una serie de proyectos que le llevaron a hacerse un hueco en el panorama cinematográfico internacional: "El profesional", "El quinto elemento" y "Juana de Arco". El primero de los tres se cuenta, en mi opinión, entre los mejores filmes de aquella década. Protagonizado por Jean Reno, una jovencísima Natalie Portman (que aquí, con solo 12 años, actúa mejor que en varias de sus películas posteriores) y Gary Oldman como el gran villano Stansfield, "El profesional" es una película de acción atípica, que en la mayor parte de su metraje se centraba más en la relación entre Leon y la niña, Mathilda, que en mostrar escenas de tiroteos a diestro y siniestro. La fórmula me encantó, no solo por humanizar y justificar la figura del asesino 'sin escrúpulos' del protagonista, sino porque la película demuestra que el cine de acción no siempre tiene que ser frenético y que no pasa nada si no hay persecuciones o disparos cada tres minutos.


5. The brothers Bloom



Curiosamente poco conocida (ni siquiera se estrenó en España), esta película del director de "Looper", Rian Johnson, puede que no sea la mejor comedia de los últimos años, pero propone una interesante historia más cercana a las comedias europeas que a las que suelen llegarnos del otro lado del charco. Como su nombre indica, "The brothers Bloom" cuenta la historia de dos hermanos, interpretados por Adrien Brody y Mark Ruffalo, que durante su infancia se dedicaron al honorable negocio de las estafas, y con el paso de los años han perfeccionado sus métodos hasta convertirse en maestros del arte del engaño. Su siguiente objetivo: una joven (Rachel Weisz) que ha pasado casi toda su vida encerrada en su casa y ahora es la dueña de una enorme fortuna. Aparte del trío protagonista, hay que mencionar a Rinko Kikuchi en el personaje de una japonesa experta en explosivos que no dice ni una palabra durante casi toda la película.




jueves, 3 de octubre de 2013

Pacific Rim


Cuando un director del prestigio de Guillermo del Toro estrena una película después de cinco años de inactividad (o mejor dicho, de haber estado dando tumbos de un proyecto a otro), como se puede suponer, la expectación es máxima. Y si además resulta que el susodicho filme es, nada más y nada menos, que una especie de mezcla de Godzilla y Mazinger Z, con varios toques propios del manga, ya se tienen todos los ingredientes para una película que despertará el lado más friki de quienes lo vean.


Vaya por delante que "Pacific Rim" dista mucho de ser uno de esos estrenos que marcan historia, como en años pasados lo fueron "Los Vengadores", "Avatar" o "El Caballero Oscuro". Tampoco lo pretende. Nadie ha intentado venderlo como un producto que se salga de los cánones del cine actual ni que proporcione más de lo que ofrece. ¿Y qué es lo que propone? Cine de evasión puro y duro, acción 'a lo bestia' (nunca mejor dicho) y entretenimiento garantizado durante las más de dos horas que dura, metraje que a algunos les parecerá excesivo. No hay que partirse la sesera en absoluto. La historia es simple, prácticamente con ver un tráiler ya se puede saber con bastante certeza de qué va a ir. Para algunos filmes esta circunstancia es un handicap. Para "Pacific Rim" no.


Dicho esto, y como siempre hago a la hora de juzgar una película, es necesario ver "Pacific Rim" como lo que es, algo que por desgracia demasiados críticos no hacen, y no solo en este caso concreto. Personalmente, diré que me ha gustado, me lo he pasado como un crío viéndola, y esto es porque no esperaba más que lo que ya he mencionado: cine de evasión. Además, le favorece (el menos eso pienso yo, habrá quien lo vea como un punto en contra) el hecho de que todo el metraje no está dedicado exclusivamente en la pelea titánica entre esos aliens que parecen salidos de "Furia de Titanes" y los Jaegers, unos robots de dimensiones mastodónticas pilotados por dos personas que, para poder hacerlo, tienen que unir sus mentes. También tienen su importancia las escenas intercaladas entre combate y combate, en las que se profundiza en la relación entre los protagonistas (tampoco demasiado, a ver si más de uno se va a olvidar de lo que está viendo) y se desarrolla la trama para que la película sea algo más que puñetazos, mordiscos, cortocircuitos y trozos de metal volando.


