lunes, 22 de diciembre de 2014

Las 7 maravillas de Kurosawa

Como le ocurre a todo director de cine o artista en general, la carrera de Akira Kurosawa, pese a haber realizado una treintena de filmes y estar bien repartida a lo largo de varias décadas, está marcada por un puñado de títulos que sobresalen sobre el resto de su filmografía, y no por cualquier razón. En esta lista, aunque todas las películas se cuentan entre las más representativas, la he realizado siguiendo un criterio puramente subjetivo, dependiendo de mis gustos, que es también la forma en que están ordenadas, pero realmente cualquiera de sus películas (al menos las que yo he visto) son obras de grandísima calidad que merecen muchísimo la pena, y que no puedo dejar de recomendar.

Los siete samurais
Una de las mejores películas de todos los tiempos. Dura más de tres horas, pero no le quitaría ni un solo minuto, en gran medida porque está tan bien estructurada que cada una de sus escenas tiene su importancia en el conjunto de la trama. En especial me quedaría con su segunda mitad, la batalla final entre samurais y bandidos, uno de los combates más épicos jamás vistos en un filme, y en mi opinión una defincición perfecta de cómo deberían ser este tipo de escenas. Una maravilla inmortal.

El infierno del odio
Aunque las películas de samurais (un género aparentemente ineludible para cualquier director japonés) son las más representativas de su filmografía, Kurosawa también se manejaba perfectamente en otro tipo de filmes. Si Los siete samurais se puede considerar una de las mejores películas de su clase, El infierno del odio es su equivalente en el cine policíaco. De hecho, en las últimas décadas únicamente Seven se le podría comparar. Magníficamente planteada, y con un desarrollo muy extensivo que llega a hacer al espectador partícipe de la investigación policial de la trama. Gran Toshiro Mifune en una de sus mejores interpretaciones.

Yojimbo
Otra película mítica, que recuerda muchísimo a un western tanto por su argumento como por el lugar en que se desarrolla. Entretenidísima y hasta divertida en algunas fases, con varios personajes notables empezando por su protagonista, un auténtico icono del cine clásico japonés. Una de las películas más "ligeras" (entre muchas comillas) de Kurosawa.

Barbarroja
Uno de los filmes más intimistas de Kurosawa, y que significó además el fin de una frutífera relación profesional con Toshiro Mifune, que además realiza aquí la que en mi opinión es la mejor interpretación de su carrera. La película se centra en un joven doctor recien llegado a una clínica 'pública', al principio muy reacio a trabajar allí, pero que progresivamente, influenciado por el médico jefe, comienza a ver las cosas de otra manera.

Rashomon
Una obra maestra, debido en gran medida a su original forma de narración. La película trata de solucionar un crimen mostrando cuatro versiones diferentes sobre el mismo, pero cada una de ellas opuesta o muy diferente a las demás, de tal manera que en ningún momento se aclara cual es la versión auténtica. Filme muy influyente que ha sido adaptada en varias ocasiones en otros países.

Ikiru
Como Barbarroja, otro título de la vertiente entrañable de Kurosawa, protagonizada por un enorme Takashi Shimura. Película que trata varios temas trascendentales desde un punto de vista muy humano. Tiene escenas bastante intensas, y da que pensar. No diría que es un filme fundamentalmente crítico, pero también se le puede dar esa interpretación. Ante todo, muy disfrutable.

El ángel ebrio
El estreno de Toshiro Mifune con Kurosawa fue en esta película protagonizada de nuevo por Takashi Shimura y que también gira en torno a un médico, aunque con enfoque mucho menos positivo que Barbarroja. Es una de las primeras grandes obras del director, con una alta carga dramática y un duelo interpretativo muy interesante.









viernes, 19 de diciembre de 2014

El Hobbit: conclusiones de una trilogía

Han pasado dos años del tan esperado regreso de la Tierra Media a los cines, dos largos años en los que hemos vuelto a recordar aquella épica aventura que una década atrás se convirtió en una de las historias más legendarias que el cine ha contado, y que es y seguirá siendo la referencia indiscutible para el género fantástico.

