jueves, 30 de octubre de 2014

Películas de terror que deberías ver (II)

Para el segundo capítulo de esta mini-sección (que si ha caído en estas fechas tan "convenientes" ha sido por simple casualidad, os lo juro), os traigo tres clásicos del cine de terror, cada uno de ellos de un subgénero distinto. y que también se encuentran entre mis favoritas de este tipo. Dos de ellas son, junto a "El exorcista", los tres mayores filmes de terror de los años 60 y 70, y con una influencia enorme en todos los títulos que se han hecho posteriormente. "Al final de la escalera" es algo menos conocido, pero igualmente recomendable.

La Maldición
Esta y "El exorcista" son probablemente los padres de todas las películas que tengan algo que ver con demonios y entidades diabólicas que se han hecho en las siguientes décadas, y con motivo. La banda sonora de "La maldición" (o "The Omen" en inglés) está entre las mejores y más icónicas del cine de terror; está protagonizada por una estrella de Hollywood como Gregory Peck y a pesar del paso de los años se conserva fantásticamente.

Sinceramente, creo que hay muy pocos filmes de los que se hacen en épocas más recientes que sean capaces de lograr la misma sensación de constante intranquilidad que transmite "La maldición", que lo hace además con recursos sencillos, sin la batería de efectos especiales y sustos fáciles que según parece son imprescindibles en el cine de terror de este siglo. Un ejemplo es el niño alrededor del que gira la historia, que simplemente por su aspecto y por la mirada que tiene es fácil inquietarse.

La semilla del diablo
Aunque realmente me cueste verla como una película auténtica de terror, por el simple hecho de que no da nada de miedo, por su argumento y la influencia que ha tenido merece la pena verla, y lo que sí puedo garantizar es que es bastante inquietante. Fue dirigida por Roman Polanski y protagonizada por Mia Farrow en uno de sus primeros papeles relevantes, y si ahora aún se le puede considerara como un filme algo transgresor, es difícil imaginarse lo que supondría allá por 1968.

Lo mejor de la película es cómo desde el mismo inicio no hace más que dejarte pequeñas piezas de la historia, de la que pasado cierto punto comienzas a sospechar su verdadero trasfondo, y relativamente pronto es fácil darse cuenta de lo que está ocurriendo en realidad, pero no por ello dejas de querer seguir viéndola. No la recomendaría si buscáis una película que asuste, pero es más que interesante.

Al final de la escalera
En este caso nos encontramos con una de las mejores películas de casas encantadas y presencias del más allá que existen. No es nada espectacular pero tiene muy buenos ingredientes: psicofonías, niños muertos, un protagonista con un triste pasado y la mansión antigua de turno. Muy entretenida y con algunos momentos claustrofóbicos. La historia está bien desarrollada, y alterna bien los momentos de tensión con los de tranquilidad.

Sin aterrorizar en absoluto, "Al final de la escalera" es de esas películas que gracias a un buen ambiente y a una historia bien construida puede haceros pasar un buen rato (o malo, según como se vea). Además, seguramente sea uno de los modelos de este subgénero del cine de terror, uno de los más habituales, por si fuera poco.

lunes, 27 de octubre de 2014

Ciclo de Woody Allen: Poderosa Afrodita

Desde hace décadas (de hecho, en pocos años sus primeras películas cumplirán medio siglo de vida) el nombre de Woody Allen ha estado unido de forma inherente al de comedia, y sin lugar a dudas es el director más vinculado y que más ha hecho por este género en el cine contemporáneo. Aunque me ha resultado muy difícil escoger solo diez títulos de su extensísima filmografía, he intentado hacer una selección más o menos equilibrada entre sus películas clásicas y otras más recientes, y para dar inicio a este ciclo decidí empezar con un filme que tenía muchas ganas de ver desde hacía tiempo, "Poderosa Afrodita".

Puede que a muchos no os suene tanto como otras películas de Woody Allen, pero la verdad es que, teniendo en cuenta las pocas que he visto hasta ahora, "Poderosa Afrodita" es una gran comedia en la que su director despliega en todo su esplendor ese humor ingenioso que de una forma u otra siempre introduce en sus obras de este género, y además sin ese tono ligeramente filosófico que a veces le da por emplear (aunque no es que a mi me disguste).

