lunes, 31 de marzo de 2014

Película de la semana: El odio


Si por algún motivo me diese por hacer una lista de todas las películas francesas más o menos modernas que merezcan la pena, sería una lista muy larga. Con un cine lleno de grandes directores, muy sensible y original por motivos diversos es sin duda el país referencia de la Europa continental en lo que a filmes se refiere, al menos desde el relativo declive de Italia en este campo durante las últimas décadas. Además, es muy habitual que las producciones francesas traten temas sociales con enfoques casi siempre muy 'especiales'. "Intocable" y "La Vida de Adèle" probablemente sean las más conocidas, pero hay muchas más. Hoy voy a hablaros de "El odio", curiosa película dirigida por el también actor Mathieu Kassovitz allá por el año 1995, con un planteamiento y desarrollo más que interesante, y que además fue el filme que lanzó la carrera de un notable actor como Vincent Cassel.


Aunque la película se llame "El odio", eso es solo el principio Es un título con mucho trasfondo, en el que lo que el director pretende transmitir es algo que está más allá de lo que se ve en pantalla. Es un cúmulo de ideas muy bien plasmadas. Por ejemplo, cuando uno ve que los tres protagonistas del filme son un judío, un negro y un árabe, lo más lógico es pensar que la película va a profundizar en el racismo de la sociedad. Y sí, lo hace, pero digamos que no es el tema central, sino que Kassovitz se apoya en esa circunstancia para mostrarnos lo que el mundo puede provocar. Esos tres personajes no son solo representantes de una raza, se les utiliza como modelo de tres formas diferentes de vivir y de ver las cosas, reflejado en las posturas de cada uno. El tipo impulsivo, que busca la pelea a la mínima; lo opuesto, el sujeto que rechaza esta forma de ser violenta justificándolo con una frase tan memorable como "el odio solo crea más odio"; y el distante, el tercer hombre que generalmente adopta una postura intermedia entre los dos y parece dejarse llevar por los acontecimientos y por sus dos compañeros dependiendo de la situación.



"El odio" es el tipo de películas que hay que ver para comprender, así que no quiero extenderme más en el plano más interpretativo, en parte porque puede tener diferentes puntos de vista. En lo técnico, es un filme impecable. El uso de la fotografía en blanco y negro cuadra a la perfección con lo que se quiere mostrar, no es un recurso puesto por capricho, ni mucho menos. De hecho, estoy convencido de que si la vieses en color, cambiaría mucho su impacto y la sensación que deja. Hay que aplaudir el trabajo de dirección de Kassovitz, magnífico en la elección de planos y en el rodaje de secuencias de auténtico lujo. Y no una o dos, sino muchas. Solo por eso merece la pena esta película. Hay varias escenas de una longitud respetable que no tienen ningún corte, o son muy escasos. Las interpretaciones del trío protagonista son también geniales. Como punto curioso, los nombres de los personajes que interpretan son los mismo que los de los actores, Vincent (Vincent Cassel), Hubert (Hubert Koundé) y Said (Said Taghmaoui).


En cuanto al guión, a la altura del resto. Los diálogos, las situaciones, el desarrollo de la historia... Toda la película está envuelto en una sensación de cotidianidad, de que lo que está ocurriendo no es nada fuera de lo normal, sin lo que todo cuanto he dicho antes sería inservible. La acción de "El odio" ocurre en a lo largo de un día, día que por cómo se comportan los personajes no tiene nada de especial si no fuese por la tensión que hay en las calles tras unas jornadas de revueltas. Pero dentro de esa especie de banalidad, y esto es un aspecto que suele gustarme en muchas películas cuando lo hacen bien, encuentras diálogos muy interesantes y a la vez naturales, una historia sobre la sociedad al fin y al cabo. Y me habría gustado decir mucho más en esta crítica, pero sólo me limitaré a recomendaros que la veáis, pues si no lo hacéis por mucho que siga escribiendo no vais a entender la complejidad de esta película.



Mi puntuación:


Sobresaliente, y lo que es mejor, por su conjunto.


Y la película de la siguiente semana es: Bailar en la oscuridad.

sábado, 29 de marzo de 2014

8 películas neo-noir

Antes de nada, es menester (qué forma de expresarme, por favor) explicar el significado del término neo-noir. El mismo nombre lo dice en parte: el cine neo-noir es un subgénero basado en los esquemas del cine negro de los años 40 y 50, que con el paso del tiempo ha sufrido también sus propias transformaciones y suele englobar elementos propios del thriller.y el cine de acción. Además, es común que tenga una firma visual bastante fácil de distinguir, como el uso de una fotografía en la que predominan los tonos oscuros y grisáceos. Hay un buen número de ejemplos de este subgénero, del que he seleccionado 8 de los más representativos, aunque también podría incluir títulos como "Blade Runner", "Seven", "American Gangster", "Drive", "Mulholland Drive" o "Shutter Island".

1. Memento



Cuando hablamos de un director como Chris Nolan, que convierte en oro todo lo que toca (excepto "Insomnio", en este caso la excepción que confirma la regla), es difícil no deshacerse en alabanzas antes cada una de sus películas. Sin embargo, en una filmografía dominada por la trilogía de El Caballero Oscuro y esa maravilla irrepetible que es "Origen", existe un título menos conocido por el gran público pero que entre la gran mayoría de los cinéfilos es considerada una obra maestra: "Memento". Difícil de comprender en su totalidad con un único visionado, es uno de esos filmes que conforme avanza va dejando al espectador (o a mí, tampoco hay que generalizar demasiado) más y más fascinado con la complejidad tan bien hilada y construida de esta historia. Con una ambientación magnífica que te atrapa enseguida y nunca te suelta y un montaje espectacular sin el cual el conjunto de la película sería mucho menos impactante, me atrevería a decir que "Memento" es uno de los filmes más espectaculares de este milenio sin tener que usar efectos especiales. Quien no la haya visto aún, que vaya buscándola y la vea tan pronto como pueda, o se estará perdiendo una joya imprescindible.


2. Los intocables de Eliot Ness



Si se hecha un vistazo al currículum de Brian De Palma, parece inverosímil que el director que dirigió películas como "Scarface", "Carrie", "Misión imposible" o este mismo filme lleve años alejado de la primera plana cinematográfica. "Los intocables de Eliot Ness" es en mi opinión uno de los mejores títulos del cine policíaco estadounidense, y no es poco. Su éxito se debe en gran parte al efectismo de su planteamiento, pues esta clase de historias suelen funcionar de maravilla. Si a eso le añades una larga lista de buenos ingredientes como su impecable narración, la gran banda sonora de Ennio Morricone o la presencia de Kevin Costner, Sean Connery y sobre todo Robert De Niro (sus escenas interpretando a Al Capone son magníficas) tenemos como resultado un cóctel de buen cine irresistible. De hecho, no se nota para nada que es una película de los 80.