Otro tema que merece una valoración es la historia y su tratamiento. Aunque la idea de que los alienígenas provengan del fondo del mar es, para que negarlo, completamente descabellada, hay que reconocer que a partir de ahí todo lo relacionado con los porqués y los cómos que ha han llevado a la situación en la que se encuentra el argumento de la película están bien conseguidos, y hasta cierto punto son incluso coherentes. Por poner un par de ejemplos, las razones que han llevado a estas extrañas criaturas extraterrestres a invadir el planeta Tierra tienen su lógica, lo mismo que el motivo por el que deben de ser dos las personas que piloten los robots. Es absolutamente fantasioso, sí, pero dentro de ese concepto, está bien desarrollado.


También me gustaría destacar la forma en que se han rodado las escenas de acción. Por fortuna, Guillermo del Toro no ha caído en esa moda, a mi parecer bastante absurda, según la cual las escenas de lucha no pueden hacerse en condiciones si la cámara no da un número desproporcionado de sacudidas y movimientos que, muchas veces, no permiten ver lo que está ocurriendo en un combate. En "Pacific Rim" eso no ocurre en ningún momento. Es una auténtica gozada poder ver con total claridad las peleas entre los Kaijus (los alienígenas) y los Jaeger. Aquí no se dan esas situaciones en las que no sabes quien le está sacudiendo a quién, incluso durante los combates nocturnos, que hay unos cuantos.


Los personajes, aunque no sean un dechado de virtudes, convencen teniendo en cuenta el tipo de filme que es este. Los tres personajes que podríamos calificar como protagonistas cumplen con su función, sin alardes ni problemas. Idris Elba, un actor que personalmente siempre me ha gustado ver en pantalla, está un paso por delante, pero Charlie Hunnam y la japonesa Rinko Kikuchi también hacen un digno trabajo. Aparte de ellos están un puñado de secundarios, algunos con un papel más testimonial y otros que, aunque su personaje tenga cierta importancia, la interpretación no llama demasiado la atención. Y como no podía ser de otra forma tratándose de un filme de Guillermo del Toro, tenemos una aparición estelar de su actor fetiche, Ron Perlman, con un personaje muy curioso.


En lo negativo, además de algunas escenas, situaciones y personajes tópicos, está el final, esos diez-quince minutos que, en algunos títulos, pueden convertir un filme mediocre en memorable, y en otros, estropean el resultado final y, más importante aún, la impresión que se nos queda grabada cuando terminamos de verla. En el caso de "Pacific Rim" no llega hasta este extremo, es flojo sin llegar a ser horroroso. ¿Por qué? Por dos razones: está demasiado acelerado y resulta previsible. No diré más para evitar spoilers, y al fin y al cabo tampoco son errores como para poner el grito en el cielo.


Así que mi consejo es el siguiente: si lo que esperas de "Pacific Rim" es un pasar un buen rato con el cerebro desconectado mientras alucinas viendo a robots y alienígenas gigantes atizándose el uno al otro, ¿a qué esperas para verla? Si en cambio quieres algo para hacer trabajar el cerebro o que te sorprenda a cada instante, te has equivocado de película.


Mi puntuación:


Un siete redondo. Ni más ni menos.





viernes, 27 de septiembre de 2013

El cine de David Fincher

En el cine actual existen pocos directores cuya carrera ha estado marcada por un género del que para muchos es el maestro indiscutible de nuestros tiempos. Existen ejemplos, como Ridley Scott en la ciencia ficción, pero ha tocado tantos géneros diferentes que en realidad no se le puede encasillar en uno solo. Este tampoco es el caso del personaje que nos ocupa, David Fincher, ya que, y sobre todo en los últimos años, con títulos como "La red social" o "El curioso caso de Benjamin Button" ha demostrado que puede adaptarse, y muy bien, a otros géneros más allá del que, hoy día, es el maestro indiscutible al menos en mi propia y humilde opinión: el suspense. De ocho largometrajes que ha realizado hasta la fecha (sin contar el primero, "Alien 3"), cinco son thrillers. Por si fuera poco, más de un título de su selecta filmografía son consideradas por un amplio número de aficionados al cine como auténticas obras maestras, algo de lo que no muchos directores pueden presumir. Una película de David Fincher es sinónimo de calidad, de excelentes planos y de historias con las que es casi imposible aburrirse.

