martes, 16 de julio de 2013

Confesiones de un cinéfilo. Capítulo II

Dentro de unos meses se cumple una década del estreno de una película (o, mejor dicho, la última parte de las películas) que, le pese a quién le pese, marcó junto a otras como Matrix el inicio de una tendencia que ahora se encuentra en su apogeo: la era blockbuster, superproducciones con presupuestos gigantescos, a menudo grandes dosis de efectos especiales y abundancia de escenas espectaculares por lo visual. Hablo, por supuesto, de El Señor de los Anillos, cuya entrega final, El Retorno del Rey, fue un rotundo éxito en taquilla y uno de los filmes más premiados de la historia. Vista desde la perspectiva actual, y a pesar de que ya estamos acostumbrados a ver películas de esa clase, sigue siendo una referencia, pero no falta quién se ha dedicado a sacar a relucir sus errores y puntos débiles. Así que, para hacerle un pequeño homenaje, en este artículo voy a resaltar los aciertos y fracasos del filme de Peter Jackson.


-Luces y sombras en el reparto: Para una película de la magnitud de El Señor de los Anillos, con una larga lista de personajes, Peter Jackson tuvo que reclutar a un número de actores 'protagonistas' (de hecho, en toda la trilogía no hay uno que destaque sobre los demás) o con papeles de cierta relevancia que hemos visto pocas veces. Algunos gozaron de muchos minutos en el  metraje, y otros tuvieron una presencia casi testimonial, pero nunca innecesaria (no en vano, se trata de la adaptación de una novela). Sin embargo, con respecto a las interpretaciones y los personajes, hay tantos aciertos como fallos. Sin duda, al menos en mi opinión, el actor más destacado entre todos los que participaron en el filme fue Viggo Mortensen, un grandísimo intérprete que ya había participado en un gran nñumero de producciones importantes, pero que tuvo en el papel de Aragorn el más conocido de su carrera (aunque no el mejor). También se acertó con Ian McKellen (Gandalf); John Rhys-Davies (Gimli), por mucho que se empeñasen en convertirlo en el personaje 'cómico'; Orlando Bloom (Legolas); Cate Blanchett (Galadriel); Sean Bean (Boromir); Bernard Hill (Theoden); Miranda Otto (Éowyn) o Christopher Lee (Saruman). Por otro lado, un punto que fue muy criticado, y que yo en parte comparto, fue la elección de Elijah Wood como Frodo Bolsón, el personaje más fundamental de la saga junto a Aragorn y Gandalf. Aunque gran parte de la culpa es del guión, que dibujó al hobbit mucho más amargado, apagado y torturado que en el libro (donde ya lo estaba bastante), el actor, que durante el rodaje no llegaba a los 20 años, probablemente no fuese al adecuado para interpretar a un personaje tan vital. Tampoco fue del todo acertada la elección de Liv Tyler (Arwen), mientras que hubieron otros, como por ejemplo Karl Urban (Éomer), Dominic Monaghan (Merry) o Billy Boyd (Pippin), cuyos personajes estaban excesivamente desdibujados o eran demasiado esquemáticos.


-Del libro a la película: Otro tema que fue también muy cuestionado en su momento, y aún hoy, fueron los cambios que Peter Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh hicieron a la hora de adaptar la obra literaria a la gran pantalla. Ciertamente, la adaptación de una novela de tal densidad requería un guión con numerosos cambios. Como es lógico, gran parte del libro fue recortado con motosierra, en especial la primera mitad de "La Comunidad del Anillo". Casi todo lo que se omitió para la adaptación fueron episodios de menor importancia, y además algunos diálogos se desplazaron. Por ejemplo, en uno de los primeros capítulos del libro, Frodo tiene una larga conversación con Gandalf que en la película fue dividida en varios momentos diferentes. Otro aspecto interesante fueron los guiños que Peter Jackson introdujo a lo largo del metraje, como la (fugaz) aparición de el Hombre Sauce. En lo que sí falló Peter Jackson, y de forma completamente estrepitosa, fue en algunas adiciones y cambios en el argumento del libro. La inexplicable aparición de los elfos en el Abismo de Helm se lleva la palma, pero tampoco acertó al empeorar la relación entre Sam y Gollum (que en la obra de Tolkien ya era de por sí mala) o la de Faramir con su padre Denethor, que en la película llega a extremos exagerados.