3. Sin City



Entramos en un terreno más embarrado. Aunque no hay duda de que "Sin City" tiene una cantidad respetable de defensores, también existe otro bando bastante crítico con la película dirigida por Robert Rodríguez y Frank Miller. Es cierto que el argumento por sí solo no tiene mucho de especial. Demasiada sordidez, demasiada violencia sin motivo, sí, pero es en eso mismo en lo que se basa tanto el filme como la novela gráfica en que se basa, y a la que por otro lado calca al 95%. Este último punto también ha sido un blanco muy recurrente de las críticas, y quizá sea el motivo que más controversia ha generado. Personalmente, a mí me gusta "Sin City", reconozco que tiene sus lagunas y que no pasará a la historia, pero tiene un 'algo' indefinido muy magnético. Quizá sea su inconfundible y característico estilo visual; quizá esos personajes tan hundidos en el lodo de una ciudad corrompida y desangrada. No sabría decirlo.


4. Reservoir Dogs



Es curioso que la primera película de un director tan venerado como Quentin Tarantino tuviese varias diferencias importantes con ese estilo que le ha hecho inmortal. Con esto me refiero a que "Reservoir Dogs", junto con parte de "Kill Bill", carece del humor negro tan característico en su cine. También haya quienes dicen que esta es la mejor película de Tarantino. Como siempre digo, hay gustos para todo, pero para mí está al mismo nivel que "Kill Bill", un paso y medio por detrás de  "Django descencadenado" y a dos de "Pulp Fiction" y "Malditos Bastardos". Pese a todo, "Reservoir Dogs" es una muy buena película, de notable guión y con muy buenos personajes y escenas. Especialmente memorable es la secuencia inicial, ese plano secuencia circular de varios minutos alrededor de los protagonistas y que si no recuerdo mal se ha repetido (o intentado repetir) en alguna otra película.


5. El Caso Slevin




No estoy del todo seguro sobre si esta película también puede clasificarse dentro del cine neo-noir. Sobre todo en su primera mitad, tiene un tono demasiado ligero, con muchos momentos cómicos, que no encajan en el género que estamos tratando. Sorprendente filme, de estos de los que no esperas demasiado pero que terminan resultando enormemente entretenidos. La historia, el guión, los personajes, nada tiene desperdicio. Incluso alguna escena que parece no tener nada que ver con el resto terminan siendo  fundamentales. Ese mismo tono ligero al que hacía referencia antes, y que se hace evidente sobre todo en la primera mitad, es en gran parte el responsable de que capte la atención desde el inicio, en especial en unos primeros 30-45 minutos muy divertidos. El protagonista, interpretado por Josh Harnett, tiene varios momentos y frases hilarantes. Y por si todo eso fuera poco, imaginad lo que es juntar a Ben Kingsley, Morgan Freeman y Bruce Willis. Cuando aparecen dos de ellos juntos es una maravilla. Muy bien también Lucy Liu y Stanley Tucci.

6. Sospechosos habituales




En este caso (y digo en este caso para que no lo toméis como referencia), el hecho de que aparezca debajo de "El caso Slevin" no es casualidad, y eso que hablamos de una película de importante fama y muy reconocida. El caso es que "Sospechosos habituales" me parece algo sobrevalorada. Su calidad está fuera de toda duda, y no se puede negar que abrió camino a otras producciones similares que llegaron más tarde, pero no me llegó a gustar del todo, en gran parte por la forma en que narraba la historia, demasiado falto de personalidad (y con esta afirmación muchos me crucificarán), y con algunos personajes en los que se echa en falta algo más de desarrollo. Repito, es solo una apreciación personal. Eso, y que no me gusta nada la interpretación de Gabriel Byrne. Menos mal que por allí andaba un tal Kevin Spacey (qué gran actor) para elevar el nivel de la película, porque si no... Con todo, se merece un notable, y no estoy siendo incoherente.

7. Dark City



Alex Proyas, el director de "El cuervo", creaba a finales de los 90 este peculiar filme que con el paso de los años se ha convertido en título de culto. Repudiada por algunos, "Dark City" es un híbrido de ciencia ficción, género fantástico y cine negro en el que ninguno de estos tres pilares tiene más peso que otro. La historia, muy curiosa, partía de un excelente comienzo lleno de intriga en el que ni el protagonista ni el espectador sabe nada de lo que está ocurriendo. Y lo cierto es que tampoco lo descubrimos conforme transcurre el filme, e incluso las dudas del espectador aumenta por la aparición de nuevas incógnitas. Pese a todo, finalmente las piezas encajan a la perfección. Aparte de esto, la ambientación de esta ciudad en constante oscuridad hacen un gran trabajo. Pierde algo de ritmo al final, pero no tiene absolutamente ningún desperdicio. Prometía mucho Proyas en sus inicios.


8. Carretera perdida





Si Christopher Nolan garantiza historias maravillosas, si ves una película de David Lynch puedes estar seguro que no vas a entenderlo del todo. Su cine, muy personal y a veces dado a diferentes interpretaciones. De hecho, el director llegó a decir después de hacer "Muholland Drive" que todas las soluciones eran aceptables. "Carretera perdida" no llega al nivel de la anteriormente mencionada, pero la sensación que deja... Poquísimos realizadores son capaces de crear algo que mientras lo ves da la impresión de ser un cubo de rubik con el triple de piezas. Eso sí, al contrario que "Mulholland Drive", ésta sí despeja varias incógnitas antes de finalizar. Me gustó mucho más el inicio, inquietante como pocos, que el final, con esas escenas nocturnas en el interior de la casa que te dejan con los pelos de punta. Aunque sea poco más que una locura, hay que aplaudir la genialidad de Lynch por ser capaz de concebir una historia como esta.





miércoles, 26 de marzo de 2014

Ciclo de cine japonés: El verano de Kikujiro


Si ya con solo dos títulos me había convencido de la genialidad de Takeshi Kitano como director, ahora ha llegado el momento para confirmarlo. ¿Y cómo? De la mejor manera posible, demostrando su buen hacer en distintos géneros y que es un artista polifacético. En "Hana-Bi", la que menos me gustó de estas tres obras sin dejar considerarla por ello, ni mucho menos, una muy buena película, nos mostraba una historia al mismo tiempo dura y emotiva, con acción y esas largas secuencias fijas o semifijas que parecen gustarle tanto. Con "Dolls" (no me voy a cansar de repetirlo) creaba una auténtica obra de arte, preciosa, magnética y puramente sensorial que te dejaba los ojos húmedos con unas escenas casi carentes de diálogo, simplemente por la enorme belleza de la historia que se nos contaba. "El verano de Kikujiro" en cambio es una comedia muy bien conseguida. Parece mentira que después de dos filmes en cierto modo crudos y sin un solo momento para la risa, veamos que Kitano también es capaz de hacer maravillas en este género.


Es evidente que una comedia japonesa será bastante diferente al concepto que tenemos de ese género en occidente. A pesar de todo, "El verano de Kikujiro" hace reír, y mucho. El humor que se emplea aquí es por momentos casi absurdo, y se basa sobre todo en sus personajes. Es también un humor cotidiano, no utiliza situaciones fuera de lo normal (aunque la historia tampoco es algo que ocurra todos los días), sencillo incluso pero igualmente efectivo. Y, por si alguno lo está pensando dada la fama que tiene Kitano como director consagrado en el subgénero de los yakuza, no tiene prácticamente nada de humor negro. Sí hay sangre, pero poquísima, y la violencia es mínima.



