martes, 30 de abril de 2013

Iron Man 3


Antes de empezar, y para que nadie diga que no le he advertido, en esta crítica voy a soltar más de un spoiler, así que todos aquellos que no hayan visto aún la película, absteneos de leerla. Ya estoy con la conciencia tranquila.


He de decir, antes que nada y para ser totalmente sincero, que hasta el momento en que comenzó la película, estaba temiendo que esta tercera entrega del Hombre de Hierro, fuese más de lo mismo. Mucho Robert Downey, mucha acción espectacular, efectos especiales a mansalva. Pues no ha sido así (no del todo, evidentemente acción hay, sobre todo en su tercio final), por fortuna, y la impresión final que me ha dejado ha sido muy muy positiva. Es mejor que las dos anteriores entregas de Iron Man (no se hasta que punto el cambio de director ha sido fundamental en este cambio), y, aunque a muchos les suene a herejía, me ha gustado incluso más que Los Vengadores.


¿Y eso por qué? Muy sencillo. Iron Man 3 es más Tony Stark que nunca. Mientras que en los otros tres filmes se limitaban a llenarnos los ojos con escenas del héroe salvando el mundo (o más bien a EE.UU.) o haciendo gala de su particular carácter, en esta entrega el Tony Stark que aparece en pantalla es un ser humano más, una persona con debilidades y problemas que le quitan el sueño. Eso sí, lo que no ha perdido es ese tono guasón y eternamente irónico que ha hecho de él (y de Robert Downey) un icono del cine moderno más popular. Aparte de todo esto, Shane Black le ha dado a la película, y esto es visible sobre todo en su primera mitad, un tono más oscuro (tampoco demasiado, no vayáis a creeros que esto es El Caballero Oscuro), que termina favoreciendo el resultado final.


Otro punto interesante, es la adaptación de los cómics. Los guionistas han optado por tomar partes esencialmente de dos títulos (ahora mismo no recuerdo los nombres) que tienen bastantes similitudes en el argumento, pero que están conectadas por el Extremis, una sustancia que potencia hasta límites inhumanos las capacidades físicas y regenerativas de las personas. Personalmente, no he leído muchos cómics de superhéroes, pero precisamente estos dos los conozco, y, aunque he leído que a muchas personas no les ha gustado la adaptación, a mi me ha parecido más que convincente, tomando lo más interesantes de ambos números y creando un conglomerado sólido e interesante.


Hablando ahora de los personajes y las interpretaciones, Robert Downey, aquí de nuevo el protagonista indiscutible, se come una vez más a su personaje. Se nota que se siente a las anchas en el papel de Iron Man/Tony Stark. Si finalmente el neoyorquino abandona el papel y Marvel decide buscar un sustituto, este va a tener el listón altísimo. Gwyneth Paltrow goza de más protagonismo como Pepper Potts que nunca. No tanto por contar más minutos en pantalla (en realidad en este aspecto no hay muchas diferencia con respecto a las anteriores películas), sino por la importancia, vital, que su personaje tiene en el desarrollo de la trama, sobre todo en la batalla final. Don Cheadle no tiene demasiados cambios. A Rebecca Hall, en el papel de Maya Hansen (un personaje que en los números del cómic que se han adaptado es esencial), da la impresión de haber sido poco aprovechada, pero bueno, no se puede tener todo.


Lo espinoso viene ahora: el/los villanos. (Spoilers gordos a partir de ahora) En los tráilers y avances que nos han ido ofreciendo han hecho muy bien haciéndonos creer que el auténtico villano de la película era el Mandarín. El giro que le han dado en el filme a muchos no les gustará, yo mismo quedé bastante decepcionado nada más salir del cine, más que nada porque el Mandarín es El enemigo por excelencia de Iron Man, y su presencia en esta película prometía mucho. Por eso, y porque un actor del calibre de Ben Kingsley se merecía más de lo que le han dejado en la película. Pero luego, pensándolo mejor, he llegado a la conclusión de que en realidad no tiene nada de malo, es incluso un punto a favor de la película, un giro de 180 grados que descoloca completamente al espectador. El auténtico 'malo', Aldrich Killian (encarnado de forma brillante por Guy Pearce), es , sin duda alguna, el mejor de todos los villanos de las películas de Los Vengadores, en solitario o unidos, y no hay más que discutir. Ha sido un rotundo acierto, y a la vez una apuesta muy arriesgada, de los guionistas de esta película.


