martes, 20 de enero de 2015

El cine de Stanley Kubrick II

Siguiendo con el repaso a la filmografía de este director, si hace dos semanas hablaba de su faceta más crítica, concretamente con el belicismo, en esta entrada me centraré en otra vertiente, la de sus thrillers, de alto contenido psicológico, filmes siempre cargados de mucha tensión y que tienen la virtud de desconcertar al espectador gracias a su peculiar narrativa. Estos tres títulos son además mis tres favoritos personales de toda su obra.
La naranja mecánica, una película inmortal y única en su especie, probablemente sea a la vez el filme más completo de Kubrick, y a la vez uno de los más ambiguos, siendo el único de su filmografía que me cuesta situar en un género concreto. La historia, basada en una novela de Anthony Burgess (gran parte de sus películas son adaptaciones de novelas), caótica como pocas, nos lleva junto a su protagonista, Alex DeLarge, y un grupo de pandilleros un tanto peculiares.

Mediante escenas impactantes, varias de ellas iconos de la historia del cine, y una narración bastante perturbadora, Kubrick consiguió crear una obra difícil de juzgar dada su inmensa personalidad. Pese a todo, es una de mis películas favoritas del director, y sin duda una de las mejores.
La mejor película de terror de la historia. Como ya he comentado en alguna otra ocasión, no hay ningún título de este género que consiga dar la misma sensación que El resplandor. En ella, Kubrick dio una lección magistral de cómo usar toda una gama de recursos fílmicos con el fin de crear una atmósfera tan opresiva como esta, lo que da como resultado una película en la que la inquietud es una constante desde el minuto 1.

Aunque técnicamente superada por los impresionantes efectos (más aún para la época en que se hizo) de 2001, y al mismo nivel que La naranja mecánica, El resplandor fue probablemente la culminación como director de Kubrick, después de varias décadas explorando todos los géneros cinematográficos. 
Desafortunadamente, Eyes Wide Shut es más conocida por ser la última película de Kubrick y por las controvertidas escenas de la logia que por su valor cinematográfico, siendo un más que decente punto final para la obra del director. Igual que las dos anteriores, es una película muy inquietante, en esta ocasión más por la incertidumbre que se tiene en todo momento que por lo que se ve. Deja muchas preguntas sin responder, y aunque la escena ya mencionada es la que provoca más impresión, tiene algunas más dignas de ver por su alta tensión.




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