La historia de "El verano de Kikujiro" es, a grandes rasgos, la de un niño que un verano huye de la casa en que vive con su abuela para encontrar a su madre, a quien nunca llegó a conocer. Por azares del destino es acompañado por un amigo de su abuela, un hombre brusco, malhablado y que en un principio parece tener más interés en gastar el dinero del niño en apuestas que en acompañarlo en su odisea. Pese a todo, finalmente  emprenden el viaje, en el que saltan de una situación casi absurda a otra, y en la que conocen a toda clase  de personas.


El peso de la película se centra sobre el dúo protagonista, el niño, poco hablador y tímido, y el personaje interpretado por Takeshi Kitano (también escribe el guión), similar a los que hacía en "Hana-Bi" y "Battle Royale", pero mucho más irreflexivo e infantil. Es curioso cómo en numerosas escenas, pese a que el niño da la impresión de ser más inteligente que Kikujiro, que es el nombre del personaje de Kitano, siempre terminan utilizando las ideas de este último, la mayoría de las veces con resultados poco mejor que desastrosos. Quizá sea por eso (y por otras razones que se insinúan a lo largo del filme) por lo que el bueno de Kikujiro parece terminar cogiéndole cariño a su joven compañero, intentando animarle y ayudarle en numerosas ocasiones y cambiando radicalmente su inicial actitud desdeñosa hacia él.


Por otro lado, "El verano de Kikujiro" no es 100% comedia. Como toda buena película de este género, tiene un argumento sólido detrás y toques dramáticos muy bien repartidos. Además, su aspecto de 'road movie' ayuda mucho a que en ningún momento se haga pesada. Y mención especial a la magnífica banda sonora de Joe Hisaishi, basado en un único pero memorable tema.


Mi puntuación:


Notable, rozando el sobresaliente.




lunes, 24 de marzo de 2014

Película de la semana: Fargo


A día de hoy, de la extensa lista de títulos que conforman la filmografía de los hermanos Coen, únicamente he visto un total de cinco contando con la que nos ocupa. "No es país para viejos", "Valor de ley" y "Quemar después de leer" me parecieron en su momento, y sigo pensando lo mismo, buenas películas, sin más. Sobre todo en el caso de la primera no comparto el entusiasmo generalizado que existe a su alrededor por buena parte de la crítica, y el ritmo narrativo de las tres es excesivamente recargado para mi gusto. Como siempre es sólo una apreciación personal, pero con esto quiero decir que no soy muy amigo del cine de los Coen. Un caso aparte es "El gran Lebowski", una magnífica comedia que se desarrolla en el borde de lo absurdo pero que es muy válida si lo que se quiere es echar unas buenas risas. Además, tiene escenas geniales y una interpretación memorable de Jeff Bridges, a pesar de que el último tercio flojea un pelín (pero hablo de un pelín, casi nada, algo diminuto, despreciable, sin importancia).


El caso de "Fargo", sin lugar a dudas uno de los tres título más celebrados y referentes de los hermanos, se situaría en un punto intermedio. Ni me gustó tanto como "El gran Lebowski" ni me pareció tan sobrevalorada como las demás que ya he mencionado. "Fargo" funciona de maravilla con su narración a medio camino entre la comedia (negrísima, como otras de los Coen aunque sin llegar al nivel de británicos como Guy Ritchie o Martin McDonagh) y el thriller. Tiene momentos que rozan el dramatismo, más por lo que implica la situación que por el cómo se está llevando. El montaje es también muy importante, con largas escenas (no todas) cortadas la mayoría de las veces por un fundido en negro o diferentes recursos similares y que imprime una marca de estilo.



El problema principal que veo en "Fargo" es su división. No es del todo perceptible, pero la película tiene dos fragmentos bastante bien diferenciados por su desarrollo, que en un inicio parece ser positivo para sus protagonista hasta la aparición del personaje de Frances McDormand. A partir de ese momento las dos líneas argumentales del filme caen en picado en una espiral de infortunios que, como bien se puede adivinar no termina mal. Hablaba antes de esta circunstancia como un problema porque la historia se resiente tras la inclusión del nuevo personaje, y mira que esto solo se produce alrededor de la media hora. En el afán por repartir de forma más o menos equitativa la participación entre los protagonistas, algunos de ellos cojean, en especial ese peculiar y muy prometedor dúo formado por Peter Stormare y un gran Steve Buscemi, que en mi opinión son lo mejor de la película y merecerían más minutos de los que finalmente tienen.


Claro que si digo esto es en parte por una cuestión puramente subjetiva. La interpretación de William H. Macy como ese hombre desafortunado y y casi anodino es tan patética (a conciencia) que desde su misma aparición es prácticamente imposible sentir la más mínima lástima o empatía hacia él. No sé si eso es lo que pretendían los Coen al hacer la película, así que no sé si valorarlo como algo negativo o no. Por otro lado, no aguanto a Frances McDormand. Hay muy pocos actores que me produzcan tal rechazo automático como ella, no sé si es por sus interpretaciones excesivas, por sus expresiones o por mera manía, pero es así. Con verla en pantalla, sin decir nada, me cuesta soportarlo. Pero al fin y al cabo no se puede negar que es una buen actriz dentro de lo que cabe.


Durante la mayor parte de su metraje, y en especial en las escenas protagonizadas por Buscemi y Stormare (como ya he dicho antes), "Fargo", cumple sin problemas. Esa comedia negra-tensa-absurda, evidente sobre todo en sus diálogos y en sus personajes, de ritmo lento y cierta tendencia neo-noir (tema al que dedicaré un artículo dentro de muy poco tiempo) se encuentra entre lo mejor de su género que he visto.



Mi puntuación:


Notable alto.


Y la película de la próxima semana es: "El odio".

jueves, 20 de marzo de 2014

6 personajes de Rachel Weisz

Hacía bastante tiempo que no hacía ningún top de actores (en realidad solo lo he hecho dos veces, y la primera fue en los mediocres inicios de este blog), así que esta vez se me ha ocurrido traeros esta lista con varios de los papeles que mas me han gustado de Rachel Weisz. Esta actriz británica, judía y de padres centroeuropeos, se ha convertido en uno de los valores seguros del cine actual gracias a unas actuaciones llenas de naturalidad sea cual sea el personaje que interprete. Aunque algunas opciones eran bastante claras, para otros de los personajes que finalmente he incluido en este top he tenido más dificultades a la hora de escogerlos, dada la calidad de la mayor parte de sus actuaciones.

1. Tessa Quayle; El jardinero fiel.




El papel por el que en el año 2006 ganó el Óscar fue el de Tessa Quayle en "El jardinero fiel", película dirigida por el casi siempre interesante Fernando Meirelles. Ciertamente, el premio fue merecido, pues su interpretación en este filme es muy realista, cargado de vitalidad e intensidad. Hacía también muy buena pareja con Ralph Fiennes, aunque es cierto que la actriz no suele tener problemas por falta de química con la mayoría de sus compañeros de reparto. Además, para darse cuenta de hasta qué punto su personaje era importante en el conjunto de la película, es a partir de la desaparición del mismo cuando el filme comienza a bajar el listón. Vale, cierto que en ese punto también se daba un giro importante en la historia y el ritmo y que la siempre notable presencia de Fiennes hacía que no su fuera a pique, pero su ausencia se hacía notar, y eso siempre es muy revelador en una película.