La historia está protagonizada por Lenny (interpretado por el propio Woody Allen), un periodista que ante la insistencia de su mujer adopta un niño. y posteriormente, motivado por lo inteligente que su hijo demuestra ser conforme crece, decide buscar a su madre biológica, quien resulta ser una prostituta de pocas luces, a la que da vida con una gran interpretación Mira Sorvino. Entre medias, un curioso coro clásico griego que aporta un punto más de originalidad al filme.

Aunque no os guste especialmente Woody Allen, le recomendaría esta película a cualquiera. Divertidísima, con un buen argumento y muy ligera, una garantía de risas abundantes que es, al fin y al cabo, lo mínimo que se le puede pedir a una comedia decente.

jueves, 23 de octubre de 2014

Películas de terror que deberías ver (I)

Esta entrada es la primera de una pequeña sección que en un principio tendrá cuatro o cinco capítulos, y en la que a lo largo de las próximas semanas os recomendaré algunas películas de terror que me gustan especialmente o que por cualquier otro motivo los aficionados de este género probablemente disfrutéis. Si os interesa, os recomiendo que paséis por otra entrada que escribí hace unos meses y en la que hablé de dos muy buenos filmes franceses bastante recientes, "Martyrs", película muy opresiva con un argumento original y "A l'interieur", más gore y desquiciante.

Para comenzar, hoy os traigo tres de mis títulos favoritos del género, junto a "28 días después" y su secuela, y algún otro como "Déjame entrar" y "El cabo del miedo" que se mueven más por el terreno del thriller y la intriga. Hay de todo, de modo que si sois de esas personas que no aguanta este género puede que os llevéis una agradable sorpresa si os atrevéis con alguna de estas recomendaciones.

1. El resplandor
Sin tener que pensármelo ni un segundo, esta es mi película de terror favorita, y curiosamente la de Kubrick que más me gusta. Aunque Scorsese se acercó muy ligeramente en algunos momentos puntuales de "El cabo del miedo", no he visto ningún filme tan endiabladamente tenso como este, e incluso cuando lo vuelves a ver y sabes qué va a ocurrir es difícil que su ambiente tan aplastante no te incomode. Buena parte de la culpa la tienen la interpretación del siempre histriónico Jack Nicholson, y a un trabajo de dirección en lo que todo parece encaminado a destrozar los nervios del espectador (y según se dice de sus actores).

Aunque ha dejado una importante lista de escenas legendarias que hemos visto una y otra vez, y que la más conocida sin duda es el archifamoso momento de Jack Torrance asomando su cabeza por la puerta y gritando "Here's Johnny", es complicado quedarse con uno solo de un filme como este. Si no lo has visto aún, te estás perdiendo una obra maestra.

Saw
Vale, sé que puede sonar a cliché, pero no puedo evitarlo. Tengo especial predilección por el gore crudo y los argumentos retorcidos, y "Saw" tiene muchísimo de ambos. Por si os lo preguntáis, hablo de las tres primeras películas de la saga, las 'únicas' que he visto dado que según me han advertido muchos a partir de ahí se produce un bajón monumental de calidad y originalidad (ya algo visible en la tercera). Tiene menos gore (sobre todo la primera) de lo que uno puede imaginar por su fama, pero lo mejor es sin duda sus finales, perfectamente hilados y que invariablemente te dejan con la boca abierta.

La cosa
Otro clásico algo menos conocido que otros gigantes del género, pero igualmente recomendable. Sin esperar gran cosa de ella y con una historia bastante sencilla (empezando por su título) que va al grano desde el principio, me enganchó muchísimo cuando la vi. Tiene la dosis de tensión justa para mantener la intriga hasta su final, y además su ambientación, en una pequeña base de la Antártida, ayuda mucho, lo mismo que un argumento que te obliga a sospechar de todos sus personajes. Dirigida por una leyenda del cine de terror como John Carpenter.



martes, 21 de octubre de 2014

Enter the void, cuando el cine y las drogas se acercan

¿No os ha pasado alguna vez que algo os llama mucho la curiosidad por un motivo que no sabríais expresar con palabras? No tienen que ser películas, os puede haber pasado con cualquier cosa que véis por la calle, o cuando estáis en una tienda y encontráis un objeto que solo por su aspecto os llama mucho la atención. Estoy seguro de que a todos os ha pasado más de una vez. Os cuento esto porque, desde hace bastante tiempo, me venía pasando algo así con esta película. Leía su nombre o veía el cartel en cualquier sitio de internet y resaltaba sobre todo lo que tenía a su alrededor. Pues bien, ayer me decidí a verla por fin, y no sé si ha sido casualidad o no, pero desde luego es una película como ninguna que he visto hasta ahora.