Iron Man 3 es, en definitiva, una de las mejores adaptaciones cinematográficas de Marvel y, por qué no, una de las mejores películas del año. Que pase el siguiente.


Mi puntuación:


8,5-9





lunes, 22 de abril de 2013

Mis películas favoritas de ciencia ficción

Aviso para navegantes: todas las películas a las que hago mención aquí son solo del siglo XXI, por si a alguien se le ocurre pensar "¿Y qué pasa con Blade Runner, Star Wars, Alien o cualquier otro clásico anterior?". También están excluidas las de superhéroes, que, aunque también son de ciencia ficción, yo y muchos otros los consideramos a estas alturas un género aparte.

1. Origen



En opinión de un servidor, una de las mejores películas (incluso la mejor, según el día en que me pregunten) de todos los tiempos, una auténtica delicia en todos los sentidos. Es curioso que por lo general no se hable de ella como un filme de ciencia ficción, pero en realidad sí que lo es, y, por lo tanto, no puede ocupar otro puesto que no sea el primero de esta lista.


2. Looper



Fue una de las grandes sorpresas del 2012 (no para todos). Es difícil buscarle pegas a la excelente película de Rian Johnson, aunque haya quien lo ha hecho. Lo mejor de ella, su narración, la historia que cuenta, y su capacidad para cambiar de rumbo aproximadamente hacia la mitad del metraje. Sin ninguna duda, va a convertirse en título de culto.


3. Matrix



Parece mentira que ya haya transcurrido más de una década desde su estreno. Fue una de las películas que a principios del milenio revolucionaría completamente el mundo del cine, pero, además de esto, siempre será uno de los grandes referentes de la ciencia ficción. Varias de sus escenas ya pueden considerarse como míticas.


4. Prometheus



El esperado retorno de Ridley Scott al género en el que inició su carrera como director se ha convertido también, en una de las películas que ha creado más división de opiniones de los últimos años. Personalmente, y reconociendo sus numerosos fallos de guión (algunos muy gordos), como filme de género me pareció muy buena, y me da igual que el 'Alien' no pareciese tal. Eso sí, para la segunda entrega (que la habrá) espero que le pongan una orden de alejamiento a Damon Lindelof.


5. Oblivion



Pues sí, señores, después de haberla visto en el cine, y sin pensármelo nada, me veo obligado a introducir en esta lista a la última película de Tom Cruise con la que Joseph Kosinski se redime de la floja "Tron: Legacy". Aunque se ha ganado muchas críticas, a mi me pareció un filme muy sólido, visualmente impresionante y con una historia que, aunque tenga detalles de otros títulos, me gustó de principio a fin.


6. Star Trek



La aventura del Capitán Kirk y compañía, aunque con un tono bastante diferente que las anteriores (esta era más cine de evasión que ciencia ficción pura), también se merece un lugar en esta lista, aunque todo indica que la segunda parte que llegará a los cines este verano será mucho mejor que esta, lo que ya es decir mucho.


7. El atlas de las nubes



Otra de los Wachowski, que, a pesar de ser uno de los mayores fracasos de este año, es también una película completamente absorbente. Muchos le han reprochado que su argumento es demasiado complicado, con varias historias separadas en el espacio y en el tiempo algunas de las cuales apenas tienen relación. Pero es que ese es el encanto de la película.


8. Total Recall



Otra elección por la que muchos cinéfilos me matarían. No es ni mucho menos una película perfecta, es cierto que le falta sentido del humor, pero como título de ciencia ficción es efectivo. El diseño de producción es realmente bueno.