2. Izzi Creo/Isabel; La fuente de la vida.



Se podrán decir, y de hecho se dicen, muchas cosas de Darren Aronofsky, pero algo que nadie, absolutamente nadie, le puede achacar es una falta de originalidad y sobre todo valentía en sus planteamientos. Me gustó muchísimo "Réquiem por un sueño" y me gustó, aunque bastante menos, "Cisne negro". "La fuente de la vida" en cambio, es demasiado. Demasiado, a secas. Sin embargo, como dije antes no puede dejar de admirarse la visión de Aronofsky a la hora de crear una historia tan compleja y llena de significado como esta. El doble personaje de Rachel Weisz era de lo mejor de la película, junto al despliegue visual-simbólico y a la interpretación de Hugh Jackman. Cada una de las escenas en que aparecía la actriz británica elevaba su calidad, tanto siendo Izzi Creo con su eterna y cálida sonrisa como la magnética reina Isabel. Personalmente no creo que vuelva a ver la película, pero si disfrutas este tipo de filmes no puedo dejar de recomendarlo.


3. Hester Collyer; The Deep Blue Sea.



Otro caso de película en que la presencia de Weisz es totalmente necesaria. Aunque había leído críticas y reseñas bastante interesantes de este filme, fue una absoluta decepción. Demasiado dramático (se notaba que era una adaptación de una obra de teatro), con una historia poco interesante y un ritmo narrativo excesivamente lento y lánguido. Básicamente "The Deep Blue Sea" trata el affaire entre el personaje de Rachel Weisz y el de Tom Hiddleston, bastante años más joven y que aquí también hace un notable trabajo. En concordancia con el conjunto de la película, Hester Collyer es un personaje depresivo y dependiente, algo que no solemos ver en las casi siempre sonrientes interpretaciones de Rachel Weisz. Sin embargo, no lo hace nada mal, y es junto a su compañero de reparto lo único destacable de un filme por lo demás muy prescindible.


4. Tania; Enemigo a las puertas.



En uno de sus primeros papeles importantes en una gran producción, Rachel Weisz formó parte del gran elenco de actores de "Enemigo a las puertas", una notable película bélica muy entretenida dirigida por Jean-Jacques Annaud. Con un personaje secundario aunque de mucha importancia en la trama, su participación está a la altura de las de los auténticos protagonistas del filme, Jude Law y Joseph Fiennes, con momentos casi cómicos y otros muy dramáticos. Con una narración ágil y un buen guión, "Enemigo a las puertas" contaba la historia de un destacado francotirador ruso en la Batalla de Stalingrado, de un oficial de comunicaciones y de una joven muy decidida. Sin dejar de ser una película bélica pura, tiene muchos elementos que la alejan de la clásica producción estadounidense de alto contenido dramático y sobre todo heroico.


5. Rose; 360.



Si he incluido esta película no es solo por la actuación de Rachel Weisz. No muy conocida, esta producción bastante reciente de Fernando Meirelles tiene un planteamiento bastante original, aunque ya hayamos visto filmes similares: se basa en una serie de historias casi independientes una de otra, que se van encadenando conforme avanza la película a través de uno de los personajes, como si fuese un relevo. Lo cierto es que me sorprendió cuando la vi, así que tengo que recomendarla. Contiene además actores y personajes de diferente procedencia, nortemaricanos, brasileños, rusos, eslovacos,... Y por si fuera poco, no se les da más importancia a las grandes estrellas del reparto (Jude Law, Anthony Hopkins, la propia Rachel Weisz) sobre otros actores desconocidos. En cuanto a la actriz que nos ocupa, su aparición, de nuevo acompañada por Jude Law, es tan convincente como cualquier otra de sus interpretaciones.


6. Angela/Isabel Dodson; Constantine.



Para algunos una producción mediocre, para otros una película entretenida. Yo me incluyo en el segundo grupo. "Constantine", sin ser un filme especialmente bueno, cumplía su función como película de ciencia ficción-fantástico-acción. Fácil de ver, con buenos efectos especiales y una historia interesante, es quizá un título demasiado infravalorado. Para los que no lo sepáis, estaba basado en un personaje del Universo DC que no se cuenta precisamente entre los más populares de los que han aparecido alguna vez en los cómics creados por esta editorial. Rachel Weisz, interpretando a la protagonista femenina y, brevemente, a su hermana gemela, nos dejaba una buena actuación, efectista y lejos de sus mejores, pero interesante. Además, es curioso ver las escenas de su 'posesión' nada más y nada menos que por el hijo del Diablo.

lunes, 17 de marzo de 2014

Película de la semana: Mystic River


Hay tantas grandes películas de Clint Eastwood que aún no he visto que me ha resultado difícil escoger una para esta sección. "Million Dollar Baby", "Gran Torino", "Sin perdón",... Me decanté por esta, "Mystic River", en gran medida porque este tipo de temáticas suelen interesarme bastante. Por ejemplo, "Seven", "Zodiac" o "Prisioneros", que tienen algunas similitudes importantes con este título. Ya puestos, si alguien me preguntara en este momento cuál de las cuatro me gusta más, sería realmente difícil dar una respuesta categórica.


Es curioso, o más bien revelador, que de los cuatro filmes de los que hablaba anteriormente (incluyo también a "Mystic River", por si hay algún despistado) ninguno, con la posible excepción de "Seven", tienen un argumento que pueda calificarse como original. Todos ellos son historias de asesinatos y/o secuestros, de búsquedas policiales y mucha tensión contenida. En efecto, la fórmula de su éxito es el tratamiento, la forma en que el director narra los sucesos de la película de tal forma que el espectador siempre está enganchado a la pantalla y, a veces, hilando sus propias teorías. No hay más que leer los nombres de sus respectivos realizadores: David Fincher, un maestro de este género; Denis Villeneuve, uno de los directores más prometedores de la actualidad; y una leyenda viva, Clint Eastwood.


Reconozco que no soy muy fan de Eastwood, pero la sencilla explicación de esto es que los escasos títulos de su filmografía que tengo en mi haber no se suelen contar entre sus obras más importantes. Únicamente "Cartas desde Iwo Jima", una de mis películas bélicas favoritas, la considero digna de estar en el selecto (o no tanto) grupo de mis filmes que tengo que repetir en un futuro. Hasta anoche, cuando finalmente vi "Mystic River".



"Mystic River" relata la historia de tres hombres amigos de la infancia, que ya con una edad bastante madura apenas tienen relación. Sin embargo, el asesinato de la hija de uno de ellos, Jimmy Markum, vuelve a unir sus vidas. Con un estilo narrativo pausado pero nunca tedioso, la película va contando la investigación de la policía liderada por Sean Devine, otro de los viejos amigos, cómo el propio Jimmy sobrelleva la muerte de su hija, y el aparente proceso de deterioro mental de Dave Boyle, el tercero en discordia. Alrededor de ellos gira toda la trama, hasta tal punto que hay muy pocas escenas en las que no se vea a uno de los tres, y muchas veces parecen ser más importantes que la propia historia, incluso siendo el hilo conductor de la misma. Todo ello en un entorno bostoniano en el que viven familias de clase media para las que el mundo del crimen no es algo muy lejano.


