lunes, 24 de febrero de 2014

Ciclo de cine japonés: Kagemusha


Si existe un director que pueda ser considerado como el mayor genio del cine japonés, ese es sin duda Akira Kurosawa, uno de los grandes de la historia. Con una extensa filmografía llena de títulos emblemáticos ("Los siete samuráis", "Rashomon", "Yojimbo"), y un buen número de reconocimientos a nivel internacional, Kurosawa, fallecido hace ya 16 años, era una cita obligada en este ciclo. Además de la película que nos ocupa, únicamente he visto dos de sus obras, "Ikiru" y "Dersu Uzala", ambas de muy buen nivel, y más adelante se le añadirá uno de sus últimos filmes, "Ran", que también forma parte de este ciclo de cine japonés.


Si "Dolls" y "Confessions" eran películas, en mi opinión, sobresalientes, "Kagemusha" está al mismo nivel, e incluso es mejor en varios aspectos. Hay que aclarar que el estilo es muy diferente, no se basa en el lenguaje visual ni en imágenes impactantes, sino en la narración pura, en la historia que se cuenta y la forma en que se desarrolla. "Kagemusha", como alguno quizá sepa, es uno de los principales exponentes del cine de samuráis, uno de los géneros más habituales en las películas del país nipón. "El ocaso del samurái" y "13 asesinos" son dos ejemplos de los que ya he hablado antes en este ciclo, aunque el argumento tiene un enfoque distinto. Es una película bélica, histórica y dramática a la vez, con algunos momentos cómicos.



No se si los hechos que se relatan en "Kagemusha" son reales o no, pero sí os puedo decir que algo de verdad tiene que haber en ellos, pues en la película aparecen, y varias veces, dos personajes que sonarán mucho a cualquiera que esté familiarizado con la historia japonesa: Oda Nobunaga y Tokugawa Ieyasu, dos de los artífices de la unificación de la isla en unos tiempos en que el país del Sol naciente estaba dividido en muchos clanes que luchaban entre ellos por el poder. El semi-protagonista, Takeda Shingen, también existió. Sin embargo, lo militar y lo político no es la base del argumento. La historia que se cuenta en "Kagemusha" es la del doble de Takeda Shingen, al que reemplazó durante más de un año después de su muerte cumpliendo los deseos del propio señor de la guerra, y con el conocimiento únicamente de varios de sus consejeros y generales. A lo largo del filme se ve cómo el doble hace creer a los espías de Nobunaga e Ieyasu, a los criados de Takeda e incluso a sus familiares, que él es el auténtico señor, hasta el punto de que Nobukado, hermano del fallecido, llega a pensar que el doble ha sido ocupado por el alma de aquel al que reemplaza.


Baste decir, como referencia de la extraordinaria calidad de la película, que aunque dura casi tres horas, "Kagemusha" no se hace larga en ningún momento. Y cuando digo ninguno es ninguno. No le quitaría ni un solo minuto de metraje, ya que todo lo que se cuenta aporta algo a la historia. Esto es algo de lo que muy pocos filmes se pueden vanagloriar. Gran parte de la 'culpa' de este éxito es la narración. Como dije al principio, soy prácticamente un profano en cuanto a la filmografía de Kurosawa, pero si he visto un elemento en común entre este título, "Ikiru" y "Dersu Uzala" es la extrema meticulosidad con que se relata la historia. Da la impresión de que todas las escenas, todos los planos, están estudiados a la perfección, de forma que no sobre nada. Ocurre con los diálogos, las pocas escenas de batalla e incluso con los momentos en que los personajes simplemente caminan o cabalgan sin decir nada. Además, el ritmo de narración es uniforme, no hay fragmentos que se desarrollen más rápidos o más lentos que otros. Y por último, aunque la película pueda considerarse en líneas generales como un drama, el hecho de que Kurosawa haya introducido algunos fragmentos ligeramente cómicos, y que el tono de la película tampoco sea demasiado trágico, ayuda a que no se produzca un efecto de desgaste sobre el espectador.