1. El club de la lucha




Si tuviera que destacar una obra de Fincher sobre las demás (una decisión por otro lado realmente difícil), yo, y muchas otras personas, me decantaría personalmente por "El club de la lucha", un título de culto que para gran parte de la audiencia se cuenta entre lo mejor que el cine de los 90 dio de sí. Curiosamente, aunque tenga un cierto elemento de intriga y más de un golpe de efecto, no es una película de suspense, que es, como ya he dicho antes, el género en que el realizador de Colorado más ha triunfado a lo largo de su carrera. Una dirección impecable, una historia y un guión que se pueden contar entre los mejores de todos los tiempos, interpretaciones de gran nivel (en especial de Brad Pitt, cuyo papel en este filme es, para mí, el mejor de los muchos, y muy buenos, que ha tenido),... Todo esto podría bastar para considerarlo un título icónico, pero "El club de la lucha" tiene ese toque especial, esa chispa de genialidad, del que muy pocas películas pueden presumir.

2. Seven



El mejor thriller de las dos últimas décadas. Visceral e impactante, es una de esas películas que resulta difícil de olvidar, tanto por mostrar unas imágenes realmente desagradables como por el excelente nivel que demuestra a lo largo de todo su metraje en aspectos puramente cinematográficos. Seven fue el primer paso de David Fincher a la posteridad, al Olimpo de los cineastas, con una historia que relata la investigación de dos policías (encarnados por unos excelentes Morgan Freeman y Brad Pitt) sobre una serie de asesinatos brutales e ideados por una mente maestra que castigaba a sus víctimas por caer en cada uno de los siete pecados capitales. Con esta películas quedaría patente que Fincher no tiene ningún reparo en salpicar la pantalla de escenas sangrientas y desagradables hasta límites que no solemos ver en este tipo de cine. Y lo volvería a repetir en otros títulos de su filmografía, aunque en ninguno al nivel de Seven.


3. Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres



La (hasta ahora) última película de David Fincher fue la adaptación de la famosa trilogía de Stieg Larsson, la obra más conocida a nivel mundial de la novela negra escandinava. Aunque poco antes se había estrenado una versión sueca, protagonizada por Noomi Rapace, a los estudios de Hollywood no pareció importarles, y, cuando no había pasado ni un año desde que apareciese en las salas la última entrega de la trilogía escandinava, decidieron aprovechar el filón y realizar una nueva adaptación. Y, ¿quién mejor que David Fincher para dirigirla? Aunque no llega al nivel estelar de sus dos obras cumbre, Millenium sería uno de los mejores filmes de 2011, que, como de costumbre, tendría en su ritmo narrativo y en la inigualable capacidad del realizador para mantener la tensión y la intriga sus grandes puntos fuertes. Esos, y el gran trabajo de Daniel Craig, con un papel muy diferente al de la saga de James Bond y, sobre todo, de Rooney Mara. Aunque la siguiente entrega está planeada, Fincher estará detrás de las cámaras.


4. El curioso caso de Benjamin Button



Tan curioso como la historia que se cuenta en esta película es el hecho de que a Fincher le diera por llevar a cabo una obra tan diametralmente opuesta a todo lo que había dirigido hasta entonces. E incluso más curioso fue que la jugada le saliese redonda. "El curioso caso de Benjamin Button" se encuentra en el club de filmes que solo pueden calificarse como de realmente preciosos, con historias que llegan al corazón sin importar lo largas o disparatadas que sean (otro ejemplo muy conocido sería "Forrest Gump"). De nuevo con Brad Pitt en el papel protagonista, además de la siempre notable Cate Blanchett, la trama de esta película trata sobre la vida y milagros del tal Benjamin Button, un hombre muy peculiar, que, en lugar de envejecer con el paso del tiempo, rejuvenecía, pasando de ser un anciano en su 'infancia' a un niño en sus últimos años. De ella también hay que destacar su trabajo de maquillaje para rejuvenecer o envejecer a sus protagonistas, de lo más convincente que hemos podido ver en este campo.