Hasta aquí no tiene nada de especial, y no lo tendría si no fuese por la varita mágica de Clint Eastwood. El hecho de que la película se centre más (no siempre) en sus personajes que en el propio asesinato es un muy buen punto a su favor, que tampoco sería posible de no ser por las grandes interpretaciones de Sean Penn, Tim Robbins (ambos ganarían el Premio Óscar) y Kevin Bacon, además de un eficiente acompañamiento de varios actores secundarios (Laurence Fishburne, Laura Linney, Marcia Gay Harden,...). También es destacable la escena inicial, con los tres protagonistas siendo niños, que sirve para introducir muy bien al espectador en el ambiente de la película y que tendrá mucha importancia conforme avanza la película.


El final se merece una mención especial. Esos últimos 30-45 minutos, magníficos, que desarrollan paralelamente las que parecen ser las dos únicas respuestas al asesinato de la hija de Markum, son casi lo mejor de un filme ya de por sí excelente. Este final es muy coherente con el conjunto de la película, intenso, montado de forma muy fácil de entender y a la vez compleja y, sobre todo, in crescendo. Hay una escena en especial (en realidad son dos simultáneas), que refleja a la perfección lo que estoy explicando.



De lo mejor de su género en los últimos veinte años, "Mystic River" hace honor a la fama que le precede. Un magnífico filme de intriga, con una narración e interpretaciones de lujo que encantarán a los amantes de este tipo de cine.


Mi puntuación:


Sobresaliente, cerca de la matrícula de honor.


Y la película de la próxima semana es: Fargo.




viernes, 14 de marzo de 2014

300: El origen de un imperio


7 años más tarde del que fuese uno de los mayores fenómenos cinematográficos de la última década, la semana pasada se estrenaba la secuela (más o menos) de "300", una película que, pese a toda la repercusión que se podría esperar de ella ha llegado casi de puntillas, varios meses después de la fecha inicial que se había programado para su estreno. Pese a todo, mentiría si dijese que no es uno de los blockbusters más esperados de un año repleto de esta clase de productos. Además, Zack Snyder, el artífice de la original "300" (que fue además la película con la que comenzó a hacerse un nombre en Hollywood), ha dejado la responsabilidad de dirigir esta secuela al desconocido Noam Murro, debido a lo inmerso que está en la segunda parte de "El hombre de acero". Eso sí, sigue ejerciendo como productor y guionista.


"300" fue una película que rompió los moldes de lo que hasta entonces era el cine de grandes producciones comerciales. No es que desde entonces todos los filmes de esas características sigan su mismo patrón, pero muchas sí que lo han hecho. No hay más que echar un vistazo a algunos de los blockbusters estrenados en los últimos años para encontrar la huella de "300" bien impresa: escenas de acción caóticas pero (aunque esto desgraciadamente no siempre se cumpla) bien rodadas; un festival de escenas a cámara no lenta, sino lentísima; combates que rebosan de épica;... Elementos como estos, juntos, son las señas de identidad de "300". Eso y la inconfundible firma visual, con una estética en la que predominan los tonos oscuros, que ha caracterizado el estilo de Zack Snyder, luego repetido en películas como "Watchmen" y "Sucker Punch". Esperemos que no esté anclado demasiado tiempo en el universo DC, porque si no me temo que tardaremos en volver a ver al Snyder más original (esto dicho sin desmerecer "El hombre de acero").



Dicho esto, ¿qué podemos esperar de una secuela como "300: el origen de un imperio"? Podríamos esperar una película que, como la original, nos dejase pegados al asiento, con chorros de sangre, largas batallas, escenas impactantes y un apartado visual que nos dejase con la boca abierta. Y la pregunta ahora sería: ¿tiene todo esto la secuela? Rotundamente sí. El equipo de "300: el origen del imperio" ha acertado plenamente haciendo una película que no buscase emular a la de Zack Snyder con originalidad, sino que siguiese el mismo camino que abriera el filme original. No han optado por la opción fácil, sino por la sensata. Siendo sinceros, lo que hacía de "300" la gran película que es no era su argumento, sino la forma de contarlo y los aspectos técnicos. Así, era evidente que una secuela no iba a contar con el efecto sorpresa, y han empleado el éxito seguro que les garantizaban las batallas épicas.


En realidad, "300: el origen de un imperio" no es una secuela propiamente dicha. En ella se cuenta, desde el doble punto de vista griego y persa, los acontecimientos que ocurrieron antes, durante y después de la Batalla de las Termópilas en la que Leónidas se sacrificó con sus "300" espartanos. Introduce muy bien tanto al ya conocido rey Jerjes como a los nuevos participantes y los auténticos protagonistas de esta película: el general ateniense Temístocles y la despiadada guerrera persa (aunque nacida griega) Artemisa. El filme se basa en tres grandes batallas. En primer lugar, la más corta, Maratón, que da pie a la presentación de Temístocles y al relato del origen del poder de Jerjes. Después, una batalla naval realmente espectacular que enfrenta al ateniense con Artemisa por primera vez. Y por último el punto culminante, Salamina. Estas tres batallas son absolutamente épicas, y respetan a la perfección el estilo de Zack Snyder en "300" (aunque claro, también es el guionista y productor), y están contadas de una forma magnífica. Además, los combates navales, que no aparecían en la película original, son una maravilla.



De los personajes que he mencionado antes, el de Artemisa es sin duda el más memorable. Interpretado por Eva Green, una actriz a la que se le dan muy bien este tipo de papeles, esta cruel militar persa se come la pantalla cada vez que aparece, ninguno de los otro personajes le hace sombra en ninguna de sus apariciones y es lo más cercano al mítico Leónidas de Gerard Butler, aunque es difícil comparar dos personas tan diferentes. En cambio, el héroe que debería tomar el testigo del espartano, Temístocles, está lejos de emularle. El actor Sullivan Stapleton, aunque no lo haga mal, no tiene ese carisma arrollador que Butler imprimió en el rey Leónidas, en parte porque el primero no es tan eficaz a la hora de dar discursos, que hay varios. Del resto, el Jerjes interpretado, de nuevo por Rodrigo Santoro no tiene mucho diferencia del que aparecía en "300", y tampoco goza de muchos más minutos. También es digan de ser mencionada la presencia de Gorgo, con una Lena Headey mucho más consagrada que cuando apareció en la anterior entrega.


Así pues, a todos aquellos que disfrutaron viendo el derroche de sangre y muerte que era "300" les puedo disfrutar que van a pasárselo igual de bien viendo esta secuela, que sin ser mejor es una muy digna sucesora. Visualmente igual de cuidada, con una Eva Green magnífica y algunas batallas que es un lujo ver en pantalla grande. Se hecha un poco de menos a Gerard Butler, pero es uno de los pocos inconvenientes que puedo ponerle a esta película.


Mi puntuación:


7, pues da exactamente lo que se espera.






miércoles, 12 de marzo de 2014

Ciclo de cine japonés: Battle Royale


Es una de las películas japonesas no de animación más famosas en el mundo occidental, y no es de extrañar. Hay quienes dicen que fue la inspiración para "Los juegos del hambre", a la que en mi opinión le da mil y una vueltas y cuyas similitudes son mucho menores que las divergencias (la ausencia del espectáculo mediático, el hecho de que los participantes son todos conocidos, el ínfimo nivel logístico...). Me gustaría haberlo evitado, pero ciertamente es difícil no entrar en comparaciones entre ambas obras, así que zanjaré el asunto con una frase: elije entre cinco y minutos aleatorios de "Battle Royale" y con toda seguridad en ellos encontrarás más violencia explícita que en las dos películas de "Los juegos del hambre" que se han hecho, y las que quedan por hacer, juntas.