9. Moon



En cierto modo, probablemente es la película de ciencia ficción más minimalista que existe. Con solo un protagonista, un ritmo lento y un presupuesto bajo, no cumple con los cánones habituales del género, pero no por ello se le puede discutir su indudable calidad.


10. Deja vu



Una de las mejores películas del fallecido director Tony Scott, protagonizada por el siempre efectivo Denzel Washington. Aunque por momentos se mueve más en terreno del thriller que en el de la ciencia ficción pura, es su idea base lo que hace que tenga un puesto en esta lista.

martes, 16 de abril de 2013

Oblivion


Hacía tiempo, concretamente, creo recordar, desde "Looper" que no salía tan plenamente satisfecho del cine tras ver una película, como he estado después de Oblivion. Y eso que entre ambas hemos tenido títulos como "Skyfall", "El Hobbit" o "Django Desencadenado", pero la de Peter Jackson no me convenció del todo y las otras dos, aunque sin duda muy buenas películas, no ganan tanto como esta en la gran pantalla.


Como habrán comprobado los que hayan leído mi blog, mis gustos cinematográficos son, en cierto modo, peculiares. Para que me guste una película tiene que tener una de estas cosas (o dos de ellas. O si están las tres, mejor): una calidad visual impactante, una historia entretenida y/o un guión de calidad. Oblivion es, para mi gusto, casi perfecta, porque cumple con dos de estas reglas, y la tercera solo a medias, pero me basta. Por lo tanto, qué mejor manera de analizar esta película que estudiando cada uno de estos puntos por separado.


En primer lugar, lo visual es lo mejor de la película. Y no es solo porque tenga imágenes espectaculares ni por sus efectos especiales (que, por cierto, aunque muchos no se lo crean, tiene relativamente pocos). Si fuese así, "Avatar" me habría parecido un peliculón, y no es así. La clave de esta calidad visual es por que encajan con la película. A la perfección. Los (numerosos) planos aéreos, que en otras películas terminan siendo cansinos o quedan fuera de lugar, aquí, no desentonan en absoluto, sirven para mostrar la desolación reinante en el planeta, el estado de destrucción en que se encuentra. De hecho, esa es la razón principal por la que ver Oblivion en el cine te deja tan buen sabor de boca. Porque es difícil que te arrepientas de pagar el dineral que cuesta ya una entrada después de dos horas de caviar visual. Oblivion es un festival visual. Y luego, también hay que tener en cuenta el resto del diseño de producción, las plataformas elevadas a miles de metros, las gigantescas máquinas procesadoras de energía, los vehículos. Y el diseño de los interiores, que recuerdan mucho a la anterior obra del director Joseph Kosinski, "Tron: Legacy" (que, por cierto, es muy inferior a Oblivion; lo que hace la influencia de Disney).


Con respecto al argumento, resulta entretenido de principio a fin. Tiene el gran acierto (para mi, por lo menos) de revelar los enigmas poco a poco, lo que te hace darle vueltas a la cabeza en mitad de la película y preguntarte: '¿Cómo ha llegado esta persona hasta aquí?', '¿ Por qué tal personaje se comporta de esta forma?', o '¿Qué importancia tiene ese detalle en la trama?'. Es más compleja de lo que se puede pensar al ver el traíler y no abusa de las escenas de acción. Ah, y no se hace larga.


El guión, como suele ocurrir en este tipo de producciones, es lo más flojo, pero en realidad los fallos que tiene Oblivion no tienen tanto peso como para lastrar el resultado final. Eso sí, al final le pasa factura su complejidad, ya que deja algunas incógnitas y no profundiza del todo a ciertos personajes. Pero, como he dicho, la película tiene da tantas vueltas que la mayor parte de estos fallos y errores no son perceptibles en el momento. El mayor fallo que le veo es la escena final, pero como solo dura un minuto... (¿Qué cojones pinta la niña ahí?)