"Enter the void" es un filme (francés) dirigida por el director argentino Gaspar Noé, desarrollada en Tokyo y con protagonistas estadounidenses. Pero esta mezcla de nacionalidades es lo de menos, pues desde que comienza hasta prácticamente su final, la película es una especie de locura de colores y luces en un ambiente muy sombrío y con una historia que si bien tiene sentido, no deja de tener un aspecto muy surrealista. Tened claro, si por un casual os diese por verla, que es un filme con demasiadas características "experimentales" como para tomársela del todo en serio, y casi desde el principio (incluso diría que desde los títulos de crédito iniciales, muy curiosos), te lo deja bien claro.
Personalmente, no puedo decir que la película me haya gustado, pero no me arrepiento en absoluto de haberla visto. Aunque pasado un tiempo se haga larga, y "Enter the void" es muy largo, por momentos la he llegado a disfrutar. Desde el principio, cuando ves esa cámara 100% subjetiva que se mantiene en buena parte del filme, te das cuenta de que es muy especial, y si a eso le añades que hay escenas que recrean de una forma nunca vista la sensación de estar drogado (creo haber leído que el director lo basó en experiencias propias), la acertadísima elección del Tokyo nocturno como lugar de desarrollo de la historia y mucho detalles técnicos cargados de originalidad, dan como resultado un filme surrealista que te puede gustar si lo ves con la mentalidad adecuada.




viernes, 17 de octubre de 2014

Millennium: la trilogía original

Es bastante probable que muchos de los que leáis esta entrada conozcáis, hayáis leido, o como mínimo os suene la trilogía de novelas "Millennium", escrita por el sueco Stieg Larsson, y que desde hace ya bastantes años se ha convertido en uno de los libros de misterio/thriller que se suelen recomendar, gracias a una fama considerable. También os sonará o habréis visto la película que David Fincher dirigió hace tres años, basado en la primera de las novelas, filme que a mí me gusta mucho y que recomiendo.

Sin embargo, muy poco antes de esta versión estadounidense, en Suecia, el país de Stieg Larsson y donde se desarrollan las novelas (que, lo digo ya, aún no he leído aunque probablemente lo haga en cuanto pueda), realizaron adaptaciones cinematográficas de las tres novelas, estrenadas, y probablemente también producidas, con poquísima diferencia de tiempo: todas ellas en un mismo año, 2009. Como decía antes, dado que la "Millennium" de Fincher me había gustado mucho, tras un revisionado reciente me planteé ver las películas suecas, teniendo en cuenta siempre que era poco probable que llegasen al nivel de la realizada por el genial director estadounidense.
La primera entrega de la trilogía, "Los hombres que no amaban a las mujeres" (el título inglés es "The girl with the dragon tattoo", y no, en este caso la mala traducción, deliberada o no, no es la española) era la única que podía comparar con la estadounidense, y seguramente por esa misma razón, es la que menos me ha gustado. La historia tiene muchos más componentes de intriga y misterio que en las dos películas posteriores, que se mueven más por el terreno del thriller puro, y no goza de la impecable cinematografía que Fincher siempre aporta a sus filmes. La versión sueca tiene un formato algo más televisivo, se centra más en relatar la historia que en crear una atmósfera inquietante, y según fuentes que sí han leído el libro, es más fiel a la novela y cuenta algunos detalles que no vemos en la película de Fincher.