Dicho esto, la preguntan quizá más obvia para cualquiera que vea la película es: ¿qué tiene "Battle Royale" para haberse convertido en un tan destacado título de culto? No puede deberse solo a su nivel de brutalidad, ya que no son pocos los filmes que se basan en manchar la pantalla de sangre. En cierto modo, es algo similar a lo que ocurría en "Confessions", aunque de forma muy diferente: la frialdad, la crudeza y casi la naturalidad con que se van mostrando todas y cada una de las muertes que van ocurriendo en la película. Desde las escenas inciales, con la explicación del profesor a sus incrédulos alumnos hasta el desfile de cadáveres muertos de casi todas las maneras inimaginables. Como tantas otras veces, es el planteamiento y el desarrollo lo que termina haciendo de un título que, en otras circunstancias, pasaría a ser una del montón, en un filme de referencia.



También hay que tener en cuenta que en el año 2000, cuando se estrenó esta película, el hecho de ver a decenas de adolescentes matándose unos a otros fue mucho más impactante que ahora, después de la susodicha "Los juegos del hambre" y de varias entregas de "Saw" y otras sagas similares. No estoy diciendo que fuese revolucionaria ni que mostrase algo que nunca hasta entonces se hubiese visto, pero no es muy común ver estas fórmulas en un título que no sea de terror propiamente dicho. También hay que tener en cuenta que se estrenó en un periodo en que el cine japonés exportaba un buen número de películas que cambió la visión que se tenía hasta entonces de la industria cinematográfica nipona: "The Ring", "La Maldición", "Dark Water", "Audition",... Muchas de las cuales fueron objeto de numerosos 'remakes' en Hollywood pocos años más tarde.


Centrándonos en "Battle Royale", hay pocas nuevas que se puedan decir de ella. Es un filme que para muchos será insoportable ver, y para otros casi fascinante. No se puede decir que sea una gran películas, pues su historia, más allá de la relativa originalidad argumental, tiene pocas virtudes que hagan de ella un título sobresaliente. Adolece de imprecisiones, hay demasiados personajes de los que solo se dice lo básico sin revolver aunque sea un mínimo en su pasado y en sus circunstancias y el final te deja algo frío, sobre todo si lo comparamos con el resto de la película. Pero, y eso es lo que importa, llenará con mucho a todos los que disfruten este tipo de cine. Aunque ronde la frontera de la violencia sin sentido, éso es precisamente en lo que se basa y lo que quiere mostrar, gente matándose entre ellos. Hipnótica y salvaje, "Battle Royale" no es más que un viaje a los más profundos y primitivos instintos del ser humano, un filme que merece la pena ver, pero que no todos querrán ver. Y además con un Takeshi Kitano (sí, el director de "Dolls") en un personaje de lo más peculiar. No es lo mejor del cine japonés, pero sí una de las más destacables joyas del país del sol naciente. Y, para terminar, una última referencia que para muchos será más reveladora que todo lo que he dicho antes: es la película favorita de Quentin Tarantino estrenada en las dos últimas décadas.


Mi puntuación:


Entre 7 y 8.






lunes, 10 de marzo de 2014

Película de la semana: 2001: una odisea del espacio


Tenía muchas ganas de ver esta mítica película, considerada en la precursora en gran medida del cine de ciencia ficción moderno y para muchos el título más importante de Stanley Kubrick. La huella de tan legendario director es evidente en una historia que tiene un enorme contenido simbólico y que ha sido desarrollada con un estilo muy personal... Quizá demasiado. "2001" es, en pocas palabras un título con aspectos muy positivos, la mayor parte, de hecho, pero tiene otros que en mi opinión le lastran durante buena parte de su metraje.


Lo que es imposible de negar de esta película es su gigantesco valor histórico. Puede que esta expresión resulte extraño al aplicársela a una película, pero es así. No hay más que tener en cuenta un dato: el año en que se estrenó, 1968, fue el anterior al año en que Neil Armstrong llegó a la Luna, y poco más de una década más tarde del inicio de la carrera espacial. No es que Kubrick fuese un visionario (a fin de cuentas contó con el asesoramiento de expertos como Carl Sagan), pero buena parte de lo que se ve en la película resultaba difícil de asumir para el gran público de aquellos años 60, y aunque hoy día algunas de las ideas del director norteamericano tampoco sean factibles, sí que han sido objeto de numerosas planificaciones a lo largo del cerca de medio siglo transcurrido desde entonces. Por ejemplo,  el soporte que el Doctor Floyd utiliza desde el espacio para comunicarse con su hija es muy similar a nuestro actual Skype, y la estación espacial a la que viaja, aunque mucho más grande, parece tener las mismas funciones que la ISS.


Además, y esto es lo que resulta más sorprendente de este filme para la época en que se hizo, los efectos visuales que se usaron en "2001" son increíblemente realistas. En mi opinión, ni la trilogía original de Star Wars ni el "Alien " de Ridley Scott logran superar su calidad visual, que ya sería superado con el boom del cine 'a lo grande' de la década de los 90. Aparte, muchos de sus métodos sin duda sirvieron de referencia para las grandes saga de la "space opera" más recientes, como las ya mencionadas "Star Wars" y "Alien", "Star Trek",... Y no solo eso, pues su temática también ha sido repetida en otras películas. "Moon"  en cierto modo tiene numerosas similitudes. Incluso la exitosa "Gravity", ya considerada uno de los mejores títulos del género, tiene escenas que recuerdan mucho al filme de Kubrick. Los que hayan visto ambas sabrán de qué hablo.



El problema principal de "2001" es, como ya insinué anteriormente, que tiene demasiado Kubrick. Esto no tiene que ser malo, tanto "El resplandor" como "La naranja mecánica" rebosan del estilo del cineasta, la segunda en mi opinión incluso más que esta, pero en el caso de "2001" la unión entre su única forma de hacer cine y la temática tan profunda que toca no termina de dar buenos frutos. Como siempre, esto es solo una opinión personal, habrá quienes digan que éso es precisamente lo que convierte a "2001" en lo que es, pero el ritmo excesivamente lento, unido a una cierta confusión argumental en algunos fragmentos y a que trata demasiados temas aunque haya relación entre ellos (la inteligencia artificial, la evolución del ser humano, la vida extraterrestre...), produce un cóctel excesivamente denso.


Otro punto en contra es su irregularidad. "2001" comienza desconcertando con esas escenas de monos que te harían pensar que estás viendo otra película si no hubieses visto el título al inicio; mejora con la trama del viaje a Marte y alcanza sus mejores minutos en la misión a Júpiter, con esa disputa entre el hombre y la máquina personificada en el ordenador HAL 9000; el final, esos 10-15 minutos psicodélicos con lucecitas por aquí y por allá son solo el preludio para un final que te dejan pensando qué sentido tiene lo qué acabas de ver, y que desbaratan la buena impresión que "2001" daba hasta ese momento. Si lo que Kubrick pretendía era dejar al espectador rumiando sobre la película, lo ha conseguido, de eso no cabe duda.