Hay dos maneras en las que se puede analizar la trilogía de El Hobbit: comparándola con El Señor de los Anillos, o, la opción más difícil, porque las constantes referencias te obligan a recordarla, verla como un filme independiente del anterior. Con su conclusión, La Batalla de los Cinco Ejércitos, volvimos a rememorar otras dos batallas que cualquiera que haya visto tendrá marcado en la memoria, las de el Abismo de Helm y Minas Tirith (también podríamos mencionar la de la Puerta Negra pero no es lo mismo). Visto así, aunque la susodicha Batalla de los Cinco Ejércitos esté a un nivel considerablemente inferior, al menos puede resistir con cierta dignidad las comparaciones. El 'problema' es casi todo lo demás.
Partiendo de que El Hobbit me ha parecido una muy buena película dentro de su género, que visualmente es magnífica, la historia entretenidísima y, bueno, que Smaug tiene sus buenas dosis de protagonismo, y del hecho de que el material que adapta es muy diferente, no puedo decir que me haya decepcionado, pero sí que esperaba algo más. Un ejemplo es el tratamiento visual, que en El Hobbit huele demasiado a CGI (como les pasa de hecho a gran parte de los blockbusters realizados en los últimos cinco años), mientras que en El Señor de los Anillos tenían un aspecto más natural. Otro, los cambios que se han hecho con respecto a las novelas, más interesantes y creíbles en la historia de Frodo y el Anillo (el romance entre Tauriel y Kili o como se llame el enano está metido con calzador).

Otro punto, y en este caso achacable en gran medida al libro, es que el argumento de El Hobbit carece de esas altísimas dosis de épica, de historia legendaria, que era tan natural en El Señor de los Anillos. Y es que además creo que el fallo más importante de Peter Jackson al hacer esta película ha sido el de no intentar seguir un camino diferente, empeñarse en emular a su predecesor y no seguir haciendo lo que entrevimos en la primera entrega (por poco que me guste), una historia más cercana a lo que escribió Tolkien.
Una vez terminada la trilogía mi conclusión es que en dos películas lo podrían haber hecho incluso mejor que en tres, pero sinceramente, y pese a todos los inconvenientes que he mencionado, no pienso que este regreso a la Tierra Media haya sido un error, y que hay que tener en cuenta la dimensión de su hermano mayor. Lo mejor de todo: Smaug, que en el final de la segunda película y los primeros minutos de la tercera nos regala las escenas más impresionantes de la trilogía y el que podemos proclamar como el mejor dragón que nos ha dado el cine hasta el día de hoy.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Y Lola siguió corriendo

En mi eterno afán por sumergirme en un cine lo más alejado posible de las producciones comerciales a las que (y yo mismo me arrepiento en estos momentos) era adicto no hace demasiado tiempo, este último año he invertido de forma bastante evidente y hasta radical mis estadísticas cinematográficas, hasta hace poco plagadas de títulos mayormente norteamericanos pero que en los meses pasados se han llenado cada vez más de películas asiáticas y europeas. Esto no solo me ha servido para poder hablaros de películas relativamente poco conocidas, sino que además también ha supuesto un cambio de 180 grados en mis gustos cinematográficos.

Todo esto no se a cuento de qué venía, ya que hoy lo único que pretendía era comentaros brevemente una de las últimas joyas que he encontrado, y en esta ocasión proveniente de Alemania.
"Corre, Lola, corre", realizada (y además una de sus primera películas) por Tom Tykwer, director entre otros títulos de "El perfume" y "El atlas de las nubes", este último en colaboración con los Wachowski, desarrolla en menos de una hora y media uno de los filmes de acción más fascinantes y originales que se hayan hecho en las últimas dos décadas. Prefiero decir lo mínimo porque es una de esas películas que se ven mucho mejor cuanto menos sabes de ellas, pero al fin y al cabo algo tendré que contaros.