La segunda y tercera parte de la saga no tienen ningún punto de comparación, ya que la versión de Estados Unidos aún está siquiera en producción según mis últimas informaciones (y por lo que parece no van a ser dirigidas por David Fincher y no es segura la participación de Daniel Craig). Se tratan de filmes algo más densos, en los que tienen especial relevancia ciertas intrigas y conspiraciones políticas y que tienen poco de ese ambiente de misterio que sí veíamos en la primera. Sin embargo, a mí me han gustado tanto o más, su ritmo frenético, el mayor protagonismo de Lisbeth Salander (de quién luego hablaremos más) y el simple hecho de que me gustan esta clase de historias han hecho que me hayan resultado entretenidísimas y muy interesantes.
Como ya he dicho, en los aspectos más técnicos las películas suecas están muy lejos de la de Fincher, sin que por ello se les pueda decir malas. En otros aspectos, los dos personajes protagonistas, para mi gran sorpresa, no tienen demasiadas diferencias entre una y otra. Por un lado, Daniel Craig, un actor solvente que a mí siempre me ha parecido muy creíble en todos los papeles en que he visto, hace un muy buen trabajo interpretando al periodista Mikael Blomkvist, superior, pero no por mucho, a la que lleva a cabo el sueco Michael Nyqvist. Más sorprendente me ha parecido que Noomi Rapace esté a la altura de la excelente caracterización que Rooney Mara hizo, dando vida a la provocativa y fascinante Lisbeth Salander, que ya ocupa un importante puesto entre mis personajes femeninos favoritos. La actriz sueca, que después de "Millennium" dio el salto a Hollywood con importantes papeles en producciones como "Sherlock Holmes: juego de sombras" y sobre todo "Prometheus", ha conseguido que en ningún momento echas de menos a su 'homóloga' estadounidense.

Mi recomendación es que veáis las dos versiones, pero el orden depende de lo que prefiráis. Si os interesa más ver una buena historia que un filme de intriga bien hecho, comenzad con la sueca; en el caso contrario, la de Fincher. Pero, sea como sea, una vez que terminéis una mirad la otra.


miércoles, 15 de octubre de 2014

Perdida

Una película puede ser considerada una obra maestra por varias razones diferentes. Las hay que rompen moldes, que consiguen algo completamente nuevo, algo para lo que se puede usar la tan manida frase de 'lo nunca visto'. Otras son obras maestras por crear historias extraordinariamente elaboradas, cercanas a la perfección, con un argumento que te puede dejar boquiabierto mientras y después de verla. En último lugar, están aquellos títulos que si son extraordinarios es por alcanzar, a partir de historias que no tienen por qué estar fuera de lo normal, resultados asombrosos, que te maravillan casi con cada plano, con cada minuto de película que transcurre. Suelen ser estas últimas las que menos relucen, pero muchas veces también son las que más se disfrutan.

Con este prólogo ya se puede suponer sin muchos problemas cuál es mi opinión acerca de "Perdida", la nueva película de uno de mis directores favoritos, el gran David Fincher, que una vez más ha demostrado que su talento sigue intacto, y que sigue siendo el mismo enorme realizador que creó auténticas maravillas como "Seven" o "El club de la lucha", títulos a los que "Perdida" prácticamente alcanza. Si lo consigue es gracias a un filme que aúna una serie de impactantes giros de timón en su historia, con un ritmo impecable y un uso de diferentes recursos cinematográficos (los saltos temporales, por ejemplo) que obtienen como resultado un thriller académico, una suerte de curso intensivo de cómo hacer una buena película de suspense.
Lo que en un principio parece ser una película como otra cualquiera de desaparecidos y búsquedas policiales muy pronto comienza a desvelar unos cuantos detalles que no terminan de encajar con lo que hemos estado viendo hasta entonces. Comienza así un crescendo imparable de sucesos encadenados que explotan con la primera gran revelación, que da inicio al segundo acto. A partir de ahí, de desconocer absolutamente lo que está ocurriendo pasamos a saberlo todo, a descolocarnos con las evolución de algunos personajes y asistimos a una de las cosas que Fincher mejor sabe hacer: generar una constante y aplastante tensión que nos hace no sólo preguntarnos a cada segundo qué va a ocurrir a continuación, cuál será el próximo giro de tuerca, sino a empatizar con unos personajes y odiar a otros sinceramente.