-La Tierra Media: En lo que sí hay que reconocer una maestría absoluta es en cómo el equipo de producción recreó la Tierra Media, el mundo en el que se desarrolla toda la historia. Aunque el propio Tolkien realizó un buen número de dibujos que se utilizaron como guía, el resultado fue excelente, y se nota sobre todo en la diferenciación entre los tres pueblos principales que aparecen a lo largo de los filmes: los elfos y los reinos humanos de Rohan y Gondor. Con los primeros se logró transmitir a la perfección la sutilidad que caracteriza a su raza. Para realizar Rohan se basaron en la antigua cultura escandinava, con grandes edificios de madera según el modo vikingo. En cuanto a Gondor, de la que solo aparece la impresionante ciudad de Minas Tirith, está en su mayoría hecha con efectos digitales o maquetas en miniatura, pero el resultado no se resiente, dando lugar a una fortaleza realmente imponente y gloriosa.


-Tendencia a la épica: No es nada extraño que en la mayor parte de las producciones actuales de esta clase se tienda a la exageración, pero en "El Señor de los Anillos" es una constante en varios momentos. Y no siempre salía del todo bien. En el caso de Legolas, muchos criticaron el excesivo 'heroismo' que se le daba al personaje, y con razón, pues en algunas escenas se les fue la mano dándole al elfo unas habilidades bastante impropias, como por ejemplo bajar unas escaleras surfeando sobre un escudo mientras lanza flechas a diestro y siniestro. O en la batalla final frente a la Puerta Negra. Sin embargo, otros episodios se cuentan entre los más espectaculares (por lo épico) de la historia del cine. La conocidísima escena de Gandalf enfrentando al Balrog en el Abismo de Helm, la carga de los rohirrim en Minas Tirith (todavía me pone los pelos de punta) o un buen número de momentos a lo largo de la Batalla del Abismo de Helm.



-El legado: Más allá de las discusiones sobre lo buena o mala que es la película, lo que nadie puede negar es que "El Señor de los Anillos" es, y seguirá siéndolo, un filme icónico, que no de culto. Diez años después, y a pesar de lo mucho que se ha mejorado en ese campo, sus efectos especiales siguen estando a la altura de cualquier producción de hoy en día, y en su género, es uno de los mayores referentes que existen. Además, su fantástica banda sonora se cuenta, al menos en la opinión de un servidor, entre las mejores de todos los tiempos, y varios aspectos han llegado a trascender incluso hasta los límites de la cultura popular, como es el caso de uno de sus personajes, Gollum, sin duda el más recordado de la trilogía. Por otro lado, estos años la Tierra Media vuelve a estar de moda con el estreno de la nueva trilogía de "El Hobbit", aunque esta se basa en una historia de carácter muy diferente a  "El Señor de los Anillos", y, para mí, es inferior como película, al menos la primera parte. La trilogía sirvió también para dar a conocer a varios de los miembros del reparto, en especial a Orlando Bloom, hoy en día una estrella a nivel internacional, y a Karl Urban, que ya ha aparecido en varias producciones de gran presupuesto. Aunque no todos tuvieron la misma suerte.

lunes, 1 de julio de 2013

El hombre de acero



Cuando un director tan rompedor, original y 'suyo' como Zack Snyder hace una película, se puede esperar cualquier cosa. Ya lo ha demostrado en varias ocasiones anteriormente, con tres filmes casi de culto como "300", "Watchmen" y "Sucker Punch". Y si, además, el proyecto del que hablamos es una nueva adaptación cinematográfica de un personaje tan conocido e icónico como Superman, las expectativas se disparan. Para bien o para mal.

Sí, es cierto que la influencia de un personaje de la talla de Chris Nolan, esta vez en calidad de productor, se deja ver en algunos aspectos de la películas, como en su tratamiento, pero, puestos a comparar, "El hombre de acero" es distinto (bastante más de lo que alguno podría pensar) a su referente más claro y cercano, la trilogía de "El caballero oscuro" de Nolan. ¿El motivo? Muy sencillo: aquel era el Batman de Chris Nolan, y este el Superman de Zack Snyder. Tan sencillo como eso. No hay intención de copiar un esquema, a pesar de que la fórmula esencial sea la misma, hace un superhéroe humano, de los que prefieren evitar que se desate una guerra a participar en una, que dan todo por sus ideales.