Mención aparte, el reparto, con luces y sombras. Por un lado, el trabajo de un gran Tom Cruise, que reafirma su buen momento de forma después de varios años difíciles. Tiene algunas escenas realmente buenas. Luego tenemos a la gran sorpresa de esta película, Andrea Riseborough, una actriz casi desconocida a nivel internacional y que aquí aguanta el tipo a las mil maravillas ante todo un coloso del séptimo arte como es Cruise. Casi le hace sombra a Olga Kurylenko, con un personaje fundamental pero que a ratos flojea un poco. Sin embargo, me ha parecido más consecuencia del guión que de su propia interpretación. En el otro extremo de la balanza, tenemos a Morgan Freeman y Nikolaj Coster-Waldau (parece que está aprovechando el tirón de "Juego de Tronos" para ir haciéndose un nombre en la gran pantalla). A ambos, actores cuya capacidad interpretativa está fuera de toda duda, les ocurre algo similar que a la actriz ucraniana, pero a mayor nivel. Sus personajes están demasiado desaprovechados, no se les ha sacado partido y da la impresión de que se les ha dado el papel para dar más caché a la película, especialmente en el caso de Coster-Waldau, cuyo personaje no tiene prácticamente profundidad y que apenas goza de minutos en pantalla. En su favor diré que tampoco se les echa de más.


En resumen, a pesar de sus lagunas, Oblivion me ha dado una muy grata sorpresa, me ha parecido una película muy conseguida en casi todos los aspectos, que da con creces lo que, al fin y al cabo, se busca cuando se va al cine: entretenimiento puro y duro. Pero, lo repito, es casi  imprescindible verlo en pantalla grande.


Mi puntuación:


Notable alto, y bien merecido. Incluso le pondría un sobresaliente de no ser por sus lagunas.




jueves, 11 de abril de 2013

Actores fetiche (2ª parte)

5. Quentin Tarantino



En el caso de Quentin Tarantino, no podemos hablar de una obsesión casi patológica como la que tienen otros directores con un solo actor. No ha tenido un actor "fetiche" propiamente dicho, un Johnny Depp o un Russell Crowe, pero en cambio ha repetido en varias de sus películas con diferentes actores, a veces con un amplio espacio de tiempo entre cada una de las dos colaboraciones. El ejemplo más claro es el de Samuel L. Jackson, quien trabajo por primera vez con él en el año 1994, con "Pulp Fiction" y volvería en su siguiente largometraje, la menos conocida "Jackie Brown". Pero desde ese momento, aunque prestó su voz brevemente para las narraciones de "Kill Bill" y "Malditos Bastardos" Samuel L. Jackson no volvería a aparecer en una de las producciones de Tarantino hasta la más reciente "Django Desencadenado", con un, cómo no, excelente trabajo.


Pero la cosa no acaba ahí. ya que el bueno de Quentin, que suele utilizar en sus filmes un reparto amplio lleno de nombres conocidos o que se harían conocidos inmediatamente después de aparecer en sus películas, tiene dos actores más con los que, además de tener una muy buena relación con ellos, ha trabajado en más de una ocasión. La primera es, en cierto modo, la actriz más icónica de sus películas, Uma Thurman, la protagonista de "Kill Bill" y que, casi una década antes. tuvo un papel de duración mucha más corta en "Pulp Fiction", pero no por ello poco importante o menos recordado (de hecho, las imágenes de su personaje Mia Wallace, suelen ser las más recurrentes a la hora de referirse al filme en cuestión). Además, estas películas tienen un valor añadido, ya que, para buena parte de los aficionados al cine, suelen ser las dos interpretaciones más recordadas en la carrera de la actriz, junto con "Gattaca".