Poco más se puede decir, y nada que le haga justicia a la calidad de esta película. Como digo la mayoría de las veces en que realmente merezca la pena, "Kagemusha" hay que verla, es toda una demostración de lo que he comentado anteriormente: cómo hay que narrar un filme. Otra joya nipona que sorprenderá a aquellos que esperen un simple título de samuráis cortando cabezas (para eso os recomiendo "13 asesinos"), y que demuestra que se puede hacer una película de tres horas sin nada que aburra.


Mi puntuación:


Kurosawa roza la perfección con la punta de los dedos. Excelente.


miércoles, 19 de febrero de 2014

5 recomendaciones (IV)

1. La Vida de Adèle



Una de las películas más celebradas de este año, y después de verla se entiende por qué. Habrá quién la acuse de ser demasiado provocativa, exhibicionista e incluso morbosa. Nada más lejos de la realidad, "La Vida de Adèle" es simplemente un filme valiente, sin complejos y que trata un tema para muchas personas punzante desde un punto de vista que no se puede sino alagar. Muy 'francesa' en muchos sentidos. La dirección de Abdellatif Kechiche es excelente, y las interpretaciones de Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos, sobresalientes. He visto pocas cintas en las que se haga tan buen uso de la mirada de sus personajes como en esta, transmiten tanto como sus palabras o sus acciones. Desde mi punto de vista, una película que la sociedad de nuestros tiempos necesita, y si luego vienen más tan buenas como esta, tanto mejor. De haberla podido ver antes habría entrado sin lugar a dudas en la lista de mis favoritas de este año.


2. El Cuervo



Una joya que quizá sea más conocida por el funesto destino de su protagonista (Brandon Lee, hijo del también malogrado Bruce Lee) durante el rodaje de la misma que por la película en sí. Es muy entretenida, y con numerosos puntos divertidos, y además no se pasa con el metraje. Cuenta la historia que tiene que contar y ya está. Su director, Alex Proyas, que debutó en esta producción, estrenaría años más tarde otro filme bastante similar, "Dark City", ambas con una ambientación gótica muy bien conseguida. No diré que es la película del siglo, ni mucho menos, pero viene muy bien si lo que se busca es algo fuera de lo ordinario y con lo que se pueda pasar un buen rato. El próximo año está proyectado el estreno de una nueva adaptación de la novela gráfica en la que está basada, en este caso protagonizada por Luke Evans.


3. Gallipoli



Notable película bélica australiana, dirigida por Peter Weir (quien años más tarde también dirigiría "El club de los poetas muertos", "El show de Truman" o "Master & Commander"), y protagonizada por un joven Mel Gibson, al que acompañaba Mark Lee, mucho menos conocido pero que no por ello le queda a la zaga. Un filme en cierto modo atípico, pues las escenas de guerra únicamente ocupan el tercio final de la película, discurriendo el resto de la misma en plena Australia primero, y después en Egipto. Excelente ambientación, y a pesar de su final ciertamente trágico, casi siempre tiene un tono mucho más ligero, alegre incluso, que otras producciones de esta clase. Además, siempre se agradece ver una película bélica que no trate de conflictos tan manidos como la Guerra de Vietnam o la II Guerra Mundial, y que además esté tan bien contada como esta. Vale la pena.


4. Slumdog Millionaire





No necesita presentación. Esta película, que arrasó en todos los premios de su año, encumbró a un gran director como Danny Boyle, quien ya nos había dejado excelentes filmes como "Trainspotting", "28 días después" o "Sunshine" (aunque este último sea considerado generalmente, y por desgracia, uno de los más flojos de su filmografía). Me sorprendió bastante cuando la vi, en parte por su notable guión, la original narración con la que se desarrolla y por cómo se muestran las dos caras de la India, desde la vida en la más absoluta pobreza hasta los peces gordos que manejan enormes cantidades de dinero. Aunque creo que la segunda mitad es algo peor que la primera, no puedo dejar de recomendar la que es uno de los mejores filmes británicos de los últimos años, muy divertida, entretenida y con momentos de gran emotividad. Como dije con "La Vida de Adèle", no estaría mal que se hiciesen más películas como esta.