Lo primero que deberíais saber es que su argumento es muy simplista y se nos presenta nada más empezar: una chica recibe una llamada de su novio, quien ha perdido una importante suma de dinero que debe entregar a su jefe mafioso en 20 minutos, y para lo cual le pide ayuda. Comienza así un carrusel frenético que destaca ante todo en su magnífico apartado visual, lleno de fantásticos planos y secuencias poco habituales, y con una narrativa que no puedo calificar de otra forma que no sea rompedora.
Y con tan poca información os dejo. "Corre, Lola, corre" es una película que da para muchísimo análisis, y de la que se puede hablar largo y tendido, pero al fin y al cabo mi única pretensión es recomendarla a quien me lea. Podéis confiar en mi criterio.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Cuando el cine se sirve crudo

No sé si os habréis fijado, o al menos sois conscientes, en que la mayoría de los dramas puros que llegan a los cines en la actualidad no hacen otra cosa que tratar un tema de tal forma que el espectador termine sintiendo pena de sus personajes y se solidarice con ellos en mayor o menor medida. La forma de hacerlo suele ser creando una conexión emocional lo más directa y sencilla posible. ¿Y cómo se consigue eso? Diálogos y escenas emotivas que exprimen las glándulas lagrimales, bandas sonoras preciosas, historias con una altísima carga sentimental. A veces mostrándonos imágenes duras. Pero este patrón se repite una y otra vez, y lo hemos visto decenas de veces incluso fuera de este género.
Si digo todo esto es porque, como siempre, hace unos pocos días ví una película que me hizo plantearme la pregunta de sí es obligatorio y/o necesario hacer dramas con los elementos que he mencionado antes. Aunque hay otros, "Lilya 4-ever" es un filme que salta estos límites y lo hace restregándonos en la cara una de las historias más duras y sobre todo más crudas que he visto en mucho tiempo, y sacando a la luz un asunto del que aunque se hable de vez en cuando en los medios no es para nada habitual.

Resumido en pocas palabras, "Lilya 4-ever" es el relato de las constantes desventuras de una joven rusa de 16 años, que abandonada por su madre se ve obligada a prostituirse para poder comer y termina siendo engañada y llevada a Suecia para caer en las manos de un proxeneta. Nada más. Visto así no es nada muy novedoso, porque lo que importa no es tanto el contenido como la forma de contarlo, absolutamente carente de piedad.
No sé vosotros, pero yo sinceramente prefiero ver una película que tal y como hace el director sueco Lukas Moodysson te presenta una realidad despellejada de forma hasta cruel (porque el filme en muchos momentos lo es), que otra en la que se adorna con lucecitas de colores, con un final feliz y que parece con miedo de ir más allá. "Lilya 4-ever", sin ser una obra maestra, es una película enormemente valiente, directa y ante todo cruda, crudísima. No diré que sea imprescindible, pero sí muy recomendable.

PD: y ya que estoy, recomiendo también otra película del mismo director, "Fucking Amal", bastante peor, pero también muy interesante.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Los cuatro genios del cine coreano

Hace unas semanas escribía un artículo sobre los que para mí son los más destacables actores del cine coreano, y hoy como corresponde toca hablar de los cuatro directores a mi juicio mejores del cine de este país. Y si solo hay cuatro no es porque los demás sean malos o mediocres, sino porque en casos como Na Hong-jin, director de "The Chaser" o "The Yellow Sea", su producción hasta ahora ha sido escasa. En cuanto a los protagonistas de esta entrada, todos tienen películas mejores o peores, algunas incluso muy flojas, pero si juzgamos por su filmografía completa son creadores de mucho talento, por un motivo u otro.

Park Chan-wook
Pese a que su reciente desembarco en Estados Unidos (esperemos que no por mucho tiempo) le ha hecho desaparecer momentaneamente del panorama coreano, es innegable que es el director más influyente y conocido de su país, sobre todo por "Oldboy" esa películas que como ya he dicho varias veces sigo sin entender su fama. Algo irregular, en su filmografía alternan filmes brillantes como "Sympathy for Lady Vengeance" y "Thirst" con otros menos buenos pero interesantes ("JSA", "Sympathy for Mr Vengeance" o la divertidísima y surrealista "Soy un cyborg", menos conocida pero aprovecho para reivindicar), sin nunca perder un estilo muy original caracterizado por tratar historias cruentas con una cierta ligereza y por una gran factura visual. Imprescindible.