El tercero y último de los 'amigos' de Tarantino es el austriaco Christoph Waltz, actor que, hasta su aparición en "Malditos Bastardos" (con la que ganó el Óscar) únicamente había trabajado en producciones alemanas. Al igual que ocurrió con Uma Thurman, el carismático director ha tenido una importancia descomunal en la carrera de este actor, al que le dio una amplia fama, le abrió las puertas de Hollywood y dos premios Óscar bajo sus órdenes en las ya mencionadas "Malditos Bastardos" y "Django Desencadenado", por no hablar de los otros premios que ha ganado.


Ahora, solo falta esperar a saber cual va a ser el próximo proyecto de Quentin. Se ha rumoreado (aunque estas habladurías rara vez son ciertas) que podría hacer una tercera parte de Kill Bill, y que continuará la trilogía que inició con "Malditos Bastardos" y continuó en "Django" con otro largometraje también ambientado en la época nazi. Con Tarantino nunca se sabe.


6. David Cronenberg



David Cronenberg es uno de esos directores cuyas películas no dejan indiferentes a nadie, la mayoría de las veces porque no tiene escrúpulos en mostrar escenas llenas de violencia o realmente desagradables (hay que tener en cuenta que varios de sus primeros títulos fueron películas de serie B e incluso de terror). En los últimos tiempos, sin embargo, puede que por los efectos de la edad, ha realizado filmes que, aunque sin perder del todo su impronta, no son tan aprensivas como, por poner un ejemplo, uno de sus clásicos, "La Mosca". Se podría decir incluso que su cine se ha suavizado. Su larga trayectoria le ha llevado a convertirse en un director muy respetado en el ámbito internacional, y buena parte de la culpa la tienen títulos como "Promesas del este" o "Una historia de violencia", que se cuentan entre los mejores de la década pasada.


Estas dos películas tienen un elemento más en común: su protagonista es Viggo Mortensen, que aunque para la gran mayoría de los mortales siempre será el Aragorn de "El Señor de los Anillos", más recientemente se ha destacado en producciones de corte más dramático. Entre estas, destacan las tres ocasiones en las que ha trabajado con el realizador canadiense. La primera fue allá por 2005, cuando la onda expansiva de la obra de Peter Jackson aún seguía fresca. La película era "Una historia de violencia", y les fue tan bien ( el filme recibió numerosas nominaciones) que repitieron en "Una historia de violencia", para muchos lo mejor de la filmografía de Cronenberg, al menos en los últimos tiempos. Su desgarradora historia de la mafia rusa en Londres le valió a Viggo Mortensen su única nominación hasta la fecha para los Óscars, y quizá se lo habría llevado de no haber sido por la enorme competencia que tuvo ese año (finalmente lo ganaría Daniel Day-Lewis). La fórmula volvió a repetirse en "Un método peligroso", donde, acompañado por Michael Fassbender y Keira Knightley, el actor se ponía en la piel del creador del psicoanálisis Sigmund Freud.


Una sociedad sin duda prolífica.


7. Martin Scorsese



Uno de los nombres más respetados del cine mundial en la actualidad, y también considerado por muchos como uno de los más grandes directores de todos los tiempos, Martin Scorsese, ha colaborado hasta en cinco ocasiones (aunque la última aún no ha sido estrenada) con uno de los mejores actores de hoy día, Leonardo DiCaprio. La asociación les ha ido de maravilla a ambos, tanto por el reconocimiento que han recibido como por la incontestable calidad de los filmes.


El primero de estos, "Gangs of New York" fue una de las primeras películas (si no la primera) que sacó a DiCaprio del puesto de estrella 'juvenil' que había detentado durante los años 90. Desde entonces, si uno revisa su filmografía, se dará cuenta de que la totalidad de las películas que ha protagonizado, tienen en común que son títulos de gran calidad, y en los que, además el angelino ha podido demostrar su gran nivel como intérprete.