5. Lock & Stock



Aunque un paso por detrás de la sensacional "Snatch", "Lock & Stock" comparte con ella muchos aspectos, desde el argumento, muy similar, hasta su narración, ambas señas de identidad de Guy Ritchie, otro de mis directores favoritos. Se podría pensar que tantas coincidencias podrían hacerla aburrida para los que ya hayan visto alguna otra de las mejores películas de este peculiar director, pero, en mi opinión, es completamente imposible. No importa cuantas veces vea esta, "Snatch", "RocknRolla" o, en menor medida, "Sherlock Holmes" (que, esta sí, difiere del resto de las obras de Ritchie), nunca dejará de sorprenderme  y divertirme esa mezcla de humor negro y absurdo  que tan bien hacen en el cine británico. Por si fuera poco, los guiones, con varias historias paralelas cuya conexión, aunque parezca mínima, es vital, son auténticas genialidades.





sábado, 15 de febrero de 2014

Ciclo de cine japonés: Confessions


Aunque muchas veces sea complicado, la mejor forma de ver una película es no esperar nada de ella, tener una idea básica de su argumento, ver un trailer o ninguno, leer pocas referencias... En resumen, lo que yo llamo "tener la mente limpia". Como he dicho, es algo que no puede hacerse siempre, en especial si son películas muy esperadas o conocidas. Hay veces en que no se puede evitar caer en la tentación y, destripas medio argumento viendo decenas de avances. Pero, siempre que puedo, intento llegar a mi primer visionado del filme con la mente limpia. ¿Por qué cuento esto? Porque hay algunos casos en los que ese 'procedimiento', esa intención, ayuda muchísimo cuando se está viendo la película, te sorprende mucho más de lo que haría si supieses algo relevante de su argumento. Y es lo que me ha pasado con "Confessions". Así que, querido lector, te recomiendo encarecidamente que si aún no has visto esta obra, tengas intención de hacerlo o no, no sigas leyendo, y no leas nada más sobre esta película hasta que la veas. Por supuesto, con esto no quiero decir que "Confessions" no pueda disfrutarse plenamente si no sigues mi consejo.


Antes de comenzar con la crítica propiamente dicha, tengo que decir que este filme ha sido sin ninguna duda uno de los que más me ha sorprendido en los últimos tiempos, por todas las razones que ya explicaré. En este caso esa cancioncilla que tanto les gusta a los norteamericanos de 'lo nunca visto', 'algo completamente nuevo', es cierta. Porque "Confessions" no es solo una historia bien contada, es (y vuelvo a hacer uso de un recurso muy socorrido en el cine comercial, y no siempre cierto) una experiencia. Desde que empieza hasta los títulos de crédito no puedes hacer otra cosa que no sea mirar fíjamente la pantalla, absorber todas y cada una de las imágenes que ves y maravillarte con ellas.



Como siempre, vayamos por partes. En "Confessions" se cuenta la historia (estad tranquilos, no voy a decir nada que no aparezca en una sinopsis o en un trailer) de una madre soltera cuya hija de 4 años muere, aparentemente en un accidente. Aparentemente, pues luego ella descubre que en realidad ha sido asesinada por dos de los alumnos de la escuela en la que da clases. A partir de esta introducción, relatada en los primeros 20 minutos, la película empieza a desarrollarse mediante las confesiones a las que hace referencia el título, historia individualizadas de cada una de las personas más relacionadas con el crimen, contando lo ocurrido después, y a veces antes,  del mismo. Es decir, está narrado desde puntos de vista muy subjetivo, de modo que en la práctica totalidad de estas confesiones se puede llegar a empatizar o, como mínimo, a comprender, al confesor. Quizá a alguno os parezca complicado, pero no lo es tanto, es fácil seguir el ritmo del filme.


