viernes, 20 de febrero de 2015

Indiana Jones: cine a latigazos.

Estas últimas semanas he aprovechado para darle un repaso a dos de las sagas más míticas de la historia del cine, además de ser referencias absolutas en sus respectivos géneros: Indiana Jones y Star Wars (la trilogía original, de la que hablaré otro día), ambas con unos cuantos denominadores comunes, por cierto. El motivo es que hacía muchos años, tantos que apenas recordaba algunos retazos sueltos de aquí y de allá, desde que las vi por primera vez, y ya iba siendo hora de "recuperarlas". 

No creo que casi piense lo contrario cuando digo que las tres películas de Indiana Jones (la última no cuenta) ocupan el pedestal más elevado en el panteón del cine de aventuras. La razón, sencillísima, es que esta saga lo tiene todo, absolutamente todo, lo que se le podría pedir a un clásico del género, por mucho que busquéis en otro sitio. Son películas divertidísimas, monstruosamente entretenidas y por si fuera poco bien hechas. Da igual que la mitad de las situaciones que plantea son inverosímiles, porque en ningún momento se pretende serlo. Del mismo modo que últimamente me quejo mucho del surgimiento cual conejos de filmes de superhéroes innecesarios que intentan aportar seriedad donde no se puede, en Indiana Jones tanto Spielberg como George Lucas, las mentes pensantes detrás del arqueólogo más temerario en este mundo eran conscientes de que estaban haciendo una versión muy libre de James Bond.
Si tuviera que escoger solo una de las trilogía, tarea difícil como pocas, es posible que me decantase por la última, Indiana Jones y la última cruzada, dada la presencia del personaje más divertido de la saga junto a Indy, el padre del arqueólogo interpretado por Sean Connery, que además es también el que cobra más trascendencia además de los villanos y líos amorosos de turno. En este último apartado también ganaría, pues, y a pesar de que la "mujer Jones" de la primera entrega, Marion Ravenwood, hace sus méritos, (no hablemos de Willie Scott en la segunda, la peor con diferencia), ninguna le hace sombra a Elsa Schneider.

Pese a todo, elegir una sola de la trilogía no es hacerle justicia a las demás. El templo maldito pese a la ya mencionada nefasta protagonista femenina, da un giro mucho más oscuro que funciona fantásticamente, y En busca del arca perdida puede que sea la más completa de las tres, con muchas de las escenas más legendarias de toda la saga. Es más, aunque todas ellas sigan historias del todo independientes (salvo algún que otro guiño), y puedan verse en el orden que uno quiera, no tendría mucho sentido separarlas y juzgarlas en solitario en vez de como una única trilogía.
Steven Spielberg es reconocido casi por unanimidad como uno de los mayores directores de los últimos cincuenta años, pese unos cuantos resbalones y películas francamente flojas realizadas en su carrera, pero las de Indiana Jones se encuentran entre sus mejores por una sencilla razón, que además ahora se está viendo que no es tan fácil: compaginar buen cine con entretenimiento absoluto. Tampoco quiero decir que sea cine de autor, pero Indiana Jones une ingredientes de gran película con una intencionalidad que no es otra que divertir y hacer una historia que sin importar sus contradicciones y lo absurda que sea, te impida moverte de tu asiento. Muchas lecciones daría esta saga a los estudios más comerciales de hoy en día.


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