5. Zodiac



Eclipsada por sus mejores obras, "Zodiac" es una de las películas menos recordadas de Fincher, pero sin duda alguna merece un puesto destacado entre lo mejor que el cine criminal ha dado la década pasada. Relataba uno de los casos policiales más famosos de los Estados Unidos, la del Asesino del Zodiaco, que a finales de los años 60 mató a 7 personas (como mínimo), pero cuya identidad sigue siendo un misterio a día de hoy. Con un estilo más cercano a la narración pausada de "Millenium" que al ritmo frenético de "Seven", Fincher seguía la investigación del caso a través de los ojos de varios personajes, dos periodistas y un policía, interpretados por Jake Gyllenhaal, Robert Downey y Mark Ruffalo. Sin el festival de muertes atroces que veíamos en "Seven", "Zodiac" sigue una línea diferente, enfocada en aspectos menos espectaculares visualmente, pero que la convierte en un filme muy especial.


6. The game



Intercalado entre sus dos obras cumbre, Fincher dirigiría esta curiosa película protagonizada por Michael Douglas, en la que un multimillonario contrata, aconsejado por su problemático hermano, los servicios de una empresa dedicada a convertir su vida en un juego que llegado un punto, llega a ser tan realista que el propio personaje piensa que hay un oscuro propósito detrás del juego. Un sorprendente filme con un ritmo narrativo y una intensidad in crescendo a lo largo de todo su metraje, que consigue atrapar al espectador y que se pregunto qué es y qué no es real. Recupera la atmósfera lúgubre e inquietante de "Seven", con unos toques propios del cine de acción y, como no, aderezada con la capacidad inigualable de Fincher para transmitir esa sensación de misterio que necesita cualquier proyecto de estas características. No es lo mejor del director, pero merece la pena verla, y mucho.


7. La habitación del pánico



El filme más minimalista, y probablemente el peor considerado de David Fincher, es esta obra que, a pesar de seguir siendo un thriller, es en muchos sentidos el más sencillo y 'simple' de los que el norteamericano ha dirigido. Y digo esto porque "La habitación del pánico" carece de la trama compleja de "Seven" o "El club de la lucha", en las que hay que ir desenredando poco a poco todo lo que ocurre para entender la historia. En esta película, el argumento es muy simple: una mujer y su hija se encierran en la llamada habitación del pánico de su mansión, un lugar completamente impenetrable destinado a funcionar como un refugio en caso de problemas, cuando unos ladrones entran en su casa. Sin embargo, lo que ellos buscan se esconde en esa habitación en concreto. Con todo esto, el filme funciona bastante bien en todo momento. Lo protagoniza Jodie Foster, acompañada por una jovencísima Kristen Stewart, Forest Whitaker y Jared Leto.


8. La red social



Curiosamente, una de las obras de Fincher más celebradas, cuando a mí me parece la más floja de las que ha dirigido (sin contar, repito, "Alien 3"). Aunque no es un mal filme, la trama de "La red social" llega por momentos a resultar difícil de digerir, en parte por una historia que trata unos temas que, por lo menos a mí, no me parecen especialmente interesantes, y por el ritmo de narración, que en cuestión de momentos pasa de ser endiablamente rápido (atención a la manera de hablar de Jesse Eisenberg) a reducir la velocidad en exceso. Eso sí, hay que reconocer que el grupo de jóvenes actores que lo protagonizan hacen un buen trabajo, tanto el ya mencionado Jesse Eisenberg en el papel del famoso fundador de Facebook Mark Zuckerberg, como Andrew Garfield, Justin Timberlake y un sorprendente Armie Hammer.







sábado, 31 de agosto de 2013

Los 9 mejores villanos del siglo XXI

A lo largo de toda su historia, el cine, al igual que la literatura, nos ha dejado una lista de personajes que, por un motivo u otro, han pasado a la historia por su crueldad, falta de escrúpulos o su capacidad para manipular a las personas para lograr sus fines. Algunos de estos hombres y mujeres incluso han ido más allá de los límites del cine y han pasado a formar parte de la cultura popular.