Más allá del argumento y la historia que se cuenta, que ciertamente no es algo que se vea todos los días, el aspecto que hace de "Confessions" una película tan especial es cómo está contada. No es más importante la forma que el contenido, pero la combinación de ambas da un resultado fantástico. Es una película muy sensitiva, muy visual y sonora. A algunos les parecerá que, tratando el tema que trata, es demasiado fría. Sí, lo es, y a la vez no. El director, Tetsuya Nakashima, se vale de recursos que en muchas producciones se consideran casi vulgares, como la imagen a cámara lenta, el retroceso (hay una escena en concreto que es espectacular gracias precisamente a la inversión temporal) o el 'flashback', de una buena banda sonora, muy ambiental, de un montaje y fotografía excelentes, con muchos planos detalle y escenas con la luz y la imagen distorsionadas, para crear una película perfecta en todos los sentidos, una muestra de estilo personal y, para el espectador, una genialidad, una delicatessen tanto para la vista como para el cerebro.


Puede parecer una crítica excesivamente triunfalista, pero a mi parecer no lo es. "Confessions" se merece todos los elogios que se le puedan dar, y más, es una película sin complejos, valiente, original y hasta cierto punto rompedora. No se pude entender si no se ve, y es por eso por lo que, a todos los que lean esto si haber visto la película antes, os digo: si lo la veis, os estáis perdiendo mucho.


Mi puntuación:


Sobresaliente, por supuesto.





sábado, 8 de febrero de 2014

American Hustle (La gran estafa americana)


Antes de empezar mi crítica, aprovecho para avisar que no voy a usar el título en español de esta película, porque el original es más corto, sobre todo, porque me gusta más. Sinceramente, no entiendo esa manía que se tiene en España de traducir todos los títulos medianamente traducibles, cuando el inglés suele ser mucho mejor. Supongo que será lo mismo que les obliga a doblar compulsivamente cualquier producción extranjera que nos llega, con la consiguiente pérdida de la riqueza que aporta oír una película en versión original. Pero esta es otra historia...


Hace tres o cuatro años, David O. Russell estrenaba "The Fighter", buena película con un argumento que no era especialmente original pero funcionaba, resultaba entretenida y convencía. Lo mejor fueron las actuaciones de Christian Bale, Mark Wahlberg, Melissa Leo o Amy Adams. El año pasado, volvía con una comedia romántica, "Silver Lining Playbook" (otra vez la dichosa traducción), que no estaba mal para ser de ese género pero tampoco era nada del otro mundo. Y de nuevo lo más destacable, lo que evitaba que fuese una película más, eran las interpretaciones de su reparto, liderado por Jennifer Lawrence, Bradley Cooper o Robert De Niro. Ahora, David O. Russell nos traía su nueva obra, "American Hustle", producción que viendo los trailers y avances daba la impresión de que, por una vez, podía ser mucho mejor que los anteriores títulos de la filmografía del director neoyorquino. Pese a todas las buenas sensaciones, seguía teniendo el temor de que al final terminase siendo como las anteriormente mencionadas: buenas, pero nada más.


Después de haberla visto (y disfrutad) mi veredicto es que "American Hustle" es mucho mejor que "The Fighter" y sobre todo que "Silver Lining Playbook". Más compleja y completa, con magnífico guión, excelentes diálogos y un desarrollo de la historia casi perfecto. Pero veámoslo con más profundidad.



"American Hustle" es, ante todo, la historia de dos personas. La historia de Irving Rosenfeld, un especialista en pequeñas estafas que compensa una apariencia física poco atractiva con una personalidad arrolladora, y de Sydney, una mujer con un carácter similar en muchos aspectos, con una enorme inteligencia y un innegable atractivo, cualidades que a veces la hacen parecer una 'mujer fatal'. Aunque aparecen más personajes, algunos de mucha importancia en la trama, el filme gira alrededor de ellos dos en todo momentos, comienza y termina con ellos. La trama se desarrolla a finales de los 70, época convulsa para unos Estados Unidos en que la corrupción política y el reciente final de la Guerra de Vietnam habían dejado una sociedad profundamente marcada por un clima de 'ilegalidad'. De hecho, lo que se cuenta en la película está basado en unos sucesos auténticos, la conocida como Operación ABSCAM que terminaría con el arresto de varios políticos por aceptar sobornos y otros delitos de esa clase.