Después, tras haber despojado a los protagonistas de sus máscaras y desmontado la ilusión que era su vida, llegamos al último acto, su desenlace, un choque de trenes en que la tensión es, de nuevo, un elemento indispensable, pero de una forma diferente. Todo ello, por supuesto, se sostiene gracias a un extraordinario trabajo de Rosamund Pike, a un Ben Affleck que demuestra que sabe actuar, y unos secundarios menos conocidos pero que no desmerecen el conjunto de la película. 
Así pues, señoras y señores, David Fincher ha vuelto a dar un lección magistral de cine, con una película que yo al menos califico sin pensármelo dos veces de obra maestra. Realmente no recuerdo la última vez que he salido del cine en un estado de shock tan intenso como hoy, y solo por eso ya se merece toda mi admiración, pero si además a eso le añades un filme que, en una primera impresión (y recalco esto último porque me conozco y sé que soy bastante dado a entusiasmarme con muchas películas la primera vez que las veo), se me antoja cercana a la perfección, no puedo hacer menos que quitarme el sombrero y aplaudir una más de la lista de genialidades de Fincher, lista que ya cuenta con un número respetable de títulos icónicos. Gracias.

Mi puntuación:
Ya lo sabéis.




viernes, 10 de octubre de 2014

El cine de Darren Aronofsky

Que la forma de hacer cine de un director evolucione es algo inevitable, y en realidad de lo más lógico, pero no siempre es igual de evidente. Hay mucho en los que a simple vista es muy difícil o casi imposible ver, y para ello sería necesario un estudio más complejo, pero hay otros para los que la única prueba necesaria es ver dos de sus primeras y más recientes películas. Por ejemplo, Peter Jackson, Cronenberg o Scorsese. A veces al espectador le gustará estos cambios, y otros no, sea por la razón que sea. Y hoy me gustaría contaros por qué creo que Darren Aronofsky me parece un director inferior a lo que apuntaba en sus orígenes.

Antes de nada, supongo que no hace falta que diga que es solo una opinión personal, te guste o no Aronofsky. Yo tampoco me considero un fan suyo, ni mucho menos, sobre todo porque la única de sus películas que me gusta sin ninguna duda es "Réquiem por un sueño". Pero, y de ahí viene buena parte de mi frustración cada vez que he visto un nuevo filme suyo, también la considero una de mis (muchas) películas favoritas, y una de las mejores que se hicieron en la década pasada. Como yo lo veo, desde entonces Aronofsky nunca se ha acercado al nivel de magnificiencia que desplegaba en "Réquiem por un sueño", es más, cada uno de sus títulos es un poco peor que el anterior, con una excepción que ya comentaré.
La primera película de Aronofsky, antes aún que "Réquiem por un sueño", fue "Pi, fe en el caos", una auténtica locura algo confusa y que por sí sola no es gran cosa, pero resulta interesante como filme experimental, y tiene una gran cantidad de elementos que ha repetido en el resto de su filmografía, empezando por su predilección por los personajes atormentados, a veces con tendencias autodestructivas, otras alterados por factores externos o una mezcla de ambos. También desplegaba en todo su esplendor los montajes basados en escenas frenéticas, con numerosos cambios de ritmo que caracterizarían sus primeros trabajos como director. Y, además, era su primera colaboración con Clint Mansell, su compositor 'fetiche'.

"Pi", solo sería un aperitivo para "Réquiem por un sueño", película que todo el mundo debería ver, y que sería la cumbre de Aronofsky como realizador, sin barreras, contando una historia de una forma personalísima y técnicamente difícil de superar. Junto con "Memento", "El club de la lucha" y alguna otra que me dejaré, es uno de los filmes que he visto con mejor montaje, y su final es monstruoso, insuperable y todos los calificativos, evidentemente positivos, que se os ocurra ponerle. Es una película tan buena que resulta hasta difícil hablar de ella, de modo que sigamos con nuestro recorrido.
Tras unos años de parón, en 2006 estrenaría "La fuente de la vida", la última de sus producciones más personales, y también la que peor críticas recibiría de toda su carrera sin contar "Pi". Las razones que llevaron a esta película a ser tan denostada como lo fue, probablemente fue consecuencia directa de su alto contenido espiritual, que unido al peculiar estilo de Aronofsky daban como resultado un cóctel bastante extraño que carecía de la espectacularidad de "Réquiem por un sueño", y por lo tanto la convirtieron en un título muy incomprendido. A mi "La fuente de la vida" no me parece una gran película, pero me gusta, más incluso que cualquiera de sus producciones posteriores, sobre todo por su originalidad y por una banda sonora hipnótica.

