martes, 6 de enero de 2015

El imperio de los blockbusters

De este tema ya he hablado alguna que otra vez en el blog, aunque siempre centrándome más en el cine de superhéroes, en estos últimos años la principal fuente de blockbusters (y lo será más aún en los próximos), pero es algo que me sigue fastidiando y que recientemente, tras ver la última película de El hobbit, me ha empezado a enfadar, a pesar de que sea algo que no pueda remediar de ninguna manera. 

Como ya dije en su correspondiente crítica, tras dos películas bastante mediocres que aún así tenían sus virtudes y en líneas generales (no voy a entrar en detalles que ya comenté en su momento) me gustaron, El hobbit: la batalla de los cinco ejércitos fue seguramente uno de las peores conclusiones que podría tener esta trilogía, y más aún, en vistas de que Christopher Tolkien se niega a permitir que vuelvan a hacerse más adaptaciones de la obra de su padre (y hace bien), el punto y final a una saga histórica y magnífica si la unimos con El Señor de los Anillos. El principal problema, su falta de personalidad, la pérdida de la esencia que caracterizó las anteriores película de la Tierra Media y la impresión de ser un mero producto de entretenimiento más.
Sin embargo, ya sabemos que el de El hobbit no es un caso aislado. Viendo el filón que están demostrando ser para el gran público las películas de este tipo, los estudios de Estados Unidos llevan años explotando sin descanso esta fórmula basada en la suma de efectos especiales, argumentos simples pero entretenidos y escenas espectaculares. Esta ecuación en muchos casos obvia la presencia de buenos guiones y reducen al mínimo la calidad y originalidad puramente cinematográfica.

Tampoco quiero decir que sea enemigo de este tipo de películas. Un caso cercano es el de Pacific Rim, un filme que sí, tenía todos los ingredientes que enumeré antes, pero no intentaba engañar al espectador ni vender algo que no era, y desde el primer minuto se notaba que era consciente y consecuente de lo que era, un simple producto de entretenimiento muy friki.

Por eso me quejo, porque personas como Christopher Nolan, Zack Snyder, Darren Aronofsky y el propio Peter Jackson hace una década demostraron que se puede hacer cine de calidad y, a la vez, muy entretenidos y llenos de efectos visuales magníficos. Aunque mucho me temo que mientras el público siga yendo masivamente a las salas para ver la misma película con diferente nombre los estudios de Hollywood seguiran exprimiendo la gallina de los huevos de oro mientras puedan.


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