Gracias en parte a su banda sonora y al ritmo narrativo que utiliza, David O. Russell consigue sumergir al espectador en el ambiente de  aquella época, de modo que esos años 70 no sean simplemente un marco para desarrollar la historia. Los personajes y las situaciones (que recuerdan a los que se ven en algunas películas de Scorsese, como "Uno de los nuestros") están adaptados al ambiente en que viven, un mundo que se mueve a ambos lados de la ley. Uno de los grandes culpables de que esto se consiga es el guión, excelente, repleto de grandes diálogos y con un puñado de frases para enmarcar que reflejan y contienen a la vez el espíritu del filme. Y junto al guión, un magnífico trabajo de dirección, tanto en el apartado del manejo de los actores (una de las especialidades de Russell) como en lo más técnico, desde los movimientos de cámara, que en varias escenas es esencial, hasta los diseños de vestuario. Como si las estrellas se hubiesen alineado, casi todo le ha salido bien a David O. Russell.



Claro que este nivel sobresaliente de la película no habría sido posible sin un reparto espectacular, lleno de grandes nombres que en "American Hustle" hacen un trabajo encomiable, todos y cada uno de ellos. A excepción de Jeremy Renner, los cuatro actores "principales" (aunque ya he dicho antes que dos de ellos son los auténticos protagonistas) ya han aparecido en las dos anteriores películas del director: Christian Bale y Amy Adams en "The Fighter" y Bradley Cooper y Jennifer Lawrence en "Silver Lining Playbook". Tanto Bale como Adams, que interpretan a Irving y Sydney, están más que sobresalientes, practicamente perfectos. Una pareja de personajes similares en muchos sentidos, seguros de si mismos y muy inteligentes. Bradley Cooper, un actor mucho más limitado que el galés, hace a pesar de todo una buena interpretación, con un papel adecuado a sus cualidades aunque no deja de imprimirle ese histrionismo característico de sus personajes. También me ha gustado Jeremy Renner, el 'tapado' del reparto, menos espectacular pero igual de convincente que los demás, en el que a mi juicio es la mejor interpretación que le he visto hacer junto a "The Town". Un caso aparte sería Jennifer Lawrence, a quien, aunque no lo haga nada mal, le han dado más elogios de los que merece, pues su actuación, más allá de varios momentos muy divertidos, es demasiado similar al que hizo en "Silver Lining Playbook", y no me ha parecido tan memorable como las demás. Atención también al breve pero nada despreciable cameo de Robert De Niro, muy curioso y que recuerda de nuevo a "Uno de los nuestros".


Quizá no sea la mejor película de un 2014 que acaba de empezar, pero seguro que ocupa uno de los puestos más altos. David O. Russell ha hecho con "American Hustle" lo que no hizo en sus dos títulos anteriores: un filme que roza la perfección, divertida, intrigante, con muy buen guión y dirección, una película 'ambiental', envolvente, con grandes actores e interpretaciones. Ojalá en Hollywood se hicieran más películas así. Es imposible no disfrutarla.


Mi puntuación:


Sobresaliente. No es perfecta pero está cerca.


martes, 4 de febrero de 2014

Confesiones de un cinéfilo. Capítulo IV.

Hace unos días, no sé cómo ni por qué, se me pasó por la cabeza una idea que en un principio me pareció descabellada, pero que cuantas más vueltas le doy más interesante me parece. Era esta: ¿cómo sería una película de ciencia ficción dirigida por Martin Scorsese? Obviamente no me quedé ahí, y más tarde empecé a pensar en varios directores que se han centrado en unos cuantos géneros que les han hecho famosos, pero sin tocar otros. En realidad, no son tantos los realizadores capaces de desenvolverse con soltura con cualquier tipo de película, y los que lo hacen suelen ser más reconocidos por sus obras en un campo concreto. Así que me propuse divagar brevemente sobre este tema.