A partir de ahora es cuando cambiamos nuestra máscara de defensor de Aronofsky por otra de detractor suyo, y nos enfrentamos a las dos películas del director que mejor criticadas han sido, y que  en mi opinión, paradójicamente (o no, a veces me gusta ir en contra de lo que los críticos dicen), son muy sobrevaloradas y no les veo la gracia que mucha gente dice que tiene. Para empezar, "Cisne negro", película que como muchos sabréis ha sido puesta por los aires y se le ha colmado de alabanzas y premios, me parece un filme muy normalito, e incluso diría que cobarde, pues Aronofsky podría haber hecho mucho más con ese material si hubiese querido, algo mucho más radical. Es decir, que se queda corto. Ni la historia me parece gran cosa, ni la interpretación de Natalie Portman, y le falta esa especia de psicodelia que brillaba en sus primeras obras.
En cuanto a "El luchador", me dejó tan indifente que apenas sabría qué decir de ella. Sin duda, el más impersonal de los trabajos de Aronofsky. Seguramente haya a quién le guste este cambio de registro, pero no a mí. Y algo parecido diría de "Noé", que se nos presentó como una visión completamente diferente de la historia bíblica y que terminó siendo la más comercial de sus producciones, con poco fondo y muchísimo más ligero de lo que uno podría esperar.

Todos a los que os guste "Cisne negro" estaréis poco de acuerdo con lo que digo, y me parece bien, pero si no habéis visto "Réquiem por un sueño" os ordeno (si pudiese, claro) que la veáis en cuanto podáis, y volváis a replantearoslo. Aquí os espero.

martes, 7 de octubre de 2014

Ciclo de cine bélico: conclusiones

Varios meses después de empezarlo, ayer puse el punto y final a mi segundo ciclo de cine, que en este caso ha estado dedicado a las películas bélicas (si recordáis, el primero fue sobre cine japonés). No recuerdo si lo comenté cuando lo comencé, pero de todos modos lo repetiré o diré por primera vez ahora, pero la razón que me llevó a decidir esta temática fue cubrir uno de los muchos agujeros negros que tenía, y sigo teniendo, con respecto a mis conocimientos cinéfilos, ya que el cine bélico era un género que no conocía demasiado bien, y tenía ganas de terminar en parte con este vacío.

Este ciclo me ha servido para conocer unos cuantos clásicos no solo del género sino de toda la historia del cine, además de otros filmes no tan conocidos pero igualmente recomendables. Algunos me han gustado más y otro menos, como debe ser, he sufrido decepciones y gratas sorpresas, pero en general puedo decir que estoy muy satisfecho con la selección que escogí al principio. Así que sin más complicaciones aquí os pongo, ordenado según las que más me han gustado, un breve resumen de mis impresiones de cada una de las películas:

-Ciudad de vida y muerte: enorme descubrimiento. No las tenía todas conmigo antes de verla, pero terminó revelándose como una grandísima película llena de dramatismo justificado. Magnífica fotografía e historia muy impactante.
-Apocalypse Now: clasicazo que justifica plenamente su fama. Tensión monstruosa y constante de principio a fin que te mantiene en vilo hasta unas escenas finales fantásticas. Seguramente la mejor película bélica que se haya hecho jamás.
-Black Hawk derribado: Ridley Scott en estado puro, ofreciéndonos un espectáculo de acción excelentemente narrado, sin alardes, creíble dentro de lo que cabe y honesto consigo mismo. Filme injustamente infravalorado.
-Platoon: otro clásico a la altura de las expectativas. Una visión cruda e incluso cruel completamente alejada del patriotismo exacerbado que vemos en otras películas similares. Tiene un buen puñado de escenas para enmarcar.
-En tierra de nadie: otro filme poco convencional que aborda un tema muy serio desde una perspectiva valiente, la de una comedia. Compensa su escasez de risas con un ritmo e historia entretenidísima. Otra joya a tener en cuenta.
-Lazos de guerra: no es de esas películas que te den muchas vueltas a la cabeza, pero merece mucho la pena. Dramatismo y escenas de guerra bien equilibradas. El final es simplemente monstruoso, en el buen sentido.
-En tierra hostil: estaba algo receloso pero ha terminado siendo mejor de lo que esperaba. Pese a todo, no tiene nada especial, y se hace un pelín larga.
-La chaqueta metálica: con Kubrick tengo una relación de amor-odio, y en esta ocasión no me convenció. Es buena, pero no me entra. Aún así, cumple con su objetivo.
-Stalingrado: demasiado lenta, aunque la primera parte me gustó bastante. Algo errática y falta de personajes con los que empatizar. El final me dejó muy frío.
-La delgada línea roja: es Terrence Malick, así que... Como siempre, primera hora (hora y media como mucho) interesante e incluso disfrutable, pero a partir de esa línea es imposible seguir.