En esta lista voy a centrarme sobre todo en los antagonistas más destacados que hemos visto en las películas del siglo XXI, pero por supuesto hay un amplio número de personajes anteriores que sin ninguna duda ocuparían los primeros puestos en este ranking, como los estremecedores Norman Bates de "Psicosis", el archiconocido Hannibal Lecter de Anthony Hopkins, Jack Torrance en "El resplandor" o John Doe en la visceral "Seven". Por otro lado, los que aquí aparecen no son objeto más que de una opinión personal, y probablemente me haya olvidado alguno, pero aquí tenéis los que, para mí, son los mejores (o peores, según como se vea) villanos del cine en el siglo XXI.

1. El Joker; Heath Ledger (El Caballero Oscuro)



Si hay un personaje en la última década que se ha convertido en un auténtico icono del cine moderno, ese es el magistral Joker interpretado por el fallecido Heath Ledger. Un villano que no es que no tenga escrúpulos, sino que para él ese concepto es absolutamente inexistente. Al contrario que muchos de su especie, las acciones que comete no tienen un objetivo concreto más allá que el de la autosatisfacción, y tiene el 'valor' añadido de estar en un punto intermedio entre la locura y la genialidad, pues no se puede negar que tiene una capacidad especial para manipular a las personas y de urdir planes brillantes por encima de la media. Aparte de todo esto, su aparición en "El Caballero Oscuro" creó escuela, y desde entonces la tendencia está siendo la de crear villanos capaces de enfrentar cara a cara sin despeinarse a sus enemigos, inteligentes y, por supuesto, respaldados por sólidas interpretaciones.


2. Anton Chigurh; Javier Bardem (No es país para viejos)



Uno de los mejores (o peores, dependiendo del punto de vista) psicópatas que hemos visto en la historia del cine. Tras su apariencia normal (aunque hay que reconocer que en algunos momentos su mirada producía escalofríos), se escondía un asesino sin escrúpulos, con un nivel de locura nada despreciable y una curiosísima forma de matar a sus víctimas. Capaz de cruzar media Texas por un puñado de dólares y de matar a mujeres y ancianos sin mostrar el menor remordimiento. El pobre Josh Brolin sintió su aliento en la nuca durante casi toda la película. Este personaje le daría a Bardem nada más y nada menos que un Premio Óscar, y quizá le sirvió como referencia para, más recientemente, interpretar al para muchos mejor villano de la saga de James Bond que se recuerda.


3. General Zod; Michael Shannon (El hombre de acero)



Puede parecer extraña su inclusión en esta lista por tratarse del villano de una película que se ha estrenado en fechas muy recientes, pero personalmente me pareció que esta lista no estaba completa sin su presencia. El General Zod interpretado por Michael Shannon es un excelente ejemplo de la antes mencionada influencia del Joker de "El caballero oscuro" en los villanos del cine a partir de su estreno. Si el 80-90% de los 'malos' lo son por ningún motivo en especial, el General lo es por deber. Su enfrentamiento con Superman se produjo por una razón, para perpetuar el legado de su pueblo, de Krypton, la patria a la que estaba obligado a defender, algo que lo convierte en uno de los villanos más sólidos que he visto. Que otros guionistas tomen nota.


4. Frank Costello; Jack Nicholson (Infiltrados)



Si hay un actor que podríamos definir como el "villano" por excelencia del cine, ese sería Jack Nicholson, para muchos (y no seré yo quién lo discuta) uno de los grandes de la historia. Con recordar su papel de Jack Torrance en "El resplandor"... Con Infiltrados, una de sus últimas películas, volvía a demostrar por qué su nombre se encuentra entre los más legendarios del cine. Una interpretación sencillamente brillante de un personaje de esos que, a pesar de su crueldad y malas artes, tiene tal carisma que en muchos momentos resulta difícil odiarlo, con escenas que dan ganas de repetirlas una y otra vez solo para deleitarse con su interpretación. Una auténtica genialidad.