Bong Joon-ho
En las únicas cuatro películas suyas que he visto (y solo ha hecho dos más) siempre ha demostrado ser un director narrativamente sobresaliente, un contador de historias nato de los que les aporta algo más a cualquier película con su trabajo de dirección y su impecable fotografía. "Memories of Murder" es sin duda su obra cumbre, una lección magistral de cómo hacer un thriller policíaco, y tampoco queda lejos "Snowpiercer". "Mother", aunque me pareció menos interesante, también es técnicamente notable y "The host", pese a que su argumento cojea en algunos aspectos, no deja de ser una a ratos divertida y a ratos tensa película de tintes fantásticos con una buena crítica medioambiental.

Kim Ki-duk
Inconfundible. Merece la pena ver cualquiera de las películas aunque solo sea por disfrutar de su personalísimo estilo sin que el argumento te importe lo más mínimo. He visto solo unos pocos títulos de su extensa filmografía, pero con solo esa fracción me basta para definirlo como un director único en su especie, que cuenta historias que siempre tienen algo entre lo inusual y lo cotidiano, y que hace de los silencios y la falta de diálogos una de sus mejores 'armas'. Puede gustarte más o menos, pero solo por su estilo hay que aplaudirle. Su mejor película: "Hierro 3", una auténtica obra maestra.

Kim Jee-woon
El menos bueno de estos cuatro, que no es poco. Solo por su genial "Encontré al diablo" ya se merecería con creces un puesto aquí, pero si a ese bagaje le añades "A Bittersweet Life" o "El bueno, el malo y el raro", que no es que sean grandes películas pero a mi me gustaron mucho, tenemos un notable director, con un estilo menos marcado que los anteriores pero técnicamente muy competente. Otro que por desgracia también ha abducido el cine norteamericano.






lunes, 8 de diciembre de 2014

Sinsentido y carcajadas

Como quien no quiere la cosa, ayer por la noche, mientras me disponía a ver "Stalker", un clásico de ciencia ficción soviética (que quizá comente cuando la vea), ocurrió que en mi camino a la caza de provisiones a la cocina paso por delante del salón y me encuentro a la familia viendo una película... digamos curiosa. Me siento un momento a ver que tal y pasado un minuto o incluso menos mi curiosidad había llegado a tal punto que abandoné mi anterior plan y me enganché a ver dicha película. El filme en cuestión resultó ser "El quinto elemento".
Si os soy sinceros, no sabía prácticamente nada de esta película, más allá de que tenía una fama no muy buena y que estaba dirigido por Luc Besson, director del que hasta entonces únicamente había visto la notable "El profesional". No es un mal punto de partida. Poco después, tras unos minutos algo extraños que me hicieron temer que iba a tratarse de uno de esos títulos de ciencia ficción que terminan siendo horrendamente penosos, comenzaron a sucederse algunas escenas divertidísimas, casi de reírse a carcajadas.

Hace unos meses hablé de la monstruosa decepción que me llevé con el "Dune" de Lynch, y alegué como una de las (muchas) razones que me llevaron a calificarlo como desastre su terrible diseño artístico. En el caso de "El quinto elemento", donde el mayor exponente de su despropósito en este sentido es el personaje de Gary Oldman, el resultado habría sido el mismo si la película hubiese sido diferente, si hubiese intentado tomarse en serio a sí misma. Pero no lo hace, y por esa razón sus enfermizos escenarios, vestuarios y sobre todo peluquines tienen más sentido.
Así pues, lo que en otras circunstancias habría sido un imperdonable despropósito termina siendo un filme que si se toma como una parodia resulta entretenidísima y sobre todo muy divertida, con un humor que se sostiene sobre sus personajes: la pareja protagonista Bruce Willis-Milla Jovovich, el villano patético de turno (Gary Oldman) y un par de complementos perfectos como Ian Holm y Chris Tucker. 

Porque a veces la seriedad no es la mejor opción.