Y esto ha sido todo. El próximo ciclo de cine, que comenzará la próxima semana, estará dedicada al director Woody Allen, del que he visto muy pocas películas (he estado reservando muchas desde hace meses para este ciclo), pero algunas me han gustado mucho. La selección es esta:
-Annie Hall (1977).
-Manhattan (1979).
-La rosa púrpura de El Cairo (1985).
-Hannah y sus hermanas (1986).
-Misterioso asesinato en Manhattan (1993).
-Balas sobre Broadway (1994).
-Poderosa Afrodita (1995).
-Desmontando a Harry (1997).
-La maldición del escorpión de jade (2001).
-Match Point (2005).

lunes, 6 de octubre de 2014

Ciclo de cine bélico: Lazos de guerra

Después de haber visto varios clasicazos estadounidenses del cine bélico y unos pocos títulos de otros países, hoy cerramos este ciclo con un filme procedente de Corea del Sur, país del que también podríamos mencionar "JSA" (o Joint Security Area"), la primera gran película de Park Chan-wook, pero por su historia se acerca más al thriller de intriga, por mucho que se desarrolle mayoritariamente en un puesto avanzado de la tensa frontera que divide las dos Coreas. "Lazos de guerra" seguramente no la veáis en muchas listas que hagan un repaso de los mejores filmes de este país, pero si hablamos de su resultado como película bélica, tiene poco que envidiar a las producciones norteamericanas.

La historia que nos cuentan es la de dos hermanos que viven con su madre y la prometida de uno de ellos en Seúl. El mayor es zapatero y prácticamente todo lo que gana lo utiliza para que su hermano pueda estudiar y tener un buen futuro. Así que los primeros minutos del filme nos muestra la vida feliz, que vive  esta familia. Pero por desgracia esta 'ilusión' queda destruida por la invasión de los comunistas, que oblliga a los dos hermanos a tomar las armas y marchar a la primera línea de batalla. En adelante toda la película se centra en la vida de ambos en el ejército, poniendo especial énfasis en cómo la relación entre ellos cambia conforme avanza la guerra.
Con un argumento bastante convencional pero efectivo, que apela muchísimo a lo emocional, "Lazos de guerra" es uno de esos filmes bélicos tipo "Salvar al soldado Ryan", que mezcla en una proporción muy equilibrada la narración de las acciones militares con el desarrollo de sus personajes. La historia gira alrededor de los dos hermanos, y no al revés. Personalmente, no tengo ninguna preferencia por ninguno de estos dos modelos, siempre y cuando lo equilibre bien y el resultado final sea satisfactorio. La verdad, es fácil empatizar con los protagonistas, y a la vez sentirte interesado por lo que está ocurriendo de modo que no nos perdemos en una maraña de operaciones bélicas.

Como dije antes, en un filme tan emocional como este tenemos un amplio surtido de escenas emotivas, música dramática y momentos épicos de soldados con la moral por los aires que a los pocos segundos reciben el impacto de las balas y los proyectiles de artillería. Pero lo mejor de todo es que aunque este despliegue de estímulos sea abundante, no se desmadran y en ningún momento llega a parecer exagerado hasta el punto de que la película se vuelva irreal. La culminación de todo esto es un final bestial, de altísima carga emotiva que sin duda llevará al borde de las lágrimas a más de uno, garantizado.
A fin de cuentas, una muy recomendable película de la escuela de "Salvar al soldado Ryan" (incluso me ha gustado más que la de Spielberg), que si bien no aporta nada nuevo no se hace nada pesada, es muy interesante y seguro que todos a los que os gusta el género la disfrutáis.

Mi puntuación:
Notable.