5. George Harvey; Stanley Tucci (The lovely bones)



A menudo ocurre que las tragedias más estremecedoras son las que ocurren a la vuelta de la esquina, cometidas por personas que bajo su apariencia normal e inofensivas ocultan una personalidad capaz de llevar a cabo los crímenes más terribles que se puedan imaginar. En "The lovely bones", Stanley Tucci, un actor a quién estamos más acostumbrados a ver interpretando personajes con un tinte cómico, se transformaba en una de estas personas, el sanguinario George Harvey, un hombre que durante años asesinaba a chicas jóvenes con el único pretexto de saciar su sed de muerte una y otra vez. El propio actor lo pasó realmente mal dando vida a un personaje que, aunque menos espectacular que los anteriormente mencionados, sin duda se merece un puesto en esta lista.


6. Agente Smith; Hugo Weaving (Matrix)



Uno de los villanos más emblemáticos, no solo de este milenio, sino probablemente de todos los tiempos, es el carismático y difícil de pelar Agente Smith de la archifamosa trilogía Matrix. Capaz de poner en apuros (relativamente) no una, sino varias veces, a todo un mesias como Neo, este "virus informático" ha dejado grabadas en la memoria de un buen número de aficionados al cine frases y citas memorables. El famoso 'Es inevitable' es solo una de ellas. Sin embargo, este villano cuenta con unas capacidades que, de no tratarse del Elegido, difícilmente habría sido capaz de contrarrestar el pobre Neo. De lo mejor de una saga ya de por sí genial.


7. Coronel Hans Landa; Christoph Waltz (Malditos bastardos)



Si hablamos de villanos carismáticos, hay pocos que puedan igualar a este oficial de la SS, uno de los protagonistas de una de las mejores obras de Quentin Tarantino, "Malditos bastardos". El Coronel Hans Landa (también conocido como el Cazajudíos) es una excelente muestra de la maestría del director a la hora de crear y dar forma a sus personajes. Un hombre con una inteligencia y capacidad de razonamiento encomiables, con una labia difícil de igualar y un aplastante encanto personal. Como no podía ser de otro modo, lanzó la carrera de un actor hasta ese momento desconocido en el panorama internacional, el austriaco Christoph Waltz, que además de ganar el Premio Óscar por su interpretación de este personaje se convertiría en uno de los intérpretes más codiciados de Hollywood.


8. Calvin Candie; Leonardo DiCaprio (Django desencadenado)



Otra de las creaciones de Tarantino. Interpretado por un actor como Leonardo DiCaprio, al que hasta entonces no habíamos visto en un papel de villano, Calvin Candie es probablemente el menos peligroso de todos los villanos que aparecen en esta lista, pero resulta difícil no rendirse ante los 'encantos' del esclavista. Aunque sus capacidades intelectuales dejan que desear, sus ataques de ira incontrolada, su crueldad irracional y su forma de expresarse (elemento común en muchos personajes de Tarantino) le hacen merecerse este puesto. Además, durante buen parte de la película protagoniza un interesantísimo duelo de personalidades con el Doctor King Schultz, al que también da vida Christoph Waltz.


9. Semyon; Armin Mueller-Stahl (Promesas del este)



A muchos les sorprenderá la inclusión en esta lista de este personaje, interpretado por un actor mucho menos conocido que todos los demás. Sin embargo, los que hayan visto "Promesas del este" (una de mis debilidades cinematográficas) probablemente lo entiendan. Tras la máscara del amable dueño de un restaurante familiar se esconde el líder de una de las familias más importantes de la mafia rusa de Londres, Semyon es capaz de utilizar todos los medios a su alcance para alcanzar sus fines, sean asesinato, secuestro o traición. Es además dueño de prostíbulos, redes de importación ilegal y de tráfico de drogas.