A "Gangs of New York" le seguiría "El Aviador", que les dio a ambos varias nominaciones a los premios más importantes, pero sobre todo hay que destacar "Infiltrados", por la que Scorsese ganó su primer Óscar después de OCHO nominaciones sin fruto. Y de forma muy merecida, hay que reconocerlo. Ya más reciente volverían a trabajar junto en la excelente "Shutter Island" y para este mismo año, por lo menos en EE.UU. se espera "The Wolf of Wall Street", el que será el último trabajo de DiCaprio antes de su anunciado descanso de la interpretación.

jueves, 4 de abril de 2013

Actores fetiche (1ª parte)

Hace unos días, cuando pensaba qué tema podría tratar en mi próximo artículo de este blog, no sé como ni por qué, me vino a la cabeza el nombre de Tim Burton, un director que, para seros sincero, no se encuentra entre los nombres que configurarían mi lista de mejores realizadores. Casi inmediatamente después de que su nombre apareciese en mi mente como un fogonazo, le siguieron los de sus inseparables johnny Depp y Helena Bonham-Carter, y me pregunté, como ya he hecho muchas veces antes, ¿qué es lo que tendrá el primero (con Bonham-Carter es evidente) para que aparezca en la mayoría de las películas que el californiano realiza. No es porque Depp sea un mal actor aunque ya muchas veces se repita con su festival de gesticulaciones al más puro estilo Jim Carrey, sino porque, si yo fuera director, me gustaría probar al mayor número de actores posibles por mucho que uno me caiga especialmente bien. Lo que ocurre es que el caso de la sociedad Burton-Depp no es la única, aunque sí la más conocida, así que, para ampliar vuestra información, he creado una lista con los 9 casos más destacables en los que un director repite varias veces con un mismo intérprete, protagonista o no.

1. Tim Burton



Probablemente Tim Burton sea uno de los directores más reconocibles, o mejor dicho, con un estilo más característico, del cine moderno. Un estilo ante todo lúgubre sin llegar la mayoría de los veces a lo mácabro, pero a la vez histriónico, con películas en los que predominan ante todo el blanco y el negro (con excepciones, por supuesto). Y, precisamente estas características son las que han hecho que Johnny Depp haya trabajado tantas veces con él, ya que sus facultades interpretativas se ajustan a las mil maravillas a su cine.


La primera vez que ambos se vieron las caras en un set de rodaje como director y actor fue con una de las películas más celebradas de la filmografía de ambos: "Eduardo Manostijeras" todo un clásico del cine de los años 90. Sin embargo, es curioso que tardaran nada más y nada menos que nueve años en trabajar juntos de nuevo, desde 1990 hasta 1999, año en que se estrenó "Sleepy Hollow" otra obra que también se encuentra entre los filmes más importantes de Tim Burton, y con la que, además, comenzaría su declive, mientras que a Johnny Depp le esperarían sus mejores años como actor. En efecto, dos años después de la Leyenda del Caballero Sin Cabeza llegaba a las salas el mayor descalabro en la carrera del venerado director: el remake de "El Planeta de los Simios". Aunque en esta ocasión Johnny Depp no formaba parte del reparto, sí que fue la primera vez en que su futura esposa Helena Bonham-Carter trabajaría con él, en el papel de uno de los simios de la película. Ella repetiría en su siguiente título, "Big Fish", película de culto en la que el realizador retomaba las claves de sus mayores éxitos. Después le seguiría "Charlie y la Fábrica de Chocolate" con Depp, tras la que encadenarían cuatro títulos consecutivos en los que ambos protagonizaron las películas del californiano: su regreso a la animación con "La Novia Cadáver", el musical "Sweeney Todd", "Alicia en el País de las Maravillas" que supuso el regreso de Tim Burton a los éxitos comerciales, y la comedia "Sombras Tenebrosas".


En resumen, 7 películas con Johnny Depp y solo uno menos con Helena Bonham-Carter.


2. Peter Jackson



Peter Jackson ha sido, junto a los Hermanos Wachowski, el director que en los años de transición entre el siglo XX y el milenio pasado revolucionó el cine hasta convertirlo en lo que es hoy día (y que nadie me venga ahora con el nombre de James Cameron). La principal de las razones fue por el uso que estos directores les dieron a los efectos especiales generados por ordenador para convertirlo en un pilar básico del cine moderno.