Y con esto, señoras y señores, doy por cerrado este ciclo. En los próximos días subiré una entrada con mis conclusiones y os introduciré el próximo ciclo, el tercero del blog. 



sábado, 4 de octubre de 2014

Los directores más inconfundibles del cine actual

Los directores de cine más famosos o reconocidos no siempre lo son por lo mismo. Hay algunos, como Steven Spielberg, Martin Scorsese o David Fincher que están donde están principalmente por las películas que han realizado, y por tener una forma de dirigir difícil de alcanzar. Otros, como Chris Nolan, con menos experiencia, se encuentran entre los más reputados dentro de su profesión por tener la capacidad de crear historias impresionantes, unido también a un excelente manejo de todo tipo de recursos fílmicos. Pero también existen aquellos que, más allá de los títulos que figuran en su filmografía, se han hecho conocidos por tener un muy peculiar estilo cinematográfico, a menudo inconfundible.

Lars Von Trier
No es que me parezca inaguantable, pero viendo alguna de sus películas me han entrado ganas de pegarme un tiro, hablando metafóricamente, por supuesto (muy horrorosa tendría que ser una película para llegar a ese extremo). Hay quien idolatra a este polémico director danés, y desde luego nunca deja indiferente a nadie, pero personalmente no trago con su estilo y sus filmes son un muermo casi absoluto. Lo 'peor' es que algunas tienen una duración bastante respetable (o que a mi se me hacen muy largas, que también puede ser), de dos horas largas y a veces llegando a las tres. Eso sí, es innegable que no hay nadie que se le pueda comparar.

Terrence Malick

Otro elemento de cuidado, aunque no tan radical que Von Trier. Sus películas siempre destacan por un intimismo extremo, por historias no muy elaboradas que priman los pensamientos y sentimientos de sus personajes y una narrativa errática que hace que a veces tardes en situarte cuando cambia de escena o se produce algún giro en el argumento. Sin llegar a los extremos del danés ya mencionado, tampoco es un director que me haga especial gracia, por un problema muy simple: su duración. Todos los filmes de Malick que he visto estarían bastante bien si fuesen de hora y media como mucho, pero pasando de esa línea siempre se terminan haciendo pesados.

David Lynch
Aunque ya lleva unos cuantos años alejado de los estudios de cine, sigue siendo uno de los mayores directores de culto de las últimas décadas, y sin lugar a dudas el número 1 del cine surrealista. A pesar de algunos altibajos de su carrera y de que algunas de sus películas no están a la altura de otras, sobre todo aquellas en las que estaba limitado artísticamente (hace poco hablé de esa especie de engendro cinematográfico llamado "Dune"), si estás dispuesto a ver filmes con poco sentido que, literalmente, te destrocen el cerebro en mil pedazos, este es vuestro director.

David Cronenberg
Ya he hablado largo y tendido en este blog de este canadiense, que es uno de mis directores favoritos. Su producción fílmica ha evolucionado considerablemente desde aquellos años 70, 80 y 90 en que todas sus películas desarrollaban su concepto de la 'nueva carne' y llegó a ser considerado uno de los más destacados realizadores del cine de terror (de hecho, es uno de los tres C del género, junto a Wes Craven y John Carpenter). En esta década su estilo se ha vuelto algo menos original, pero sin nunca perder su genialidad como director.

Kim Ki-duk
No podía faltar un representante del cine oriental en esta lista. Aunque Park Chan-wook también se merecería un puesto aquí, considero que su obra no alcanza los mismo niveles de originalidad y no es tan inconfundible (que al fin y al cabo es de lo que hablamos) como la de Kim Ki-duk. Realizador, entre otras, de "Hierro 3", "Seom" o "Time", sus filmes se caracterizan por lo poco convencional de sus historias, su ritmo extremadamente pausado, el escaso diálogo y sus 'cualidades experimentales'. Todavía me quedan varias de su filmografía por ver, pero las que conozco me han gustado.

Darren Aronofsky
El más joven y novel de esta lista. A diferencia de los demás, no tiene un estilo tan claramente marcado como los demás, pero con la excepción de "El luchador", sus películas se reconocen fácilmente. Desgraciadamente nunca ha alcanzado el nivel de magnificiencia que desplegó en "Réquiem por un sueño", por mucho que posteriormente haya sido más reconocido por el público y la crítica. Una lástima.

También hay unos cuantos directores más que he considerado y que podrían haber entrado fácilmente en esta lista, pero que por un motivo u otro no lo han hecho: Quentin Tarantino, Park Chan-wook, Stanley Kubrick, Terry Gilliam o Tim Burton.