No quiero desanimar ni provocar la ira de los que no la hayan visto o sí lo hayan hecho y consideren a "2001" una genialidad. Personalmente, solo puedo decir que no tengo intención de volver a verla hasta dentro de unos años, y que más allá de su calidad visual y de otros puntos positivos, me ha decepcionado ligeramente, y a decidir que desde luego no es lo mejor de Kubrick.


Mi puntuación:


Está lejos de ser una obra maestra. "Sólo" notable.


Y la película de la próxima semana es: Mystic River.

jueves, 6 de marzo de 2014

Antes del amanecer/atardecer/anochecer


Puede que no todo el mundo esté de acuerdo conmigo, pero pocas trilogías cinematográficas del cine más reciente tienen el nivel de originalidad que esta. Ni siquiera tiene nombre, así que me referiré a ella como la saga 'Before', para entendernos. Para los que no lo sepan, estas tres películas relatan la historia de dos personas, un hombre y una mujer, que se conocen en Viena en la veintena temprana y viven una noche muy especial, tras la que no vuelven a verse hasta casi una década más tarde, en París. El final de la trilogía ocurre, de nuevo, diez años después, esta vez en Grecia, con ambos ya unidos como pareja e incluso hijos comunes. Hasta aquí podría parecer una saga romántica normal, con la única curiosidad de la distancia temporal entre cada una de las entregas. Pero, los que piensen esto sin haberla visto están muy equivocados (de hecho, si fuera una historia romántica corriente probablemente no estaría hablando de ella en este blog).


Así que para no alargar la incertidumbre, responderé la pregunta que la mayoría se estará haciendo o debería hacerse: ¿qué tiene de especial esta saga 'Before'? No una, sino varias cosas. Lo primero y principal, y quizá lo que se ve con más facilidad, es que la historia que se relata dista de ser un romance dentro de los "cánones habituales". La pareja, formada por una francesa, Céline (Julie Delpy), y un norteamericano, Jesse (Ethan Hawke), experimentan desde el momento en que se conocen una afinidad nada común hacia el otro, que les hará desde sus primeras conversaciones en un tren con destino a Viena a contarse mutuamente aspectos de su vida, su personalidad y sus pensamientos que probablemente no podría o querrían contar a nadie más. Y no, no estoy hablando de ningún amor predestinado ni nada parecido, simplemente de dos personas que parecen sentirse con la libertad de hablar de cualquier cosa al otro. Como dije antes, simplemente una afinidad mutua.



Claro que todo no se queda ahí. Hay dos cosas en concreto que me gustan especialmente de esta trilogía. La primera es lo que hablan entre ellos. Advierto que aproximadamente el 90% de las tres películas, si no más, son una conversación, en la que Jesse y Céline hablan de temas tan dispares como el desarrollo de la vida, las relaciones entre personas, el amor, la muerte y asuntos mucho más banales. Todo ello con un tono enormemente ligero y natural, de forma que por muy profundo sea lo que están diciendo en ningún momento se acerca siquiera a producir el más mínimo aburrimiento o a perder el hilo de la conversación. Por supuesto, el hecho de que hayan diez años entre cada una de las películas se traduce en un cambio de punto de vista conforme el tiempo pasa. Además, y esto es algo que también me gusta especialmente es que, en cada una de las películas de la trilogía hay varias referencias a lo que ha ocurrido o iba a ocurrir en las demás. También aprecio el hecho (aunque no sea tan relevante) de que en varias ocasiones se haga hincapié en las diferencias entre Europa y América, algo que en muchos filmes se hecha de menos, y que en esta trilogía está personificada en la procedencia de los dos protagonistas y en el desarrollo de la saga en lugares del viejo continente.


Lo segundo que me encanta de esta trilogía "Before" es la forma en que está rodada. Como dije, la mayor parte de las películas están ocupadas por diálogos entre Jesse y Céline, diálogos muy largos que tienen muy pocos cortes. En este aspecto sí hay cierta diferencia entre cada una de las entregas: la primera "Antes del amanecer", es quizá la que tiene más divisiones entre una escena y otra, provocado sobre todo porque la película se extiende durante varias horas; en la segunda, "Antes del atardecer", la acción es 100% continua, si la película dura una hora y veinte minutos, ese mismo tiempo es el que transcurre en la historia; y en "Antes del anochecer", aunque sí hay unos cuantos cortes, estos son muy escasos, y permite que el filme se divida únicamente en cuatro o cinco fragmentos temporales. No son muchas las películas en las que veamos esto, con tan buenos resultados y sin que aburra nada.



Así que a todos los que os guste el cine romántico y a la vez disfrutéis películas con un contenido de cierta profundidad no puedo dejar de recomendaros esta excelente trilogía, de magnífico guión y que sorprenderá a más de uno por su frescura, originalidad y complejidad.

lunes, 3 de marzo de 2014

Película de la semana

En los últimos meses he intentado seguir una cierta regularidad a la hora de publicar artículos, y hasta ahora lo he conseguido. Además, con la creación de nuevas secciones como las 5 recomendaciones, Confesiones de un cinéfilo o los ciclos de cine, creo que he aumentado la 'oferta' de este blog a un nivel aceptable. El problema es que a veces no es tan sencillo publicar artículos nuevos con la frecuencia con la que la hago últimamente. Veréis, como es evidente para poder hablar de películas antes tengo que verlas, lo que si este blog tratase únicamente de críticas no sería problema, pero esto no funciona así. En las críticas puras, las que no son reseñas en alguna lista o en otra sección, las hago única y exclusivamente de filmes estrenados recientemente en cines, de ahí que no sean muy frecuentes, pues mi economía no me permite ir a las salas de cine con la frecuencia que me gustaría. Caso aparte son los ciclos, por razones obvias.

En cambio, realizar las listas conlleva un 'volumen de trabajo' algo mayor (por mucho que disfrute haciéndolo), ya que en un plazo de tiempo limitado tengo que ver un mínimo de películas de una misma temática, actor o director. Como, salvo excepciones escasas, no veo más que una película al día, muchas veces para poder escribir el artículo dentro del plazo que yo mismo (y hago hincapié en esto) me he impuesto, tendría que sacrificar otros filmes que quiero ver para dedicar una semana, por ejemplo, a este tema. En el caso de mi último artículo de Cronenberg, vi seis de sus películas en pocos días, y gracias a que buena parte de su filmografía ya la había cubierto con anterioridad. Así que, aunque hasta ahora no haya supuesto un problema, se me ha ocurrido añadir una sección más, que en realidad no serían más que críticas 'enmascaradas' con otro nombre, y sin las ataduras que he mencionado antes: la película de la semana.

El nombre dice casi todo. La película de la semana consistirá en que, cada domingo, veré un filme que el día siguiente comentaré tal y como si fuese una crítica al uso. La diferencia, es que no va a haber ninguna relación entre cada una, y que no van a ser estrenos recientes (que seguirán siendo simplemente críticas). Por ejemplo, puede que una semana vea un clásico de los años 60 y que en la siguiente le toque el turno a una de ciencia ficción de hace pocos años. Además, también puede ocurrir que sean revisiones, películas que ya he visto con anterioridad y que me apetece comentar aquí.