Ahora, ¿era Snyder el adecuado para hacer un filme de estas características? Rotundamente sí. Un personaje como Superman, probablemente el más universal del mundo del cómic, se merecía y necesitaba una reinvención con todas las de la ley, y, como ya se ha dicho antes, Zack  es un director que se caracteriza por hacer películas 'diferentes'. Y, de hecho, lo consigue sobradamente en "El hombre de acero", nos da una visión propia, alejada de la del héroe dedicado al salvamento de mujeres en apuros. Alguien a quien se le podría confiar sin temor el destino de un planeta.

Hablando ya más en profundidad de la película en sí, "El hombre de acero" no defrauda. Es más, superó mis expectativas, ya altas, y por varias razones. En primer lugar, el filme es endiabladamente entretenido, resulta imposible aburrirse viéndola gracias a una historia que, jugando con el paso del tiempo (numerosos flashbacks) evita que el ritmo decaiga. No pierde la tensión en ningún momento, y tampoco se entusiasma en demasía. Es, simple y llanamente, coherente, algo que yo personalmente considero fundamental en el cine actual. ¿Que si tiene errores argumentales? Pues probablemente, yo no conozco ninguna película (y cuando digo ninguna es ninguna) que no contenga contradicciones o casualidades "imposibles" en su argumento. En un blockbuster ya... Pero lo importante es eso, que se mantiene fiel a sí misma, al estilo de Snyder. Y a la vez se ve como algo novedoso, que no habíamos visto nunca, una cualidad que también es característica del director norteamericano, la de sorprender al espectador. El guión, por lo tanto, como se podría esperar estando Nolan involucrado, es 100% sólido a nivel general, sin escarbar buscando absurdos e inevitables fallos.

Los efectos especiales, por supuesto, muy abundantes, tampoco fallan, aunque a más de uno le pueda parecer que el festival de destrucción de la batalla final sea excesivo. Y lo es, pero por razones obvias, Kal-El se enfrenta a un rival poderoso, con una potencia armamentística muy superior a la de todos los ejércitos de la tierra juntos, así que no se podría esperar menos de él. Sin embargo, como héroe que es, es él, y solo él, quien tiene la capacidad para derrotar al General Zod, y como buen héroe lo intenta y lo consigue. Y con muchas dificultades, hay que decirlo. Mención aparte merecen las escenas que se desarrollan en Krypton, no muy largas pero intensas. Aquí, Zack Snyder se ha permitido esmerarse en la creación de un mundo muy diferente a la Tierra, y, por supuesto, es necesario crear para sus habitantes una cultura característica, unas señas de identidad que les reconozcan, y que además no terminan con la escena inicial. La presencia del planeta de origen de Kal-El es constante a lo largo de toda le película. Un detalle destacable, y que da un ejemplo acerca de hasta que punto Snyder  a buscado una versión nueva del héroe, es que Clark Kent explique el significado auténtico de la archiconocida 'S'. Sobre las escenas de acción, que a algunos le parecen exageradas y mal rodadas, les diría lo mismo. Están al nivel del conjunto.

Otro aspecto importante son los personajes y sus actores. Zack Snyder  ha demostrado de nuevo tener buen ojo a la hora de elegir a los actores del reparto. Sobre el protagonista, Henry Cavill, había un cierto temor (justificado) sobre si un actor con poca experiencia con personajes protagonistas en la gran pantalla, estaría a la altura de Superman. Pero el británico (otro caso de actor de las islas que interpreta personajes puramente americanos) se come el papel, es Superman desde el primer minuto al último. El actor tiene esa presencia, ese aire solemne necesario para el personaje. Solo espero que su carrera futura no se vea afectada por la famosa maldición de Superman, pues demuestra que es un intérprete de gran nivel. Amy Adams da la solidez que se le podría esperar a una actriz que ha sido nominada cuatro veces a los Óscars; Russell Crowe, con un papel más importante de lo esperado, convence con creces; Kevin Costner y Diane Lane dan la talla como los padres de Clark Kent;... Solo Laurence Fisburne, con un personaje poco más que testimonial, queda algo más flojo. Mención aparte para el fantástico villano, el General Zod, uno de los más sólidos argumentalmente que he visto, e interpretado de forma brillante por Michael Shannon.

"El hombre de acero" es sin duda alguna una de las mejores películas de superhéroes de siempre, a la altura del Batman de Christopher Nolan. Zack Snyder demuestra que es un gran director. Incomprendido, sí, pero grande. Ha traído de vuelta a Superman, y parece que para quedarse.

Mi puntuación:


10, pero es difícil calificar con un simple número una película de estas características.