Pero Peter Jackson tiene el mérito añadido de que fue el precursor de la tecnología de la captura de movimiento (o motion picture) aplicada al cine. Y además lo ha usado en tres de los cuatro títulos que ha dirigido en la última década, con muy buenos resultados. Pero, como sabréis los que conocéis cómo funciona la captura de movimiento, para llevarla a cabo con eficacia se necesita un actor de quien obtener ese movimiento, y si un actor se ha destacado por el uso de este tipo de tecnología, ese es Andy Serkis, uno de esos grandes intérpretes a los que no se les ha dado todo el reconocimiento que se merecían. De hecho, el propio Andy Serkis era poco conocido antes de su aparición como Gollum en la trilogía de El Señor de los Anillos, la que sería la primera colaboración entre ambos. La interpretación del británico como aquella criatura famélica y totalmente dependiente del Anillo Único fue de tal calidad que desde entonces, casi siempre que un director busca a un actor para realizar captura de movimiento, la primera opción suele ser él. Poco después, en King Kong, esa sociedad que tan buenos resultados había dado se repitió, dando como resultado un simio tan convincente que aún hoy hay gente que cree que está hecho de digitalmente. No en vano, Andy Serkis también interpretaría al chimpancé César en la reciente versión de El Origen del Planeta de los Simios.


Con El Hobbit, Andy Serkis volvería no solo como Gollum, cuya participación era mucho más reducida que en El Señor de los Anillos, sino que Peter Jackson le ofreció la oportunidad de dirigir la segunda unidad de rodaje. Quién sabe si dentro de unos años veremos al bueno de Andy Serkis dirigiendo largometrajes en solitario.


3. Chris Nolan



Los seguidores de la filmografía de este genial director sabrán nada más verlos por qué le incluyo en esta lista. El caso de Chris Nolan es diferente a los anteriores, en el sentido de que ha repetido en varias de sus películas con varios actores, un caso similar al de Quentin Tarantino (de quien ya hablaré más adelante).


La lista de intérpretes que han aparecido en varios de los más recientes títulos del londinense está encabezada por Michael Caine, actor de gran experiencia que ha aparecido en todas las películas del realizador desde que este iniciara la producción de Batman Begins. Ha sido Alfred en la trilogía de El Caballero Oscuro, el mago Cutter en El Truco Final y también tuvo un papel menor en Origen. Pero no ha sido el único. Por ejemplo, Christian Bale, además de haber interpretado a Batman, también fue el protagonista junto a Hugh Jackman de El truco Final. Lo mismo ocurre con Cillian Murphy, Marion Cotillard, Tom Hardy y Joseph Gordon-Levitt, quienes, además de formar parte del reparto de Origen, también tuvieron papeles importantes en la trilogía de el hombre murciélago. También podríamos incluir a Ken Watanabe, pero su participación en Batman Begins fue muy reducida.


4. Ridley Scott



Similar a la cuasi simbiosis entre Tim Burton y Johnny Depp es la relación profesional que Ridley Scott y Russell Crowe han tenido durante la última década, una relación que además, ha proporcionado muchos éxitos a ambos. En el año 2000, veinte años después de que Ridley Scott realizara sus por entonces (y también ahora) mayores éxitos profesionales, Alien y Blade Runner, el director británico estrenaba una película que le confirmaría como uno de los mayores directores de todos los tiempos, Gladiator, con la que fue nominado al Óscar como mejor director, y que iniciaría una nueva etapa en su filmografía. Para Russell Crowe fue casi más importante, pues le elevaría a la categoría de estrella y le haría obtener su única estatuilla hasta la fecha. La asociación les fue tan bien a los dos que seis años más tarde la repetirían en Un Buen Año, y más adelante American Gangster, Red de Mentiras y Robin Hood. La mayor parte de estos títulos se cuentan entre los mejores de las películas realizadas por ambos.