Y ¿qué consigo con esto? Varias cosas: más tiempo para desarrollar otro artículos que lo requieran; puedo hacer más críticas puras, que yo al menos echaba de menos desde hacía un tiempo; tengo una excusa para ver películas que desde hacía un tiempo tengo pendientes; aumento la oferta cinematográfica, que hasta hora, lo reconozco, estaba algo limitada;... Principalmente estas son las razones. Eso no significa que vaya a descuidar el resto de artículos, las listas, ciclos y demás, ni mucho menos, que se seguirán publicando uno o dos días a la semana.

Espero que os guste la idea, y ya que estoy en ello anuncio cuál será la película que veré este domingo, que se comentará el próximo lunes y que inaugurará esta nueva sección: "2001; Una odisea del espacio", un clasicazo de Stanley Kubrick que aún no he tenido oportunidad de ver.

domingo, 2 de marzo de 2014

Mis 6 películas favoritas de David Cronenberg


Amado y odiado a partes iguales, el canadiense David Cronenberg es uno de esos directores cuyas obras no dejan indiferente a nadie, y por buenas razones. La mayoría de las veces, una película de este peculiar realizador es sinónimo de absolutas locuras a veces cruzando la línea de lo absurdos, de escenas que casi ningún director 'serio' se atrevería a hacer o de historias que a menudo exploran extraños rincones de la mente humana o la tecnología. Varias décadas de carrera, más de 15 largometrajes y un puñado de cortos sobre todo en sus inicios son el nada desdeñable legado que, hasta ahora, ha dejado tras de sí. Personalmente, aunque no pueda decir que me guste toda su filmografía sí que siento especial debilidad  por sus películas, entre las que se cuentan varios de los títulos más raros (en el mejor sentido de la palabra) que he visto en mi vida. En esta lista os mostraré los que en mi opinión son sus mejores filmes desde 1983, ya que aún no he visto las pocas películas estrenadas antes de esta fecha.


1. Promesas del este



Para los que estamos familiarizados con la obra de Cronenberg es evidente que la evolución de sus películas es más que evidente. No hay más que comparar aquellos filmes viscerales y por momentos desagradable que dirigió en los años 80 y algunos de sus títulos más recientes. Películas como "Promesas del este", que poco tienen que ver con aquellos "Videodrome" o "El almuerzo desnudo", son claros ejemplos. En este caso hablamos de un excelente drama, con momentos emotivos y sangrientos, que relata los tejemanejes de la mafia rusa en pleno Londres. Protagonizada por un notable reparto lleno de nombre conocidos tales como Viggo Mortensen, Naomi Watts, Vincent Cassel o Armin Mueller-Stahl, "Promesas del este" es sin lugar a dudas lo mejor de Cronenberg, y una de mis 20 películas favoritas, que no es poco.


2. Una historia de violencia



Junto a "Promesas del este", la película que en su momento acercó más a Cronenberg a un público más amplio. Con un aire que recuerda a "No es país para viejos" en algunas cosas, una historia interesante que capturaba la atención del espectador nada más empezar y, de nuevo, un gran reparto (liderado por Viggo Mortensen, María Bello, Ed Harris o William Hurt), no llega al nivel de la anterior pero aún así es sobresaliente. "Una historia de violencia" tenía, además, uno de los mejores guiones de la filmografía del director, aunque no lo escribió él, a diferencia de en otros de sus filmes. Tiene varios momento memorables: los primeros minutos, la escena de sexo (y los instantes previos) entre Viggo Mortensen y Maria Bello o esa conversación entre el protagonista y el personaje de William Hurt que a este último le valió una nominación al Óscar (literalmente, porque es el único momento en que aparece).


3. Inseparables



Con este título entramos en el territorio del Cronenberg más genuino, ese capaz de crear escenas tan desagradables como fascinantes, en el que el sexo, los aspectos más sórdidos del ser humano y, a veces, los avances de la ciencia se unían en historias que pocos directores se atreverían a tocar. Esta película, que ya comenté en una de mis '5 recomendaciones', puede que no sea la más perturbadora ni loca de todas las del canadiense, pero sí que es una de sus obras más redondas. Protagonizada por Jeremy Irons, en "Inseparables" se cuenta el proceso de decadencia de dos hermanos gemelos que, aunque ambos se dediquen a la ginecología, tienen carácteres diametralmente opuestos. Al igual que haría en "Videodrome", "La Mosca" o "El almuerzo desnudo", aunque en cada uno de diferente manera, Cronenberg plasmaba a la perfección el descenso a los infiernos de sus personajes, en este caso provocado por una mujer, y con el que entre otras cosas demostraba lo fuerte que podía ser un vínculo entre hermanos gemelos, aún tratándose de dos como estos. El trabajo de Jeremy Irons es magnífico.


4. La mosca



Con poco margen de duda, lo más conocido y reconocido de la filmografía de Cronenberg en el siglo pasado, y con razón. Generalmente clasificada como película de terror, lo cierto es que yo la considero más como un híbrido puro de géneros, pues al contrario que otros filmes de aquellos años no se basaba tanto en un terror de sustos repentinos o de cataratas de sangre y vísceras, sino en algo puramente desagradable: la transformación de un hombre en una mosca. Como dije antes, en "La mosca" ese proceso de descomposición (nunca mejor dicho) del protagonista es más evidente que nunca, pues al deterioro mental que sufre el personaje de Jeff Goldblum hay que añadirle la aún más evidente transformación física. También es, con "Videodrome" y "eXistenZ" la película de Cronenberg más crítica, en cierto modo, con las consecuencias de los avances científicos y tecnológicos.


5. eXistenZ



Un joven Jude Law protagonizaba esta producción que arremetía contra el extremo realismo de los videojuegos (y solo era 1999), todo contado mediante el característico estilo narrativo de Cronenberg. Sin ser la más extraña ni impactante de sus películas, sí que es la que tiene la ciencia ficción más presente, aún cuando no era un género desconocido para el realizador. En "eXistenZ" también aparecen con frecuencia los elementos dalinianos que marcan buena parte de la filmografía de Cronenberg, tales como pistolas hechas de huesos, mandos de apariencia ciertamente surrealista o seres de formas difíciles de concebir, todo ello rodeado de una estética cercana al cyberpunk. No es el más conocido de sus títulos, pero sí uno de los que más sorprenderá a quienes lo vean.


6. M. Butterfly





Aunque conociendo el resto de su filmografía llama la atención que hiciese una película de estas características, no por ello se puede dejar de ver "M. Butterfly" como uno de los mejores filmes de Cronenberg. Basándose a medias en la ópera de Puccini, trasladada esta vez a la China maoísta, y con ciertas referencias críticas al imperialismo occidental, este filme es a fin de cuentas un drama romántico bastante atípico. Jeremy Irons, en su segunda colaboración con el canadiense, daba vida a un funcionario de la embajada francesa en Pekín que terminaba enamorándose de una cantante de la ópera de la capital china. Algo irregular aunque sin llegar a resultar aburrida, la 'sorpresa' del final termina siendo bastante más previsible de lo que se pretende (o no), debido a varias alusiones previas que pueden hacer sospechar al espectador de lo que está ocurriendo realmente.