Estoy convencido de que todos los aficionados al cine, o casi todos, pueden calificar al menos una de las obras de Martin Scorsese como obra maestra. En más de cuatro décadas de trabajo como director, el neoyorquino ha dejado una larga lista de películas para la posteridad, como "Taxi Driver", "Uno de los nuestros", "El cabo del miedo", "Toro salvaje" o "Casino". Sin embargo, como mencionaba al principio la mayor parte de sus filmes han tratado una temática bastante concreta y reconocible, en especial en las desarrolladas en el siglo pasado. Tampoco se puede decir que esté encasillado (obras como "La invención de Hugo" lo demuestran) pero probablemente se le relacione más con un cine en cierto sentido oscuro, aunque a menudo introduzca toques irónicos, que reflejan la sociedad de las clases bajas de Estados Unidos ("Taxi Driver"), historias de gangsters y mafiosos ("Uno de los nuestro", "Infiltrados") o thrillers muy intensos basados en la atmósfera opresiva ("El cabo del miedo", "Shutter Island"). Pero, y esto es a lo que voy, sería muy difícil imaginarse una película de ciencia ficción realizada por él. Si alguna vez lo hace, seguro que es digno de ver.


Otro ejemplo similar sería uno de los directores por los que tengo más debilidad, el canadiense David Cronenberg. Otro especialista en crear atmósferas, su filmografía ha transcurrido desde el cine de terror-thriller propio de sus inicios, con títulos como "La mosca", "Scanners" o "Videodrome", hasta muy buenos dramas de la categoría de "Inseparables", "Una historia de violencia" y sobre todo "Promesas del este", una de mis películas favoritas. Entre todo esto, algunos filmes inclasificables: "eXistenZ" o "El almuerzo desnudo", ambas películas que personalmente no recomendaría ver si no quieres estar a un paso de la locura (metafóricamente hablando, claro). Pese a su gran capacidad para hacer posibles proyectos que para cualquier otro director sería muy complicado llevar a cabo, no lo veo, ni en sueños, haciendo una comedia propiamente dicha, sin que fuese capaz de introducir en ella uno o dos de los insectos mecánicos que tanto le gustan.



Igualmente interesante, y además mucho menos descabellado que las dos opciones propuestas anteriormente, sería una de ciencia ficción dirigida por Guy Ritchie. El británico, uno de los representantes más destacados del cine británico actual, junto a Danny Boyle o Martin McDonagh entre otros, se ha caracterizado por un estilo muy ligero, basado en complejos guiones con varias líneas argumentales entrelazadas y un humor a menudo muy negro, pero no por ello menos hilarante. Incluso sus dos películas de Sherlock Holmes, a pesar de ser producciones con mucho más presupuesto y limitados (en parte) por ser adaptaciones de una obra literaria, tiene muchísimo de su propia forma de hacer cine. Por ello, no sería de extrañar, aunque a día de hoy no tenga (que yo sepa) ningún proyecto de esa clase, que en el futuro realizase algo de ciencia ficción. A ser posible que lo haga a su manera.


También sería ciertamente extraño ver una comedia dirigida por Darren Aronofsky; algo de terror con Woody Allen detrás de las cámaras; una producción de ciencia ficción de los hermanos Coen o un drama serio a cargo de Quentin Tarantino. La mayoría de estos ejemplos probablemente nunca los veamos, pero mientras tanto nada nos impide imaginar qué podría resultar de la mezcla de dos elementos tan opuestos.



En el extremo opuesto tenemos a esos directores que, les den lo que les den, son capaces de hacer muy buenas películas. Hay varios ejemplos, por supuesto, pero yo he querido mencionar a dos: Ridley Scott y Steven Spielberg. Ambos han hecho filmes de ciencia ficción míticos ("E.T" o "Alien"), se han paseado por el cine bélico ("Salvar al soldado Ryan" y "Black Hawk derribado"), tienen en su haber convincentes películas de terror ("Tiburón" y "Hannibal"), notables dramas ("La lista de Schindler" y "Thelma & Louis") o interesante thrillers ("Minority Report" y "American Gangster"). También es cierto que ambos han profundizado en géneros que el otro apenas ha tocado (la comedia en Spielberg y el cine histórico en Scott), pero viendo el bagaje que tienen cuesta encontrar directores tan completos y de tanto éxito como ellos.